Poolside revela «Looking backwards»
Nostalgia pura pero sin rastro de melancolía
Jeffrey Paradise mira al pasado sin arrepentimientos.
Poolside, el proyecto liderado por Jeffrey Paradise, ha encontrado una forma muy particular de saludarnos desde el retrovisor con su nuevo sencillo Looking backwards. No se trata de la típica nostalgia pegajosa que intenta revivir glorias pasadas, sino de una construcción sonora que se siente como el final de una película donde el protagonista, tras superar el caos, simplemente conduce hacia el horizonte sin mirar atrás con arrepentimiento. Es música para el cierre de ciclos, un ejercicio de memoria que prefiere la claridad del presente sobre el drama del ayer.
La colisión de mundos improbables
Lo que hace que esta entrega destaque en el panorama de la música alternativa actual es su desobediencia estilística. Paradise se propuso meter en una misma habitación sonidos que, en teoría, deberían detestarse: el new age de los ochenta, con sus texturas etéreas y sintetizadores de cristal, conviviendo con la estructura rítmica del trap de la década pasada. El resultado no es un experimento ruidoso, sino una pieza de ingeniería pop sutil. Es el «sonido Poolside» de siempre —ese nu-disco relajado y soleado— pero con una columna vertebral mucho más robusta y contemporánea.
Esta mezcla de géneros que «no deberían estar juntos» funciona porque Paradise entiende que la coherencia no viene del género, sino de la intención. Al igual que en sus primeros lanzamientos, aquí hay una búsqueda de lo inédito dentro de lo familiar. Es una pieza que suena clásica al primer contacto, pero que revela capas de producción que solo podrían existir en el estudio de alguien que lleva años refinando el arte del minimalismo bailable.
Una estética visual compartida
La identidad de Looking backwards no se detiene en los oídos. Para la portada del sencillo, Paradise reclutó a su amigo William Mapan, cuyo trabajo se complementa con las piezas de técnica mixta de Sandgrain Studio. Hay una conexión evidente entre la música y el arte visual: ambos procesos se basan en encontrar lo nuevo en lugares inesperados. Mientras Mapan juega con la geometría y el color de una forma casi algorítmica pero humana, la música de Poolside hace lo propio con los samples y las cajas de ritmo.
Ese enfoque de «técnica mixta» se traduce en un sonido que se siente artesanal. No hay rellenos innecesarios. La producción se mueve con la fluidez del jazz en su capacidad de dejar espacios vacíos, permitiendo que la atmósfera respire. Es una invitación a escuchar con calma, lejos del bombardeo de estímulos que suele plagar la electrónica comercial de los últimos años.
Nostalgia sin melancolía
Lo más fascinante de Looking backwards es su postura filosófica. Estamos inundados de música que intenta desesperadamente recrear el pasado para evadir un presente aburrido. Poolside hace lo contrario. Paradise utiliza la nostalgia como una herramienta estética, no como un refugio. Es, en sus propias palabras, «nostalgia sin el anhelo». Es la capacidad de apreciar la estética de lo vivido sin la necesidad dolorosa de querer volver ahí.
Esta canción es algo sonoramente distinto a todo lo que había hecho antes; es clásica y completamente nueva al mismo tiempo. Nostálgica, pero sin ese sentimiento de anhelo… como los créditos finales de una película.- Poolside.
Este estreno marca un hito en la discografía de la banda porque demuestra que el proyecto puede evolucionar sin perder su identidad «low-temp». Se puede ser experimental sin ser ruidoso, y se puede ser bailable sin ser obvio. Looking backwards es, en esencia, una invitación a conducir sin rumbo fijo, confiando en que lo que dejamos atrás es tan valioso como lo que aparece en el horizonte, siempre y cuando el ritmo sea el adecuado.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.