The Last Dinner Party y el bucle infinito del deseo
Con una mezcla de teatralidad y pop efervescente, la banda británica lanza «Let’s do it again»
The Last Dinner Party mantiene el acelerador a fondo tras el impacto de su segundo material de estudio, From The Pyre, demostrando que su efervescencia creativa no entiende de pausas. La agrupación británica, consolidada como la cara más barroca y teatral del indie actual, regresa con Let’s do it again!, una pieza que funciona tanto como un ejercicio de pop operístico como un acto de conciencia colectiva. Este lanzamiento se integra en HELP(2), el ambicioso álbum recopilatorio de la organización War Child destinado a apoyar a niños en contextos de conflicto armado, reafirmando que el quinteto sabe equilibrar el drama escénico con la urgencia humanitaria.
La canción fue capturada en los míticos Angel Studios bajo la batuta de James Ford y Animesh Ravel. No es casualidad que Ford esté de nuevo tras los controles; su capacidad para pulir la extravagancia sin quitarle filo ha sido vital para definir la identidad sonora de la banda. En esta entrega, el grupo explora ese «carrusel infinito» de las relaciones sentimentales que sabemos dañinas, pero de las cuales es imposible desatarse. Es una oda a la capitulación emocional, al tirón inexorable que nos devuelve al punto de partida justo cuando creíamos haber escapado finalmente.
Sobre su participación, The Last Dinner Party comentó:
Es un gran honor ser incluidas en este disco por una causa que sentimos tan cercana. La canción trata sobre el carrusel infinito que es estar en una relación en la que sabes que no deberías estar, pero ceder ante el tirón inexorable de regresar cada vez que te vas.- The Last Dinner Party.
Un linaje de solidaridad sonora
El proyecto HELP(2) no es un lanzamiento menor dentro de la industria. Se trata de la secuela espiritual del álbum original de 1995, aquel hito que reunió a la élite del britpop por una causa necesaria. En esta versión contemporánea, el panorama es igual de impresionante. Antes del estreno de las londinenses, ya habíamos podido escuchar Opening night, de Arctic Monkeys y la colaboración entre Damon Albarn, Grian Chatten y Kae Tempest en Flags. La inclusión de las autoras de Nothing matters en este ecosistema confirma que su propuesta ya habita el centro de la conversación de la música alternativa global.
A diferencia de la producción estándar de estudio, esta nueva pista logra encapsular esa energía boyante que la banda despliega sobre el escenario. Es una pieza que se siente viva, menos rígida que sus grabaciones previas, permitiendo que la interpretación vocal se desborde con una honestidad casi incómoda. La producción de Ford permite que los arreglos orquestales convivan con una base rítmica moderna, creando un puente entre el dramatismo del art rock y la accesibilidad del pop de vanguardia que domina las listas actuales.
El arte como respuesta al conflicto
Participar en una iniciativa de War Child Records implica reconocer la gravedad de la crisis humanitaria mundial, donde las estadísticas indican que uno de cada cinco niños se ve afectado por la guerra. Para el grupo, el honor de participar trasciende lo promocional; se percibe una conexión genuina con la misión de la organización. Al colaborar junto a nombres de la talla de Depeche Mode, Pulp, Arlo Parks, Big Thief y King Krule, la banda reafirma que la música, además de ser un refugio personal para lidiar con amores fallidos, puede ser una herramienta de incidencia real.
El sonido de la banda parece dirigirse ahora hacia una madurez donde la opulencia sonora no oculta el mensaje, sino que lo potencia. Si en sus inicios el foco estaba en la estética victoriana y el choque visual, ahora la narrativa interna de sus canciones —ese análisis de las dinámicas de poder en el afecto— cobra un protagonismo absoluto. La pieza se siente como un respiro necesario antes de que el álbum completo vea la luz el próximo 06 de marzo, recordándonos que incluso en la repetición de nuestros errores más humanos, hay una belleza que merece ser cantada y compartida.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.



