Last Nite

Sueño de una noche de verano tapatía con Beach Fossils

El pasado miércoles, el indie rock sirvió para correr el telón en Guadalajara y dar paso al verano con el concierto de Beach Fossils, la banda encabezada por Dustin Payseur, quien convirtió la Sala 3 del Conjunto Santander en un lugar íntimo, como entre «amigos», como el multiinstrumentista estadounidense y líder de la banda, siempre se refirió al público tapatío.

Precisamente esa cercanía e interacción de la banda, principalmente de parte de Dustin Payseur y Tommy Davidson, –guitarrista de la agrupación—, se mantuvo en constante demostración a lo largo de los casi 90 minutos que duró el regreso de los de Brooklyn como parte del primer show de la segunda temporada de conciertos de Nueva Ola en Guadalajara.

Lo frío que de pronto puede resultar el dream pop e indie pop de texturas lo-fi, manufacturados por Beach Fossils, se vio capturado por la calidez del público que, a cambio se dejó seducir por las melodías melancólicas ocultas por riffs alegres de guitarra, a cargo de Payseur y Davidson, quienes aprovecharon el espacio entre canción y canción para agradecer a los jóvenes asistentes su presencia en escenarios tapatíos después de cuatro años sin verse las caras.

Crédito: Omar Castañeda.

Sin duda, que el álbum de jazz, The Other Side of Life: Piano Ballads, lanzado el año pasado por los fosiles de playa les permitió sacarle nuevo brillo al sonido tan característico de la banda al retomar las guitarras, ofreciendo nuevos matices para recrear esos ambientes y texturas tan apacibles para la audiencia.

Aunque desde el principio se presagiaba una noche de pasión y desenfreno, cuando la voz de un locutor imitando la introducción de SNL presentó a los cuatro integrantes de Beach Fossils, la verdad es que los escarceos entre la banda y el público terminó en el momento en que Dustin recibió de manos de un fan un vinilo de la agrupación que encabeza para firmarlo junto a sus compañeros. A partir de entonces, la entrega fue total.

La banda de Brookly desplegó un setlist que incluyó Sugar, What a pleasure, Down the line, Sleep apnea, Birthday y Daydream, entre otras, inspirando a la multitud a organizar el mosh pit más buena onda que se haya visto en la historia de los conciertos en Guadalajara.

En la mesa del merchindise estaban a la venta el setlist y fotografías polaroids de la banda.

These days I feel like I do nothing right/ So come with me and we’ll go down the line!

Con el COVID-19 todavía mostrando sus filosos dientes de manera amenazante, al igual que nuevas enfermedades junto a otras que creíamos superadas, se siente bien volver a los conciertos en cada oportunidad y disfrutar de la música en directo, rodeado de completos extraños, ante bandas y artistas que también disfrutan estar ahí.

El Corona Capital Guadalajara nos devolvió el pulso

Cuando creíamos que podíamos vivir sin festivales, el Corona Capital Guadalajara regresó más grande que nunca para ponernos en nuestro lugar durante dos días —21 y 22 de mayo— con música al aire libre en el Valle VFG, a las afueras de Guadalajara, donde no solo tuvieron una valiosa —¿obviamente?— participación actos como The Strokes, The Hives o Kings of Leon, las bandas estelares del festival, sino la sorprendente respuesta que arrebataron al público tapatío bandas y artistas como Cass McCombs, Metronomy, Blondie, Chet Faker, Kamasi Washington, !!! y Chvrches, por mencionar a algunas.

Conforme se acercaba el arranque del primer festival de OCESA en la ciudad, la expectiva y la emoción crecían como espuma, a pesar de que la incertidumbre también hacía mella con las imprevistas cancelaciones de actos tan esperados en Guadalajara, por casos positivos de COVID o «causas ajenas al festival» que nunca se explicaron, como sucedió con Death From Above 1979, Young The Giant y Death Cab For Cutie. Ningún festival está exento de este tipo de situaciones de última hora, llámese Primavera Sound, Lollapalooza, Coachella, Austin City Limits o Riot Fest. Lo importante, como promotor es saber sortear este tipo de imprevistos con reemplazos que estén a la altura de los shows que se tuvieron que cancelar.

