Snail Mail explora la mortalidad desde las alturas en «My maker»
Lindsey Jordan va por su tercera placa de estudio. Crédito: Daria Kobayashi Ritch.
Snail Mail ha pasado los últimos años recalibrando su brújula interna, lejos del ruido neoyorquino y refugiada en la quietud de Carolina del Norte. Lindsey Jordan, la mente detrás del proyecto, regresa con My maker, un sencillo que funciona como el eje gravitacional de su próximo álbum, Ricochet. Bajo la producción de la propia Jordan junto a Aron Kobayashi Ritch (miembro de Momma), la canción se despliega entre atmósferas de mellotrón y una guitarra acústica que marca el paso de una reflexión profunda sobre la finitud. Este estreno no es solo un adelanto más; es la declaración de una artista que ha dejado atrás la turbulencia adolescente para mirar de frente a la mortalidad.
El peso del cielo y la fragilidad del tiempo
En el video de My maker, filmado en una sola toma desde un globo aerostático, Jordan captura esa sensación de vértigo que atraviesa todo el disco. La letra habla de bares de aeropuerto y de volar hacia el paraíso, pero la música sugiere algo más terrenal y denso. Tras enfrentarse a una cirugía de cuerdas vocales y a un proceso de terapia del habla, la voz de Jordan suena más contenida, técnica y, por ende, más emocional. Ya no necesita gritar para transmitir el desgarro; ahora, la claridad es su mejor herramienta.
La composición de este material marcó un cambio drástico en su metodología. Por primera vez, Jordan estructuró todas las melodías instrumentales en piano y guitarra antes de escribir una sola palabra. Durante un año, las piezas musicales buscaron su voz hasta que las letras surgieron como un bloque cohesionado. Este enfoque permitió que el sonido de la banda evolucionara hacia texturas más expansivas, incorporando arreglos de cuerdas que elevan las canciones hacia un terreno que roza el chamber pop sin perder ese ADN del indie rock de los noventa.
My maker fue el punto de partida lírico del disco, el ancla que me ayudó a construir el resto del álbum a su alrededor. No dejaba de pensar en la frase ‘es solo cielo’, lo que obviamente significaba que teníamos que hacer un video en un globo aerostático. Hicieron falta seis viajes cancelados para que sucediera, pero finalmente logramos subir. Quería que el video hiciera referencia a las letras sobre la mortalidad, pero también sobre la libertad que surge al darte cuenta de que el destino está fuera de tus manos.- Snail Mail.
Referencias cruzadas entre el cine y la poesía
El universo lírico de este nuevo ciclo no se alimenta solo de experiencias personales, sino de un diálogo constante con otras disciplinas. Jordan cita la compleja narrativa de Charlie Kaufman en Synecdoche, New York como una influencia clave, algo que se percibe en la ambición estructural de sus nuevas composiciones. Además, piezas como Nowhere encuentran su raíz en la poesía de Laura Gilpin, específicamente en la melancolía del poema The Two-Headed Calf.
Esta profundidad intelectual se traduce en un sonido que canaliza la luminosidad de Smashing Pumpkins y la bruma del shoegaze de bandas como Catherine Wheel. Sin embargo, hay una madurez que la aleja del sonido crudo de Lush o la carga visceral de Valentine. En esta etapa, el enfoque está en la «terrible tranquilidad» de ver cómo las cosas que amamos se desvanecen. Es un disco sobre la ansiedad, no por lo que sale mal, sino por lo fugaz que resulta lo que sale bien.
Una nueva identidad visual y sonora
Por primera vez en su carrera, Lindsey Jordan ha decidido no aparecer en la portada de su álbum. El arte de Ricochet muestra una concha en espiral flotando en un vacío azul, una metáfora visual del colapso interno y la infinitud hacia afuera. Esta decisión subraya el deseo de la artista de que la música hable por sí misma, separando su imagen pública de la densidad de su obra.

El proceso de grabación en estudios como Fidelitorium Recordings y Studio G en Brooklyn resultó ser el más cómodo y fluido para la banda hasta la fecha. Al trabajar con Ritch, Jordan encontró un aliado que entiende la estética del rock alternativo contemporáneo pero respeta la esencia clásica de las canciones de autor. El resultado es un equilibrio entre la distorsión controlada y la belleza melódica, un lugar donde Snail Mail parece haber encontrado, finalmente, un control absoluto sobre su narrativa.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.
