Josh Conway explora la electrónica pop en «crumble»
La mitad creativa de The Marías prepara el lanzamiento de su álbum debut «plum»
Josh Conway tiene listo el mapa de su primer viaje en solitario. El productor, compositor y multinstrumentista angelino, reconocido por ser el cincuenta por ciento creativo y baterista de The Marías, ha revelado los detalles de Plum, un álbum de larga duración que estará disponible el próximo 12 de junio bajo el cobijo de Nice Life y Atlantic Records. Para abrir la conversación, el músico liberó crumble, el segundo sencillo promocional de esta etapa que sucede al corte inicial forget him. Esta nueva entrega funciona como un termómetro preciso del sonido que ha estado cocinando en su propio laboratorio digital, donde las máquinas ganan terreno.
Del formato de banda al laboratorio digital
El quiebre con la dinámica colectiva le permite al artista explorar las infinitas posibilidades del diseño de audio desde una perspectiva sumamente introspectiva. En crumble, la arquitectura sonora se apoya en una electrónica sutil, de bajas revoluciones, que se entrelaza con esa sensibilidad pop que ha perfeccionado durante la última década. La producción ejecutiva corre por su cuenta, un factor que asegura la fidelidad de una visión que no busca replicar fórmulas previas, sino expandir las texturas de su propio entorno. La voz se mantiene al centro, flotando entre sintetizadores densos e hipnóticos que evocan la calidez de las producciones grabadas en una habitación iluminada por pantallas de computadora.
La trayectoria del californiano está firmemente ligada a la construcción del sonido que llevó a su proyecto principal a acumular miles de millones de reproducciones y múltiples nominaciones al Grammy. Su labor junto a María Zardoya estableció una estética impecable donde el rock psicodélico, los tintes de jazz nocturno y las síncopas latinas conviven en perfecta armonía. Esa misma obsesión por los microdetalles, el uso milimétrico de los espacios en blanco y el cuidado de las atmósferas envolventes se traslada ahora a su catálogo individual, aunque despojado del ropaje cinematográfico habitual para transformarse en algo mucho más directo, crudo y sintético.
La madurez detrás del tablero de mezclas
Esa versatilidad para saltar entre géneros no es una casualidad del momento. El músico se ha consolidado en los últimos años como uno de los productores más solicitados de la industria, colaborando en proyectos de perfiles tan diversos que van desde la música urbana hasta el pop global. Esas horas invertidas frente a las consolas ajenas se traducen en una enorme madurez técnica para este debut, donde las secuencias de ritmos y los bucles digitales se perciben orgánicos, alejados de la frialdad maquinal. Es un pop alternativo sofisticado, una mirada al interior de un creador que suele estar en la sombra de los reflectores.
El panorama que se vislumbra con estos adelantos pone sobre la mesa una propuesta que encaja muy bien con las corrientes contemporáneas del bedroom pop sofisticado de la Costa Oeste. La madurez de la instrumentación demuestra que el descarte del formato tradicional de banda es una transición fluida hacia la libertad creativa absoluta. Con la fecha de publicación cada vez más cerca, el disco promete ser un testimonio detallado de un productor que finalmente decide revelar la firma sónica de su propio diario personal.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.

