«Giraffe» marca el esperado retorno de Gilla Band

Una dosis de ruido abstracto y grooves industriales

Gilla Band

El cuarteto dublinés está de regreso. Crédito: El Hardwick.

Gilla Band abre un nuevo capítulo en su trayectoria con el estreno de Giraffe, su primer material inédito en casi cuatro años. Editado bajo el sello Rough Trade Records, el sencillo llega acompañado del anuncio de una extensa gira por el Reino Unido y Europa programada para principios de 2027. Este lanzamiento rompe un prolongado silencio discográfico desde su aclamado álbum Most Normal (2022), y se presenta en un formato físico muy codiciado: una edición limitada en vinilo picture disc de 7 pulgadas.

El arte de estirar el ruido

El cuarteto de Dublín, integrado por el vocalista Dara Kiely, el guitarrista Alan Duggan Borges, el bajista Daniel Fox y el baterista Adam Faulkner, lleva más de una década desmantelando los cimientos del rock convencional. Lejos de acomodarse en las etiquetas predecibles del post punk o el noise más tradicional, el grupo ha construido un ecosistema sonoro propio. En esta nueva entrega, la banda profundiza en esa identidad híbrida, donde las guitarras a menudo adoptan texturas más cercanas a la electrónica industrial o al techno oscuro que a los riffs clásicos de la música de guitarras.

La producción mantiene esa crudeza milimétrica que caracteriza sus trabajos previos. Daniel Fox, quien además de tocar el bajo suele asumir un rol crucial en el modelado sonoro del grupo, logra que la base rítmica funcione como una maquinaria pesada y asfixiante. Sobre este pulso, la guitarra de Duggan Borges opera como un sintetizador averiado, generando frecuencias abrasivas que desafían la estructura habitual de una canción pop o rock, permitiendo que la voz desquiciada de Kiely navegue entre la tensión constante y el colapso absoluto.

El vocalista Dara explica: “En esta canción, las primeras secciones representan cómo suele ser mi estado mental. Puede ser un lugar muy disperso y, a veces, solitario. Sentirme poco querido y encontrar difícil expresar lo que realmente estoy pensando.

Por otro lado, el final de la canción describe indirectamente una especie de confirmación de que sí existe afecto hacia mí. Aunque lo agradezco, todavía me cuesta creerlo. ‘Me persiguió hasta la puerta con un cepillo para el cabello, exigiéndome que usara una chamarra adecuada’. Es una acción muy típica de una mamá irlandesa. Esa cantidad de amor es difícil de aceptar para mí, pero es algo hermoso de tener en la vida.

Un eco en la escena contemporánea

La influencia de los irlandeses en la última oleada de bandas anglosajonas es innegable. Su enfoque abstracto del ritmo y la distorsión ha servido como plano de construcción para proyectos que buscan escapar de los moldes comerciales. Con este regreso al estudio, el grupo no solo reafirma su vigencia, sino que expande los límites de su propio lenguaje sonoro, demostrando que la disonancia y el groove pueden coexistir en un balance perfecto.

La expectativa por escuchar cómo trasladarán esta evolución al directo es alta. El tour de 2027 promete ser la plataforma ideal para presenciar la mutación física de estas nuevas frecuencias en salas europeas, consolidando un legado que sigue esquivando las clasificaciones fáciles de la prensa musical.