Social Distortion rompe el silencio con «Born to kill»

Mike Ness lidera el regreso de los iconos del punk de Orange County

Social Distortion

Social Distortion ha sobrevivido a cuatro décadas de ruido, adicciones y el desgaste propio de una industria que suele devorar a sus iconos antes de tiempo. Sin embargo, tras quince años de silencio discográfico —un abismo que para cualquier otra banda significaría el olvido—, el grupo liderado por Mike Ness regresa con Born To Kill, un octavo álbum de estudio que verá la luz el próximo 08 de mayo bajo el sello Epitaph Records. No se trata simplemente de una continuación en su discografía; es el testimonio de un hombre que, tras enfrentarse cara a cara con el cáncer de amígdalas, ha regresado con una vitalidad que pocos esperaban a estas alturas del partido. Para pavimentar el camino hacia su esperado álbum, la banda ha revelado el primer adelanto, la canción que da título al este nuevo trabajo.

El rugido de un sobreviviente

El proceso de gestación de este material ha sido, por decir lo menos, dramático. Mike Ness no solo tuvo que lidiar con la presión de romper un silencio que se extendía desde 2011, sino que debió reaprender funciones básicas como tragar y hablar tras intervenciones quirúrgicas robóticas y extirpaciones de ganglios. La ironía del destino puso a prueba la herramienta de trabajo de uno de los cronistas más fieles de la clase trabajadora estadounidense. El resultado, lejos de ser un disco lúgubre o introspectivo, es una explosión de «optimismo agresivo». Ness asegura que su voz es hoy más fuerte que nunca, una afirmación que se siente como un desafío directo a la mortalidad en el sencillo homónimo que ya circula en plataformas.

Un altar a las influencias eternas

La producción, compartida entre el propio Ness y el experimentado Dave Sardy, logra capturar esa esencia donde el punk de los setenta se da la mano con el blues más primigenio y el country de forajidos. Born to kill no oculta sus cartas; al contrario, las presume con orgullo. Hay guiños explícitos a la herencia de Lou Reed en los fraseos, referencias directas al Search and destroy, de Iggy Pop y una atmósfera que evoca el Rock ‘n’ roll suicide, de Bowie en cortes como Partners in crime. Es un disco que entiende que el rock no necesita inventar la rueda cada mañana, sino hacer que ruede con la fricción adecuada.

Colaboraciones de alto calibre

Para este regreso, la banda no ha escatimado en rodearse de talento que refuerza su estatus de culto. Benmont Tench, el legendario tecladista de Tom Petty and the Heartbreakers, aporta esa textura clásica que siempre ha buscado Social Distortion, mientras que la voz de Lucinda Williams añade una capa de aspereza y alma difícil de ignorar. Incluso el arte visual tiene una firma de peso: una colaboración entre Ness y el artista Shepard Fairey, responsable de algunas de las imágenes más icónicas de la cultura pop contemporánea. Todo en este álbum parece diseñado para cerrar un ciclo y abrir uno nuevo, manteniendo esa máxima de Ness que resuena en sus letras: si no tienes una canción, no tienes nada.

Un futuro de asfalto y escenarios

El anuncio del álbum viene acompañado de una extensa gira por Norteamérica que arrancará en agosto en Phoenix. Para Social Distortion, la carretera nunca ha sido una opción, sino una necesidad vital. Tras el éxito de Hard times and nursery rhymes, en 2011, que llegó a colarse en el top 5 de Billboard, la expectativa es alta, pero la banda parece ignorar las tablas de posiciones para centrarse en la catarsis pura. Con temas como Tonight y The way things were, el grupo promete rescatar esa carga emocional que los hizo grandes en los noventa, recordándonos que el punk rock, cuando es honesto, no envejece; solo se vuelve más peligroso.

Social Distortion 2026 Tour