Ni siquiera como público estamos exentos de contratiempos en el último tramo para llegar al festival. El Valle VFG, esta nueva sede del hermano menor del Corona Capital, está sobre la carretera Guadalajara-Chapala, lo cual se convierte en una vía complicada los fines de semana al ser utilizada por quienes buscan escapar del bullicio de la ciudad. Entonces, sumado el tráfico de un fin de semana normal a la masa vehicular que se agregó por el festival, evidentemente hizo mucho más complicada la llegada a tiempo al maratón musical. No hubo operativo vial o sistema de transporte oficial del festival que nos salvara del atasco vehicular.

Crédito: OCESA / Lulú Urdapilleta.

Llegados al Corona Capital GDL, tocó peinar el campo para ubicar los baños, spots de comida y bebidas, así como las islas de sombra, bebederos y fuente de chorros, que se convirtieron en refugios ante el aplastante sol que se deja sentir en mayo en Guadalajara.

Una vez dentro, no pudimos dejar pasar la oportunidad de disfrutar del encanto musical del californiano Cass McCombs quien, junto a su banda encandiló con su folk psicodélico y las canciones de Tip of the Sphere, su placa más reciente. Su música tiene la sensación retro del pop bien hecho, con armonías sutiles y un efecto de reverberación con eso en su voz. Había momentos en los que se hubiera podido evaporar la banda para que se escuchara la suave tranquilidad de McCombs y las canciones dulcemente simples.

Cass McCombs. Crédito: OCESA / Lulú Urdapilleta.

Después de un break para ir a comer e hidratarnos con bebidas espirituosas, antes de que se evaporaran, y mucha agua, en verdad fue mucha, corrimos al escenario de Metronomy mientras la gente continuaba arremolinada frente al Kia Stage para no perder detalle del regreso a Guadalajara de The Drums, una de las bandas que entro al quite ante las cancelaciones de último minuto que sufrió el festival.

Curiosamente Metronomy, como dijo Joe Mount, guitarrista y voz principal de la banda británica, Guadalajara fue donde ofreció uno de sus últimos shows en 2019, como parte del Festival Adverso, antes de que se desatara la pandemia en marzo de 2020. Y, además su set del sábado 21 de mayo, en el CCGDL, fue uno de los primeros tras la reactivación de los conciertos y festivales en el mundo.

A pesar de los 35 grados de temperatura registrados el sábado, Mount y compañía no disminuyeron el entusiasmo sobre el escenario Agua Rifada, convertido como su English Riviera, donde el melenudo músico y cantante, entre canción y canción, se hidrataba. The look, The bay, It’s good to be back, Things will be fine y Salted caramel iced cream hicieron olvidar por momentos que bailábamos sobre una plancha ardiente.

Joe Mount y Anna Prior, de Metronomy. Crédito: Lulú Urdapilleta.

Sin duda, una de las bandas que esperábamos ver, desde el comienzo, era Chvrches, el trío encabezado por la pequeña gran performer que es Lauren Mayberry, quien mientras no canta y habla con el público, parece un ser diminuto interestelar que cayó de la nada en el escenario, pero cuando tiene que cantar y defender las canciones de su banda, se come el escenario con una mezcla de histrionismo majestuoso y la alegría infantil. Cuando llegó el turno de How not to drown, esperábamos escuchar la voz de Robert Smith colarse entre el público como luciérnaga, pero no fue así, dejando completamente la parte vocal a Lauren. Su energía es eléctrica, magnética e impresionante.

Lauren Mayberry, líder de Chvrches. Crédito: OCESA / Lulú Urdapilleta.

