Sparta reflexiona sobre el amor y el deseo en «Everything you say»

Con invitados como Frank Iero y Carlos Arévalo, Sparta redefine su sonido en una producción liderada por J. Robbins

Sparta

Crédito: John Carluccio.

Sparta ha encontrado en la inercia creativa el combustible para su sexta placa de estudio, un ejercicio de honestidad sonora que se aleja de las estructuras rígidas para abrazar la espontaneidad del momento. El trío originario de El Paso, Texas, acaba de poner en circulación Everything you say, un adelanto que funciona como brújula emocional de lo que será su próximo álbum, Cut A Silhouette, programado para llegar a las estanterías y plataformas el 29 de mayo bajo el respaldo de Equal Vision Records y Dine Alone Records. La pieza no solo marca un hito cronológico, sino que captura la esencia de una banda que ha aprendido a confiar en su propio pulso después de años de transformaciones.

La construcción de un rastro imborrable

El concepto que da nombre al disco, Cut A Silhouette, posee un origen cinematográfico y melancólico. Durante la visualización de un documental sobre el actor John Candy, Jim Ward quedó cautivado por una frase de Macaulay Culkin. El protagonista de Home Alone describía cómo la presencia de Candy lograba «cortar una silueta» en la mente de quienes lo conocían, dejando una impresión profunda y permanente. Esa idea de dejar una huella que no se borra con el paso del tiempo se convirtió en el eje rector de estas nuevas composiciones, donde el objetivo principal es alcanzar una resonancia que trascienda la escucha superficial.

Sesiones de hotel y la magia de lo inmediato

La fluidez con la que nació el nuevo sencillo es un testimonio de la química renovada entre los integrantes. No hubo sobreproducción innecesaria, sino una captura de la energía pura. “Esta es una canción soñadora sobre el anhelo y el amor. Un gran grito declarando deseo”, comenta Jim Ward. “La música fue traída por Matt Miller a las primeras sesiones de escritura en mi casa en El Paso, se ajustó en una habitación de hotel en Oklahoma City y se tocó en una prueba de sonido esa misma noche. Es una de esas canciones que toma forma pronto y, sin importar cuánto la ajustes, siempre termina volviendo a donde empezó. Me encanta”. Esta capacidad de respetar la esencia original del tema es lo que dota a la producción de una frescura poco común en bandas de su trayectoria.

Colaboraciones y la mano de J. Robbins

Para este proyecto, el grupo se trasladó al estudio Magpie Cage, donde bajo la ingeniería y producción de J. Robbins (Jawbox), lograron registrar el material en apenas siete días. La urgencia del estudio se mezcló con un proceso de escritura nómada que abarcó un año entero, recolectando fragmentos de canciones en espacios de ensayo y camerinos. El resultado es un ecosistema sonoro rico en matices gracias a la participación de aliados estratégicos. Frank Iero, de My Chemical Romance, coescribió temas como Crater y Mouthbreather, mientras que Carlos Arévalo, de Chicano Batman, aportó texturas de guitarra en Midnights. También figuran nombres como Kemble Walters y Adrian Borgeois, quienes ayudaron a expandir el horizonte auditivo de la banda hacia terrenos más complejos y emocionales.

El reencuentro de una unidad creativa

Tras experimentar con procesos de composición más fragmentados en sus entregas anteriores, el trío conformado por Ward, Miller y el baterista Neil Hennessy parece haber recuperado el sentido de colectividad que define a los mejores proyectos de rock alternativo. La sensación de ser nuevamente una unidad que respira al mismo tiempo impregna cada surco de la grabación. Según el propio Ward, este periodo representa la superación de una etapa de incertidumbre para consolidarse en un presente donde la comunicación fluye sin obstáculos. La madurez les ha permitido entender que el valor de su música reside en la capacidad de ser significante tanto para ellos mismos como para quienes decidan sumergirse en su propuesta.