Chelsea Wolfe reaparece con «Death Is Not The End» y «The Dark»
Robin Finck y Stella Mosgawa colaboran en las nuevas composiciones de la artista california
La artista california rompe dos años de silencio.
Chelsea Wolfe ha decidido abrir el grifo de su creatividad mucho antes de lo esperado, entregando música nueva apenas un año después de sumergirse en las densas texturas electrónicas de su último larga duración. La compositora californiana acaba de liberar un combo de dos canciones bajo el cobijo de Loma Vista Recordings, tituladas The Dark y Death is Not the End. Este movimiento estratégico no solo rompe el silencio discográfico que mantenía desde She Reaches Out to She Reaches Out to She (2024), sino que se establece oficialmente como el primer vistazo hacia su noveno álbum de estudio, un trabajo que ya se encuentra en fase de desarrollo pero del cual aún no se han revelado títulos ni fechas definitivas.
Alianzas que transforman el sonido
Fiel a su costumbre de expandir el espectro del rock oscuro y el minimalismo acústico, la multinstrumentista no trabajó sola en el estudio. Para estas sesiones se rodeó de una alineación de colaboradores que aportan un músculo alternativo muy definido. En el caso de Death is Not the End, el corte cuenta con la participación del guitarrista de Nine Inch Nails, Robin Finck, y las percusiones de Matt Chamberlain, un baterista veterano cuyo currículum incluye grabaciones clave para Fiona Apple y Tori Amos. La producción mantiene a su aliado histórico, Ben Chisolm, en los controles, asegurando que el puente entre la crudeza analógica y la atmósfera gótica mantenga el equilibrio habitual de su catálogo.
Por otro lado, The Dark explora una sección rítmica completamente distinta pero igual de sofisticada. Aquí, las frecuencias bajas quedan a cargo de Justin Meldal-Johnsen, bajista y productor fundamental en la discografía moderna de Beck y Air. La batería fue grabada por Stella Mozgawa, integrante de Warpaint, quien aporta un enfoque mucho más elástico y enfocado en el groove que contrasta con el peso industrial de la pista hermana.
El contraste de las texturas en las nuevas pistas
Ambas composiciones manejan una estructura dinámica similar, apostando por la tensión contenida que estalla en los minutos finales. Death is Not the End arranca desde la quietud, apoyada en acordes de piano lentos y una interpretación vocal que roza el susurro meditativo. De hecho, la lírica aborda la transición y la inmensidad con una crudeza directa: “I keep hoping death is like the ocean /And I’m floating”. Tras esa calma aparente, la canción muta hacia un muro de distorsión guitarrera que satura los canales de audio.
En una línea paralela, The Dark opta por un inicio folclórico, guiado por un arpegio de guitarra acústica y voces procesadas con reverberaciones que simulan una catedral vacía. Al igual que el primer corte, la resolución de la pieza se entrega a la potencia de la banda completa, demostrando que el próximo disco de la artista podría inclinarse hacia un sonido más orgánico,
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.