Del Agua Rifada Stage nos apresuramos para alcanzar un buen lugar en el Viva Tent, la enorme carpa bajo la que se instaló Kamasi Washington junto a su banda The Next Step, para avivar las pasiones de la multitud con un set de otro mundo. A diferencia de un concierto de rock, los de jazz a menudo dependen de momentos musicales, en lugar de canciones específicas: un solo particularmente evocador o el regreso de la toda la banda para tocar el tema principal de la noche o la cabeza de alguna canción en particular. Seguros estamos de que la presencia de Kamasi —a quien se le ha endilgado el mote de salvador del jazz, del que seguro él mismo renegará— despertó la atención del público, por ser lo que menos «encajaba» con todo el menú musical del fin de semana. Finalmente, de esto se trata un festival, de apostar por la diversidad musical. La infusión de jazz, ritmos de fondo de R&B, hip hop y música espiritualmente reconocida es única y desafiante en un contexto como el Corona Capital Guadalajara.

Kamasi Washington. Crédito: OCESA / Liliana Estrada.

Para cerrar la primera noche, acudimos a las 23 horas, como si se tratara de la última noche de servicio del mítico CBGB, el club neoyorquino, cuna del punk y la new wave de este lado del planeta, al show que entregaría Blondie —sin Chris Stein, guitarrista y cofundador de la banda de NYC, ausente de la banda por problemas de salud— en el Kia Stage, al otro extremo del terreno de los Fernández, donde un ex Sex Pistol, Glen Matlock —expulsado de la banda británica por disfrutar de la música de The Beatles—, a cargo del bajo marcaría el paso de la frenética noche de pop y new wave.

Blondie. Crédito: OCESA / Liliana Estrada.

Debbie Harry, a sus 76 años, todavía fresca y radiante, con sus grandes gafas negras de sol y su cabello peróxido, dirige no solo a la banda sino a una multitud que ruge con The tide is high, Hanging on the telephone, Maria y la demoledora Heart of glass. El show llega a su final con Call me y One way or another, un recordatorio final efervescente del talento inagotable de Blondie para seguir adelante, cueste lo que cueste.

Al día siguiente, el domingo 22 de mayo, ya sin prisas, cuando el sol comenzaba a doblarse el dance punk de los neoyorquinos !!! (Chk Chk Chk) se apoderó de la carpa central del festival, donde el extravagante baile de Nic Offer inmediatamente contagió al público que no supo cómo reaccionar a los embates del vocalista de la banda. La Viva Tent se había convertido, desde el primer acorde, en una disco rave sudorosa en la que la masa humana se estremeció con la música funk y dance, como si se tratara de una sesión de cardio, bajo el mando del impresionante enérgico y carismático Offer, oficiando de instructor maníaco de aerobics. Su única misión: asegurarse de que hasta la última persona bajo la carpa estuviera bailando al mezclarse con la multitud.

Al frente de !!!, Nic Offer. Crédito: OCESA / Liliana Estrada.

Por último, agandallamos lugar casi frente al escenario para atestiguar la primera sesión musical del australiano Nick Murphy aka Chet Faker en Guadalajara. Chet Faker es una potencia musical, su mezcla ecléctica de guitarras de ensueño y sintetizadores inquietantes resuena de una manera tan única. Arrancando la promoción mundial de Hotel Surrender, su nueva placa, sin duda teníamos que ser testigos de lo que iba a presentar en Guadalajara.

A medida que las luces del escenario se encendían lentamente, dejando a contraluz al australiano afincado en Nueva York desde el pico más alto de la pandemia, Chet Faker iba construyendo gradualmente las capas de sonido usando su guitarra y sintetizadores, como si una banda completa lo acompañara. El barbado entrelazó a la perfección las canciones más antiguas de Chet Faker con su arsenal de canciones más nuevo durante poco más de una hora, tiempo en el que animó a toda la multitud a escuchar y cantar con el corazón, desde Talk is cheap hasta Get high. La voz de Murphy sonaba tan ensoñadora mientras llenaba cada rincón del Valle VFG que podríamos confundirla con la grabación original. Es uno de los artistas que suenan idénticos dentro del estudio como sobre un escenario, así que sin decepciones esa tarde. Incluir en el line-up a Chet Faker pero, sobre todo ni muy temprano, ni muy tarde, justo cuando el sol se está poniendo en la Primavera, fue un éxito absoluto. La carrera de Chet Faker o Nick Murphy está al alza desde su debut, por lo que podemos adivinar que no parara aunque atraviese los cielos.

El australiano Chet Faker. Crédito: OCESA / Lulú Urdapilleta.

