Steven Wilson edifica un pueblo imaginario en «Requiem For A Village»

El genio británico presenta una inmersión profunda en los rincones más recónditos del folclore y la mitología rural

Steven Wilson

El artista británico se aventura hacia lo desconocido en su nuevo álbum conceptual.

Steven Wilson plantea un giro radical en su trayectoria cimentada en el rock progresivo, con su noveno álbum de estudio, titulado Requiem For A Village. Lejos de la inmensidad cósmica y las atmósferas futuristas que definieron su anterior trabajo, este nuevo capítulo fonográfico traslada la escucha hacia un territorio rural imaginario, un enclave diminuto y británico que parece suspendido en los pliegues del tiempo. El músico británico construye una narrativa sonora que coquetea con el folclore más oscuro, bebiendo de referencias literarias y visuales vinculadas al terror pastoral y al misterio británico clásico.

El proceso de gestación de este material prescindió de las herramientas habituales de la producción contemporánea digital. En lugar de apoyarse en algoritmos, correcciones automáticas de afinación o la asistencia de inteligencia artificial, la instrumentación se concibió desde una perspectiva puramente orgánica. La participación de colaboradores clave como el multiinstrumentista Randy McStine, el baterista Russell Holzman y la vocalista Katherine Priddy aportó una textura humana palpable. Asimismo, el proyecto cuenta con la intervención del escritor Andy Partridge y las voces interpretativas del actor David Tennant, configurando una experiencia auditiva estructurada como una película de cincuenta y cuatro minutos para los oídos.

Raíces analógicas y errores fértiles

La apuesta creativa del compositor prioriza la vulnerabilidad técnica por encima de la perfección estéril del estudio moderno. La utilización exclusiva de sintetizadores analógicos y la decisión deliberada de mantener las imperfecciones en la ejecución instrumental dotan a las composiciones de una autenticidad tangible. Incluso la incursión en instrumentos que el propio Wilson domina de forma limitada —como el violín, el oboe o secciones de percusión— funcionó como un catalizador para desbloquear caminos creativos imprevisibles.

Sobre esta metodología de trabajo, el artista profundiza en las motivaciones detrás del sonido:

Quería regresar a un tipo de música en el que pudieras escuchar las huellas dactilares metafóricas. Quería llevar aún más lejos los gestos humanos y las imperfecciones de la música, todas esas cosas que no pueden crearse mediante software. Por ejemplo, utilizar únicamente sintetizadores análogos, con toda su imprevisibilidad, o no afinar perfectamente los instrumentos. Pero eso también me llevó a tomar el violín, el oboe o probar suerte con la batería: tocar instrumentos que realmente no sé tocar, pero obtener de ellos algo que me inspirara de formas que no esperaba. Abordé la música con cierta inocencia para descubrir adónde me llevaba. Y me llevó hasta el pueblo.

Arquitectura sonora del apocalipsis rural

Como carta de presentación de este universo conceptual, el sencillo homónimo funciona como un manifiesto dinámico. La canción articula una amalgama de baterías vertiginosas, una línea de bajo de pulso constante y guitarras con texturas ásperas que evolucionan de manera progresiva hasta desembocar en un clímax que evoca la banda sonora de un colapso inminente. Esta pieza, al igual que gran parte del repertorio del disco, fue registrada en directo junto a McStine y Holzman, capturando la energía cruda del momento y consolidando una propuesta que desafía las convenciones del rock progresivo actual para adentrarse en terrenos tan inquietantes como fascinantes.

Steven Wilson - Requiem For A Village

Steven Wilson Requiem For A Village

1.      Swirl In A Lark’s Eye
2.      Requiem For A Village
3.      The Same River Twice
4.      Now Departing
5.      Hiraeth
6.      On Chapel Slope
7.      Murmuration
8.      Curcus Fingerprint
9.      A Basket Of Bees
10.  Great Green Map
11.  Wheel
12.  The Old God Is Buried