Aaron Frazer revela «It’s a shame»
Soul, falsetes y arreglos de cuerda
Aaron Frazer ha logrado consolidar una estética sonora que parece suspendida en el tiempo, pero con la fuerza necesaria para sacudir el presente. Esta vez, el músico y multiinstrumentista estadounidense une fuerzas con el sello Colemine Records para presentar un nuevo sencillo en formato de 45 RPM que profundiza en la narrativa de su reciente larga duración. Lo que hace que este lanzamiento sea particularmente robusto es la colaboración con la sección rítmica de Cold Diamond & Mink, los arquitectos detrás del sonido del sello finlandés Timmion. El resultado es una pieza de ingeniería soul que conecta geográficamente a Brooklyn con Helsinki a través de un groove impecable.
El arte de rescatar bangers del olvido
La cara A de este vinilo nos entrega It’s a shame, una canción que, a pesar de no haber formado parte del corte final de su último LP, posee la calidad de un éxito inmediato. La producción, a cargo de Frazer en conjunto con Alex Goose, muestra un trabajo de relojería en los arreglos de cuerda y una selección rítmica que golpea con precisión. No es extraño que este corte haya quedado fuera por una cuestión de flujo narrativo del álbum, pero rescatarlo como un lanzamiento independiente le otorga un valor adicional para quienes buscan más allá de la superficie en el catálogo del músico.
La voz de Frazer, ese falsete característico que remite a las épocas doradas de los años sesenta, se siente aquí más madura. El «gancho» melódico es directo y efectivo, diseñado para quedarse en la memoria desde la primera escucha. Los arreglos no saturan el espacio; por el contrario, permiten que cada instrumento respire, dejando que la batería lleve el mando mientras las cuerdas envuelven la interpretación vocal en una atmósfera de calidez analógica.
Una despedida cinematográfica en la cara B
En el reverso del disco encontramos Into the blue, el tema que cierra su álbum homónimo y que aquí funciona como el complemento perfecto. Mientras que el lado A es una explosión de energía rítmica, esta pieza se siente como el final de una película clásica. Hay una melancolía intrínseca en la composición que explora las dualidades del amor, el sentimiento de derrota y la persistencia humana frente a los fracasos emocionales.
La estructura de la canción evoca la técnica del sampleo, pero ejecutada con instrumentos en vivo, creando ese puente entre la cultura del hip hop y el soul clásico que Alex Goose y Aaron dominan a la perfección. La instrumentación es austera cuando debe serlo, permitiendo que la lírica tome el protagonismo necesario para transmitir esa sensación de vulnerabilidad que define gran parte de la obra reciente del artista.
La maestría técnica detrás del sonido
El aporte de Cold Diamond & Mink en la base rítmica eleva la calidad técnica de ambas pistas. Esta dupla finlandesa es conocida por su capacidad de replicar la crudeza y el «punch» de las grabaciones de Motown o Stax, pero con una fidelidad moderna. Al mezclar este rigor técnico con la visión pop soul de Frazer, el sonido resultante es denso, auténtico y alejado de las imitaciones superficiales que a veces plagan el género.
Este lanzamiento, programado para el 12 de junio de 2026, reafirma que el soul contemporáneo está en buenas manos cuando se prioriza la composición y el respeto por las texturas analógicas. Más que un material adicional, este 45 se percibe como una pieza esencial para entender la evolución de un artista que ha dejado de ser solo el baterista de Durand Jones & The Indications para convertirse en una de las voces más relevantes de la escena alternativa internacional.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.