Estimulante y envolvente, el concierto de Sigur Rós

No hay manera de explicarse cómo un concierto de Sigur Rós, en Guadalajara, puede no llenarse en el Auditorio Telmex, un espacio que tiene toda la infraestructura para recibir la propuesta multisensorial de una banda como la islandesa y dejar atónitos o arrebatar por momentos —ojalá fuera durante todo el set— la atención de los platicadores y los que solo asistieron por decir que fueron, aunque no hayan estado ahí viviendo, respirando y recibiendo la descarga de Jónsi y compañía el pasado jueves 05 de mayo. Realmente, asistir a un concierto de los islandeses es una experiencia musical de otro mundo, una obra maestra que incluye una escenografía minimalista, hermosos videos y una fascinante exhibición de luces, estimulante y envolvente como la misma música.

El setlist desplegado durante aproximadamente dos horas, conformado por canciones muy queridas por el público tapatío y algunas novedades (Gold 2 y Gold 4), así como temas que se tocaron por primera vez en cuatro años (Smaskifa y Ekki múkk), permitieron demostrar los alcances, vigencia y potencia que conserva la banda que combina el post rock con elementos clásicos, experimentales y minimalistas de una manera majestuosa desde su fundación a mediados de la década de los noventa.

A pesar de las palabras impronunciables en islandés y en hopelandic, el idioma inventado por Sigur Rós, no existió impedimento alguno para que el público emprendiera el viaje entre sonidos ambientales etéreos, paisajes sonoros y visuales que conectan con la naturaleza islandesa, abarcando valles de sonidos ligeros hasta volver a subir propulsados por picos pesados y eruptivos. Hace 14 años, esta fuerte conexión tuvo su primera muestra en Guadalajara, cuando la banda entregó un magnificó set en Calle 2.

Desde las primeras notas de la banda sobre el escenario, se creó una atmósfera que absorbió por completó al público y éste se entregó a la marea de sensaciones que inundó su cuerpo mientras Jónsi aserraba su guitarra con un arco sobre el filo del escenario. El viaje musical y visual, transcurrió entre luces de ensueño, disparadas vertical y horizontalmente o simplemente bañando, en destellos helados y cálidos a los aproximadamente 3,600 asistentes al concierto.

Llegó el descanso (¿necesario?) en el que hubo oportunidad de levantarse de los asientos, estirar las piernas, salir a tomar aire fresco (la sala del Auditorio era un horno con el aire acondicionado apagado) o simplemente compartir en redes sociales lo que estaba sucediendo al norte de la ciudad, como cuando Jónsi planeó sobre el público y nos tocó a cada uno con su particular falsetto que destacó por una respiración vocal larguísima.

El set de Sigur Rós concluyó con Popplagiđ, una de las canciones más emocionales, hermosas y devastadoras de la banda, con sus integrantes llevando sus instrumentos al límite durante el clímax tempestuoso de la canción. Al final, se respiraba una sensación en el aire de haber presenciado algo raro y precioso, al mismo tiempo, pero que no olvidaremos jamás.

Noche estelar de Las Ligas Menores

Finalmente, Las Ligas Menores tuvieron su noche estelar en Guadalajara, el pasado viernes 08 de abril, con un setlist apabullante que brilló y encontró eco en cada una de las personas que atiborraron el Rooftop del C3, en la Colonia Americana. Tras los actos de calentamiento, descubrimiento y que invitaban a la precopa, a cargo de Babas Tutsipop y Mooring, llegó lo más esperado de aquella noche: «Podés hacer lo que quieras / Podés cantar y bailar / Cualquier canción / Sin pensar«.

A lo largo de 22 canciones, la energía del público tapatío no negoció tregua con la banda argentina, cuya mejor respuesta fue entregar un setlist de potencia constante, con canciones que van del pop rock al punk y letras que hablan de la juventud, la nostalgia y los momentos habituales de bajón. Casi sin ofrecer un respiro entre canción y canción, Anabella Cartolano y compañía se consagraron en ligas mayores a tres años de su última aparición en Guadalajara, cuando fueron parte de FIMPRO y Cosquín Rock México.

