Walton Goggins baila entre consignas sociales en el video de The Strokes

La banda neoyorquina se presentará este año en el Corona Capital

The Strokes

De izquierda a derecha: Walton Goggins, protagonista del nuevo video de la banda, y Julian Casablancas.

The Strokes acaban de romper el silencio visual que rodeaba a su accidentado próximo álbum de estudio, Reality Awaits, con el estreno del video oficial para su más reciente sencillo, Going shopping. La banda neoyorquina, que ha pasado los últimos meses esquivando retrasos de producción y reprogramaciones de fechas, decidió calmar la ansiedad de sus seguidores entregando una pieza audiovisual que se aleja del formato tradicional de promoción musical para adentrarse en la crítica social ácida.

El protagonismo de esta entrega no recae en Julian Casablancas ni en los guitarristas Albert Hammond Jr. y Nick Valensi, sino en el camaleónico actor estadounidense Walton Goggins. Conocido por sus papeles en producciones de perfil alto y estéticas complejas, Goggins se convierte aquí en el vehículo de una coreografía errática y magnética. A lo largo del metraje, el actor baila y hace playback con una intensidad teatral que contrasta con la aparente ligereza instrumental de la canción.

El lenguaje del directo

Detrás de la cámara se encuentra Johann Rashid, un viejo conocido del entorno de la banda y colaborador cercano de Casablancas. Rashid no es un director advenedizo en el universo del quinteto; de hecho, es la mente maestra detrás del diseño visual y las proyecciones que la agrupación utiliza actualmente en sus presentaciones en vivo. Esta familiaridad estética se nota en la textura del video, que adopta una paleta de colores cruda y una edición que emula la inmediatez de sus conciertos en arenas y festivales.

Al trasladar la energía de la gira norteamericana al formato videoclip, Rashid logra que el espectador experimente la misma tensión que la banda proyecta sobre el escenario. El director utiliza el lenguaje de la televisión por cable de los años ochenta combinada con la velocidad del consumo digital actual, creando un espacio donde la nostalgia se encuentra de frente con la paranoia contemporánea.

Sátira entre líneas y consignas explícitas

Lo que define a esta producción es la inserción de tarjetas de texto con un fuerte contenido político que interrumpen la danza de Goggins. En la pantalla se pueden leer frases directas como “Beware unchecked power” o la contundente “Workers on strike! (but alas, the news won’t show it)”. Estas consignas no funcionan como adornos estéticos, sino que entablan un diálogo directo con el escepticismo lírico que Casablancas suele imprimir en sus composiciones recientes.

El sonido de la pista, guiado por esos ya característicos sintetizadores de herencia new wave y guitarras entrelazadas que rozan el post punk, sirve de colchón para una letra que habla de la alienación comercial. Manteniendo la pureza de la obra, fragmentos como “Going shopping for a new identity, it’s the only market free” se quedan grabados en su idioma original, recordándonos que la identidad actual se moldea en los pasillos de consumo.

Un puente hacia el esperado disco largo

Este lanzamiento audiovisual sirve como un bálsamo para una base de fanáticos que ha tenido que lidiar con la incertidumbre. Las grabaciones de Reality Awaits han pasado por múltiples filtros y contratiempos logísticos, pero la banda ha sabido esquivar el estancamiento mediante colaboraciones espontáneas en directo con otros tótems de la escena alternativa y electrónica.

El quinteto, que llegará a la CDMX con su placa nueva para presentarla en el Corona Capital 2026, parece estar buscando una evolución que respete su ADN de garage rock neoyorquino, pero integrando texturas de jazz experimental en las estructuras de los puentes musicales y ritmos más propios de la electrónica analógica europea. La dirección hacia la que se dirigen apunta a una madurez sofisticada, donde la urgencia de sus primeros años se transforma en un comentario cínico pero bailable sobre el colapso de la modernidad.