Matt Berninger explora el jazz rock en «Martini me fatso»

Una mirada al trasfondo espiritual y alcohólico que inspiró el reciente lanzamiento del cantautor

Matt Berninger

El cantante de The National se encuentra de gira por Europa y UK.

Matt Berninger ha decidido estirar el compás de su aventura en solitario tras la intensa gira de Get Sunk. El carismático líder de The National no parece tener intenciones de congelar sus impulsos individuales y acaba de entregar un nuevo sencillo digital que rompe con las dinámicas habituales de su banda nodriza. Bajo el desconcertante título de Martini me fatso, el músico de Ohio se adentra en terrenos que coquetean con el groove y la síncopa, alejándose de los paisajes grises y la melancolía controlada a la que nos tiene acostumbrados.

El viraje hacia el jazz nocturno

La arquitectura sonora de esta entrega desconcertará a más de un seguidor purista de The National, aunque mantiene el ADN intacto de su autor. La instrumentación camina sobre una cuerda floja que se sitúa entre el jazz rock y un blues contemporáneo aterciopelado. Si bien su proyecto paralelo EL VY ya mostraba ciertos destellos de libertad lúdica, este corte posee un swing particular, una soltura rítmica que rara vez asoma en sus composiciones de estadio. Los vientos y las líneas de bajo se entrelazan para construir una atmósfera de club nocturno a media luz, el escenario perfecto para que el barítono del vocalista se desplace con absoluta comodidad.

La producción opta por la calidez orgánica, dejando espacio para que los instrumentos respiren sin la densidad electrónica o las capas de guitarras eléctricas que suelen blindar sus composiciones grupales. Hay un aire de improvisación controlada que le sienta bien a su madurez interpretativa, demostrando que su rango vocal puede adaptarse a dinámicas mucho más elásticas y cercanas a la tradición de los cantautores de jazz clásico.

Letras irónicas y rezos de bar

En el plano lírico, Berninger conserva esa capacidad innata para tejer narrativas confusas, llenas de humor negro y autodesprecio. El estribillo se clava con facilidad gracias a una melodía circular donde repite con insistencia la línea «Why would you promise her to me?«. La interpretación vocal oscila entre la confesión íntima y el descaro de quien ya no tiene nada que ocultar tras varias copas de más.

El propio músico ofreció pistas sobre la naturaleza conceptual de la canción a través de sus plataformas digitales, describiendo el tema de forma cruda y directa. «Es una especie de rezo ebrio«, comentó el compositor. «Estaba un poco enfadado con Dios. No creo que exista un Dios, pero si lo hay, quiero que sepa que estoy enojado«, concluyó en su publicación. Esta contradicción existencial define el núcleo conceptual de la composición: una disputa teológica desde la barra de un bar.

El resultado es una pieza refrescante dentro de una discografía que a veces peca de solemne. Al desmarcarse de las estructuras rígidas del indie rock, el cantante explora su faceta más indómita y cínica, entregando música que funciona tanto por su extrañeza como por su magnetismo melódico. Es el retrato de un artista que se divierte incomodando sus propios mitos.