Robyn reinventa su pasado con el estreno de «Blow my mind»
El ícono generacional pop, Robyn, en la antesala de su esperado "Sexistential". Crédito: Marili Andre.
Robyn sacude los cimientos de su propia cronología con el estreno de Blow my mind, el cuarto adelanto de su próximo álbum de estudio, Sexistential. Lejos de ser un ejercicio de nostalgia pasiva, la pieza es una reconstrucción visceral de un tema incluido originalmente en su disco de 2002, Don’t Stop The Music, ahora transformado en una dedicatoria cruda y eléctrica para su hijo de tres años. Bajo la producción de Klas Åhlund, esta nueva entrega se aleja de la pulcritud electrónica para abrazar una textura que la artista define como «punk», capturando la intensidad física y emocional de la crianza sin filtros edulcorados.
Una nave espacial entrando en la atmósfera
El concepto detrás de Sexistential, que verá la luz el 27 de marzo bajo el sello Young, se aleja de las meditaciones de pista de baile para buscar una colisión. Según la propia artista, el sonido del disco está diseñado para sentirse como una entrada violenta a la atmósfera: un regreso al cuerpo y a la tierra tras haber pasado demasiado tiempo explorando el espacio exterior. Esta metáfora no solo describe su proceso creativo, sino también su estado mental tras años de introspección. El álbum promete nueve cortes pop que recuperan el espíritu lúdico y la urgencia de su aclamada trilogía Body Talk, pero con una capa de sofisticación que solo surge tras colaborar nuevamente con gigantes como Max Martin, con quien no componía desde 2010.
La urgencia de mantenerse excitada
El título del álbum, que surgió como una broma privada, terminó siendo el eje filosófico de esta nueva etapa. Para la sueca, lo «sexistencial» no se limita al deseo carnal, sino a una resistencia política y personal por mantener la curiosidad y la sensualidad vivas en un mundo que intenta anestesiarlas. Es una búsqueda de la vibración, de ese estado de alerta emocional que requiere trabajo constante para no hundirse. Esta filosofía se refleja en un sonido que se anuncia como directo y contundente, desafiando la suavidad en favor de un placer biológico más real. Es, en esencia, el sonido de una de las arquitectas del pop moderno volviendo a tomar las riendas de su narrativa con una claridad envidiable.
Una gira para celebrar la comunidad
Para acompañar este despliegue sonoro, la artista ha orquestado The Sexistential Tour, su primera gran gira desde 2019, que la llevará a ocupar arenas masivas como el O2 de Londres o el Avicii Arena en Estocolmo. Lo más destacable de este anuncio no es solo el tamaño de los recintos, sino la curaduría de sus invitados. Desde la electrónica vanguardista de Smerz y 808 State hasta el pop experimental de Romy y Lykke Li —quien estará en la fecha de la CDMX cuando se presente en el Palacio de los Deportes—, el tour se presenta como un festival itinerante de la música que le apasiona. Es una invitación a su mundo, uno donde la música de baile y la reflexión existencial no son opuestas, sino las dos caras de una misma moneda que sigue girando con una precisión impecable.
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Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.