León Larregui revela su lado más introspectivo en «Bruma»

El líder de Zoé define su nuevo tema como un «maquillaje para la tristeza»

León Larregui

No es el regreso de un novato, sino la reafirmación de alguien que ya sabe exactamente qué hilos mover. León Larregui acaba de soltar Bruma, un adelanto de lo que será su próximo álbum, Manifiesto de un Tremendo Delirio, y la pieza es, cuanto menos, un ejercicio de honestidad disfrazado de pop psicodélico.

El contraste como refugio

Lo interesante de Bruma no es solo su sonido —esa mezcla de rock pop con texturas electrónicas que ya es marca de la casa—, sino la contradicción que propone. Larregui juega a confundirnos: nos entrega una base rítmica que roza lo alegre mientras nos susurra versos sobre la soledad y la introspección.

Es esa «neblina» emocional la que define el track. Como él mismo menciona, la bruma funciona aquí como un «cosmético costoso»; una capa estética que no elimina la tristeza, pero la hace transitable. No es una canción que busque dar lecciones de superación, sino una que prefiere acompañarte mientras caminas sin rumbo fijo.

París en 9 mm

El lanzamiento no llega solo. El videoclip es una pieza de colección filmada en las calles de París. Visualmente, se aleja de la pulcritud digital para abrazar la imperfección del formato 9 mm y el stop motion. El resultado es un recorrido cinematográfico que se siente como un recuerdo borroso pero cálido, elevando la canción de un simple audio a una experiencia sensorial completa.

Larregui sigue habitando esos claroscuros donde la música latinoamericana se pone reflexiva, demostrando que para innovar no siempre hay que gritar, a veces basta con saber susurrar entre la niebla.