Damon Albarn, Grian Chatten y Kae Tempest estrenan «Flags»

La música alternativa británica se une en el nuevo single de War Child

Damon Albarn Grian Chatten y Kae Tempest

De izquierda a dereche: Damon, Grian y Kae. Crédito: Lawrence Watson.

Damon Albarn, Grian Chatten y Kae Tempest han decidido que el ruido del mundo se combate con una polifonía de voluntades. Su nueva colaboración, titulada Flags, no es solo un sencillo más en el saturado ecosistema del streaming; es el núcleo emocional de HELP(2), el álbum benéfico de War Child UK que verá la luz el próximo 06 de marzo. En un momento donde la industria musical suele ensimismarse en algoritmos de éxito individual, esta pieza surge como un recordatorio de que la música alternativa todavía guarda un as bajo la manga: la capacidad de articular una respuesta colectiva ante la tragedia.

La grabación en Abbey Road, descrita por sus protagonistas como un «sueño febril», reunió a una alineación que parece sacada de la lista de deseos de cualquier melómano del post punk y el art rock. No se trata solo del liderazgo melódico de Albarn, cuya facilidad para construir puentes entre géneros es ya legendaria, sino de la arquitectura sonora aportada por figuras como Johnny Marr, Adrian Utley (de Portishead) y Dave Okumu. El resultado es una pieza que se aleja de la balada caritativa convencional para adentrarse en un terreno más orgánico y expansivo, donde el jazz contemporáneo de Femi Koleoso (Ezra Collective) aporta una pulsación vital que evita que el mensaje caiga en el sentimentalismo barato.

La construcción de un refugio sonoro

El proceso creativo de esta canción rompe con la jerarquía tradicional de los estudios de grabación. Según relata Kae Tempest, la letra se gestó de forma coral, partiendo de una melodía base de Albarn pero permitiendo que cada verso respondiera al anterior en un diálogo abierto. Esta fluidez se nota en la textura del tema, donde la urgencia lírica de Grian Chatten (frontman de Fontaines D.C.) encuentra un contrapunto perfecto en la profundidad poética de Tempest. Es un ejercicio de humildad artística: grandes nombres del rock británico contemporáneo poniéndose al servicio de una visión que los trasciende.

Me siento honrada de ser parte de este proyecto. Me encantó escribir esta canción y colaborar con los demás artistas; aquel día en Abbey Road fue como un sueño febril. No podía creer lo bien que se sentía y la pura fuerza de voluntad que logró reunir todas esas energías y dirigirlas hacia este hermoso final. Grian y yo escribimos nuestros versos respondiéndonos el uno al otro. Todos trabajamos juntos en las letras de Damon. Él tenía la melodía pero mantuvo la letra abierta para que pudiéramos encontrarla entre todos. Fue una colaboración real. Es un gran álbum y espero que podamos recaudar muchos fondos y energía. Por los niños.- Kae Tempest.

El líder de Gorillaz y Blur destacó que el ambiente en el estudio trascendió lo estrictamente musical para convertirse en una experiencia pedagógica y humana. Según Albarn, la clave estuvo en ceder el control del registro visual a las nuevas generaciones:

Grabar Flags fueron dos días de auténtica alegría, con un profundo sentido de propósito llenando todo el edificio. Me impactó especialmente la decisión de emplear a niños para realizar toda la filmación en el estudio; resultó inspirador y reforzó directamente el punto que queríamos transmitir sobre comunicarse con los niños, involucrándolos en el proceso mismo.- Damon Albarn.

Por su parte, el vocalista de Fontaines D.C. reflexionó sobre el peso emocional de compartir espacio creativo con figuras que han moldeado el sonido de las últimas décadas bajo una meta común. Para Chatten, la sesión fue un catalizador de optimismo:

Tener la oportunidad de colaborar con artistas tan talentosos como Damon y Kae en favor de una causa tan importante fue algo realmente especial. Sin mencionar a todos los músicos increíbles que ayudaron a dar vida a la canción ese día. Es raro sentir la energía del cambio de una manera tan tangible y proveniente de tantas personas, pero así es exactamente como se sintió en la sala aquel día.- Grian Chatten.

Lo que realmente separa a este lanzamiento de otros proyectos similares es la atmósfera de «caos controlado» que se respira en su producción. Detrás de los micrófonos, un coro de voces que incluye a Jarvis Cocker, Marika Hackman y miembros de Black Country, New Road, aporta una densidad humana que se siente auténtica. No hay autotune que valga cuando lo que se busca es capturar la vibración de una habitación llena de gente que cree en lo que está haciendo. La inclusión de un coro infantil de 43 voces no funciona como un adorno efectista, sino como el eje central de un mensaje dirigido directamente a la infancia en zonas de conflicto.

Una perspectiva visual descentralizada

La estética que rodea a este lanzamiento también huye de lo previsible. Bajo la guía creativa de Jonathan Glazer, la grabación de Flags se documentó bajo la premisa «Por niños, para niños». No fueron cámaras profesionales operadas por expertos las que capturaron la esencia de Abbey Road, sino niños que tomaron el control de los lentes. Esta decisión, lejos de ser un truco de relaciones públicas, buscaba equiparar el proceso creativo con la realidad de los beneficiarios de War Child en lugares como Ucrania o Yemen, donde la mirada infantil es a menudo la más honesta y la más ignorada.

El álbum HELP(2) se perfila como un sucesor espiritual digno de aquel mítico disco de 1995. Si en enero los Arctic Monkeys dieron el primer golpe de autoridad con Opening Night, esta colaboración entre Albarn, Chatten y Tempest solidifica la propuesta de un disco que también contará con nombres como Big Thief y Young Fathers. Es, en última instancia, una muestra de que el sector más inquieto de la música actual puede —y debe— ser capaz de orquestar un cambio tangible. La esperanza, al parecer, tiene una instrumentación compleja y una voz colectiva que se niega a guardar silencio.