Tom Misch anticipa el cierre de su nuevo álbum con «Days of us»
El artista explora nuevos terrenos sonoros alejándose de la producción digital
El músico y productor londinense, en la recta final de la previa al lanzamiento de "Full Circle". Crédito: Arthur Comely.
Tom Misch presenta Days of us, el último vistazo sonoro antes de la llegada de su segundo álbum de estudio, Full Circle, programado para el 27 de marzo bajo el sello Beyond The Groove / AWAL Recordings. Esta entrega funciona como el cierre emocional de una narrativa que el músico londinense ha estado construyendo desde la introspección y el alejamiento de los grandes focos. La pieza destaca por su minimalismo y una interpretación vocal que se percibe más cruda y vulnerable que en sus trabajos previos, alejándose de los arreglos densos para permitir que la melodía respire.
Un diálogo entre el saxofón y la calma
La estructura de Days of us se apoya en un motivo de saxofón arpegiado a cargo de Kaidi Akinnibi, quien ostenta el título de ser el único colaborador acreditado en todo el disco. Este recurso genera una sensación cíclica, similar al movimiento de las mareas, sobre la cual Misch entrelaza líneas de violín y frases de guitarra eléctrica que aparecen de forma intermitente. La canción tiene una historia particular: nació en 2021 durante una sesión en Unwound Studios, mucho antes de que el concepto de Full Circle tomara forma definitiva. La colaboración con la compositora Carmody en la letra termina de redondear una atmósfera que el propio Tom describe como algo único en su catálogo, principalmente por la inusual textura de situar la voz sobre un arpegio de viento.
El abandono del software por la calidez analógica
En la concepción de este nuevo material, hubo un distanciamiento deliberado de las herramientas digitales. Misch decidió dejar a un lado Logic Pro para recuperar procesos de composición más tradicionales, esos que exigen que una canción funcione por sí sola en un piano o una guitarra acústica antes de pasar por cualquier filtro de producción. Este cambio de mentalidad lo llevó a colaborar con Matt Maltese e Ian Fitchuk, este último clave para desarrollar parte del material en la atmósfera de Nashville. La búsqueda de un sonido «hi-fi» setentero no fue coincidencia; el uso de micrófonos vintage como el U47 y la grabación en cinta fueron decisiones técnicas orientadas a capturar una calidez que el entorno digital suele omitir.
Influencias que miran hacia los clásicos
El espectro sonoro de esta etapa se nutre de pilares de la composición anglosajona. Es posible rastrear ecos de la sensibilidad de Joni Mitchell y la solidez estructural de Neil Young o Fleetwood Mac. Sin embargo, hay un compromiso notable por mantener la espontaneidad. Se privilegiaron las tomas en vivo y se redujo al mínimo la edición de audio, buscando esa «imperfección» humana que define a los discos clásicos. El resultado es un híbrido donde las voces dobladas y los matices lo-fi rinden homenaje al estilo sutil de J.J. Cale, manteniendo siempre el foco en la honestidad de la interpretación.
Reconexión y regreso a las raíces
El proceso detrás de este álbum coincide con un periodo de pausa en la carrera de Misch, un tiempo que dedicó a reconectar con la naturaleza y el surf, lejos de las presiones de la industria. Este espíritu de libertad se ha trasladado incluso a su forma de promocionar el disco, realizando apariciones sorpresa en noches de micrófono abierto junto a Joel Culpepper. Para celebrar el lanzamiento, se han confirmado sesiones de escucha globales en ciudades como la Ciudad de México, Londres y Nueva York, además de una serie de presentaciones íntimas en formato outstore en sitios como Brighton y Kingston, reafirmando que este ciclo se cierra con la misma cercanía con la que fue creado.
Antes, el músico británico compartió los sencillos Slow tonight, Sisters with me, Red Moon y Old Man.
Related Posts
Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.