Jonathan Bree y el erotismo de lo invisible en «Savour my love»
El artista neozelandés redefine el surrealismo visual
El artista neozelandés reaparece juguetón y seductor. Crédito: David Romero.
Jonathan Bree despliega un lienzo de sombras y elegancia en su más reciente entrega, Savour my love, donde la sofisticación del art pop se encuentra con una narrativa visual que roza lo inquietante. Con la participación estelar de Rachel Clarke, el músico neozelandés nos introduce en un pasaje sonoro que prioriza la textura y el suspenso sobre las estructuras convencionales del pop contemporáneo. La voz de Clarke, una de las figuras más enigmáticas de la escena de Oceanía, se desliza sobre una instrumentación mínima, logrando una tensión que evoca los momentos más densos del trip hop de finales de los noventa.
Un viaje a las profundidades del noir contemporáneo
La arquitectura sonora de esta pieza descansa sobre percusiones que apenas marcan el paso, permitiendo que el espacio entre notas sea tan importante como el sonido mismo. Hay una herencia palpable del espíritu de Serge Gainsbourg en la forma en que la canción maneja la sensualidad, pero filtrada a través de un lente gótico y moderno. La interpretación vocal de Rachel Clarke es, sin duda, el eje de gravedad; su transición de susurros íntimos a agudos de una potencia técnica impresionante otorga a la composición una vulnerabilidad que se siente física, casi táctil. Es un ejercicio de control y explosión emocional que define el tono de lo que está por venir.
El juego visual de la máscara y el cuerpo
El video musical que acompaña este estreno refuerza la estética Lynchiana que Bree ha perfeccionado a lo largo de su carrera. En una puesta en escena que remite a los programas de variedades de la década de los setenta, Clarke se presenta como la única entidad humana frente a una banda de maniquíes ataviados con las clásicas máscaras de spandex de Jonathan. Grabado con cámaras de tubo para obtener esa textura granulada y nostálgica de la televisión análoga, el clip es una pieza de teatro surrealista. Curiosamente, en este nuevo ciclo, el músico ha optado por retirar su máscara de la portada del álbum, cediendo el espacio a la artista de cabaret Bella Filbey en una pose que subraya la naturaleza explícita y honesta del disco.
La construcción de un universo conceptual doble
Este corte funciona como el portal de entrada a Don’t Call It Love, un proyecto de diecisiete canciones que se divide en dos volúmenes y que llegará el 27 de agosto a través de Lil’ Chief Records. Bree ha decidido explorar los matices de la sexualidad humana desde múltiples frentes, convocando a un grupo de mujeres creativas que provienen no solo de la música, sino de la danza, el cine y la fotografía. Tras su experiencia previa trabajando con figuras de la talla de Nile Rodgers, el compositor parece haber buscado una autonomía distinta, una que se inclina hacia un sonido donde las guitarras adquieren un protagonismo inédito en su catálogo, alejándose de los sintetizadores más brillantes de sus producciones pasadas.
La honestidad de un álbum incómodo
Hacia el final de este trayecto creativo, Bree reconoce que su sexta placa discográfica no busca la complacencia. El álbum se mueve entre la seducción juguetona y una confrontación emocional que puede resultar difícil de procesar. Al ser su trabajo más colaborativo hasta la fecha, cada pista parece una conversación sobre el deseo y sus consecuencias. Es un proyecto que, en palabras del propio autor, posee una carga tan directa que incluso sugirió a su propia madre evitar escucharlo. En un mercado saturado de lanzamientos efímeros, esta obra se planta con la solidez de quien prefiere incomodar antes que pasar desapercibido, consolidando a Bree como un curador de atmósferas que entiende el pop como una forma de arte oscuro y sofisticado.
Cuando lo comenté con mi madre, le sugerí que quizá sería mejor que este disco se lo saltara.- Jonathan Bree.
Jonathan Bree - Don't Call It Love

DISC 1
1. Disappear
2. Chameleon (feat. Eloise Labarbe-Lafon)
3. Game
4. Cloak and Dagger
5. Confidant
6. Honey
7. Live To Dance (feat. Princess
8. Chelsea)
9. Medicine
DISC 2
1. This is Me
2. Part Time Love (feat. Princess Chelsea)
3. Just Like An Angel
4. Savour My Love (feat. Rachel Clarke)
5. Gun
6. Don’t Call It Love (feat. Adah Dylan)
7. She Was Fun
8. Slow (feat. Princess Chelsea)
9. Little Miss No Name
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.

