Matt Berninger estrena cover de «Blue Monday»

Un experimento sonoro que cambia los sintetizadores frenéticos por una atmósfera más orgánica y sombría

Matt Berninger

El espigado cantante ha publicado dos álbumes al margen de The National.

No hay canción más peligrosa para un músico que Blue Monday. El monolito de New Order no es solo el maxi-single más vendido de la historia; es el ADN de la música electrónica moderna y el puente definitivo entre el luto de Joy Division y el hedonismo de la Hacienda de Manchester. Intentar versionarla es, en el mejor de los casos, un ejercicio de valentía y, en el peor, una receta para el desastre.

Sin embargo, Matt Berninger —el hombre que ha hecho de la ansiedad existencial y el barítono elegante un arte con The National— parece no tener miedo a los fantasmas del pasado. Su reciente relectura del clásico de 1983 se aleja de la imitación barata para intentar responder a la pregunta que la propia letra plantea: “How does it feel?”.

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La versión original de New Order es famosa por ese bombo mecánico que parece ametrallar la pista de baile. En manos de Berninger, la estructura rítmica se ralentiza. No es que el músico haya decidido ignorar el pulso de la canción, sino que lo ha trasladado de los pies al pecho.

Lo primero que destaca es el tratamiento vocal. Berninger no intenta alcanzar las notas altas o el tono casi robótico de Bernard Sumner. En su lugar, utiliza su registro más grave, ese que parece susurrado al oído después de tres whiskys en un club que está a punto de cerrar. La instrumentación abandona la urgencia sintética para abrazar texturas más orgánicas: pianos que resuenan en salas vacías y guitarras que apenas rozan el feedback.

¿Por qué ahora?

Este cover no surge del vacío. Berninger siempre ha sido un devoto del post punk británico, y la influencia de la era Factory Records ha goteado en la discografía de The National desde sus inicios. Lo que hace interesante a este movimiento es la desmitificación. Al quitarle a ‘Blue Monday’ su armadura de sintetizadores, Berninger deja al desnudo una canción de desamor y traición que a menudo queda sepultada por el brillo de las discotecas.

Es un movimiento inteligente. En lugar de competir con la energía cinética de la original —algo imposible de ganar—, el músico la convierte en una balada de dormitorio. Es una pieza que encaja perfectamente con su proyecto en solitario (Serpentine Prison) o con los momentos más introspectivos de su banda nodriza.

El veredicto del purista

Habrá quienes digan que a esta versión le falta el «alma» de la original. Es comprensible. Blue Monday es, para muchos, un objeto sagrado e intocable. Pero el valor de un buen cover no reside en la fidelidad, sino en la capacidad de ofrecer una perspectiva nueva.

Berninger logra que una canción que hemos escuchado un millón de veces en anuncios, películas y sesiones de DJ, se sienta, por un momento, extraña y nueva. No es una pista para bailar bajo luces de neón, es una pista para mirar por la ventana mientras llueve. Y en ese cambio de contexto, el líder de The National sale victorioso.

Al final del día, la música se trata de apropiación y reinterpretación. Matt Berninger ha tomado un gigante del pop y lo ha hecho lo suficientemente pequeño como para que quepa en su mundo de sombras y elegancia. No sustituirá a la original en ninguna playlist de fiesta, pero seguramente será la favorita de quienes buscan refugio en la melancolía a las tres de la mañana.