Justo cuando comenzaba a tomar vuelo el concierto, tras El baile de Elvis, Mejor así, Europa y Hoy me espera, llegó Accidente, canción perteneciente a la placa debut de la banda argentina, en la que se suscitó un corte de energía, obligando a interrumpir brevemente la sesión musical en el Rooftop. Sin embargo, el público reaccionó como mejor supo hacerlo, alentando con las palmas y el clásico «olé, olé, olé, ligas, ligas». Sobrepuestos al apagón, En invierno nos llevó al mar, c0mo si no se hubiera detenido el mundo desde marzo de 2020. «Todo tan quieto y dicen que es el caos / Todo tan tenso y es porque te amo / Todavía te amo«.

 

Luego llegó La nieve, canción estrenada el año pasado y que se inclina por el krautrock, de corte espacial. De ahí, el pop melódico continúo con La vereda, Fin de año y Peces en el mar, hasta llegar a la canción A 1200 Km, casi la velocidad con la que avanzaba la noche tapatía musicalizada por Las Ligas Menores. Inmediatamente después sonó Hice todo mal, canción de 2020 y que el público hizo suya en una sola voz, de principio a final. Una hora después, el primer concierto estelar de la banda argentina en Guadalajara se acercaba a su final, pero de pronto Renault Fuego nos llevó de roadtrip y «sonaban Los Planetas y la furia de la autopista«. El inminente cierre del concierto no pudo ser mejor con Miércoles, Ni una canción y De la mano, temas que configuraron imborrables momentos de una noche de primavera.

Con canciones directas a convertirse en clásicos del indie rock en español, la banda protagonista de la noche encontró en Guadalajara combustible suficiente para llegar a su próxima gran cita musical: Primavera Sound.

Kings of Convenience contagia de paz y amor en GDL

El concierto del pasado sábado, al aire libre, a cargo de Kings of Convenience, sirvió para dos cosas: despedir el invierno en México y arrancar no solamente con las altas temperaturas en Guadalajara, sino también para inaugurar la temporada de conciertos que se viene a la ciudad.

Bajo un esplendoroso cielo y un agradable clima, Eirik Glambek Bøe y Erlend Øye saltaron al escenario poco después de las 19:00 horas para poner fin a la espera de más de 10 años por su regreso a un escenario tapatío y presentar en sociedad Peace or Love, su placa de estudio más reciente.

Aunque, en principio la invitación para el público fue que, desde la primera hasta la última fila, permaneciera sentado, como si se tratara de un picnic, la emoción hizo saltar a más de alguno hasta arremolinarse lo más cerca posible del dúo noruego, provocando la silbatina de algunos presentes que se aferraban a su mantita, sentados en el pasto.

Con apenas dos guitarras y dos voces, KoC fueron capaces de arrebatar la emoción desde el primer acorde de su presentación, que arrancó con Comb my hair, una de las nuevas canciones incluidas en su primera placa en 12 años. Desde el principio, Erlend como un director de orquesta pidió al público intercambiar los aplausos de acompañamiento durante las canciones, por los chasquidos. «Son más Kings of Convenience», sugirió el espigado cantautor de cabello alborotado.

Con elegancia y calidez, el show se desarrollaba como una danza delicada, mientras canciones de Peace or Love se intercalaban entre Declaration of Dependence y Riot on an Empty Street, dos de sus placa más célebres. Abrazados por la naturaleza, al aire libre, la música de Kings of Convenience solamente podía provocar un efecto generalizado de paz y amor.

Canciones como Rocky trail, Cayman Islands, Boat behind, Misread, Homesick, Fever y Id’ rather dance with you dieron cuenta de la madurez, la simpleza y la paciencia con la que abordan la complejidad de las relaciones humanas, sin la necesidad de ser reveladores y aburridos.

Durante gran parte del concierto, la duda sobre la posible aparición de Feist junto al dúo noruego se hizo presente. Sin embargo, la cantautora canadiense no estuvo presente debido a que ya tenía compromisos agendados con antelación. En su lugar, Paco y Jorge acompañaron a Eirik y Erlend en el tramo final del concierto.