Red Hot Chili Peppers se desmarca del nuevo documental de Netflix
El largometraje se estrenará el 20 de marzo a través de la plataforma de streaming
El último álbum de la banda se editó en 2022.
Red Hot Chili Peppers ha decidido poner un freno seco a las expectativas generadas por Netflix respecto a su próximo lanzamiento. A través de un comunicado directo en sus redes sociales, la banda californiana aclaró que, aunque aparecen a cuadro, no tienen ninguna responsabilidad creativa sobre The rise of the Red Hot Chili Peppers, el largometraje que llegará al catálogo de la plataforma el próximo 20 de marzo. Lo que comenzó como una colaboración para honrar a un viejo amigo, terminó convirtiéndose en un producto que la banda siente que se está vendiendo bajo una premisa equivocada.
El origen del conflicto
La banda explicó que su participación ocurrió hace aproximadamente un año. En aquel momento, aceptaron ser entrevistados con un objetivo claro: rendir homenaje a Hillel Slovak, el guitarrista fundador cuya influencia fue vital para definir el sonido funk punk que los puso en el mapa antes de que la tragedia y las adicciones marcaran sus primeros años. «Aceptamos ser entrevistados por amor y respeto a Hillel y su memoria», señalaron los integrantes. Sin embargo, el malestar surgió cuando vieron que la maquinaria publicitaria de Netflix comenzó a etiquetar el proyecto como «el documental definitivo de los Red Hot Chili Peppers».
Para Anthony Kiedis, Flea y compañía, esta etiqueta es, en el mejor de los casos, una imprecisión técnica. La banda fue enfática al decir que todavía no han realizado un documental oficial que abarque la totalidad de su carrera. En sus propias palabras, este especial de Netflix es, en realidad, un monográfico sobre Slovak y los cimientos de la escena de Los Ángeles en los ochenta, no una biografía autorizada del grupo que hoy llena estadios.
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El legado de Hillel Slovak
Hillel Slovak no es un nombre cualquiera en la mitología de la música alternativa. Fue el responsable de ese estilo de guitarra «sucio» y rítmico que después John Frusciante perfeccionaría. Su fallecimiento en 1988 por una sobredosis de heroína fue el momento más oscuro de la banda, provocando la salida temporal de Jack Irons y un cambio de rumbo total.
El documental, The rise of the Red Hot Chili Peppers, profundiza precisamente en esa era formativa. Según los reportes de producción, el filme incluye material de archivo inédito de los conciertos en el Kit Kat Club y grabaciones caseras de las sesiones de The uplift mofo party plan. A pesar del distanciamiento de la banda, el grupo expresó su deseo de que este estreno «despierte el interés en Hillel y su trabajo», reconociendo que cualquier esfuerzo por educar a las nuevas generaciones sobre su guitarrista original es valioso, siempre y cuando no se confunda con un producto oficial del cuarteto actual.
Una producción externa
Es importante entender que este tipo de documentales suelen ser producciones de terceros que adquieren licencias de imágenes y realizan entrevistas, pero no siempre cuentan con el «final cut» o la aprobación de los artistas involucrados. En la era del streaming, donde el contenido de archivo es oro molido, Netflix ha buscado capitalizar la marca «RHCP» para atraer a una audiencia masiva, algo que la banda ha sentido como una apropiación de su nombre para un proyecto que ellos no controlan.
La postura de los RHCP es un recordatorio de que, incluso para las leyendas del rock, el control sobre la narrativa de su propia historia es una batalla constante. Mientras tanto, los fans podrán ver el documental el 20 de marzo, sabiendo de antemano que lo que verán es un tributo a la semilla de la banda, pero no el relato definitivo que los músicos parecen estar guardando para el futuro.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.



