Michael Stipe rompe el silencio con «I played the fool»

El icónico vocalista de R.E.M. colabora con el productor Andrew Watt para la serie de HBO «Rooster»

Michael Stipe

Michael Stipe posee una de esas voces que no necesitan presentación porque parecen haber estado ahí siempre, flotando en el inconsciente colectivo desde la era dorada del rock universitario. Tras años de un silencio discográfico casi monacal —interrumpido apenas por destellos experimentales y colaboraciones selectas desde la disolución de R.E.M. en 2011—, el músico de Georgia reaparece con I played the fool. No se trata de un simple sencillo perdido; es el tema principal de Rooster, la nueva serie de HBO protagonizada por Steve Carell. Lo que podría haber sido un encargo rutinario de banda sonora se transforma, bajo la dirección de Stipe, en un ejercicio de nostalgia moderna y sofisticación rítmica que nos recuerda por qué extrañamos tanto su particular magnetismo.

El dream team detrás del telón

La arquitectura sonora de esta pieza no es obra del azar. Detrás de los controles aparece Andrew Watt, el productor que se ha convertido en el arquitecto favorito de las leyendas (desde Iggy Pop hasta Pearl Jam). Watt, confeso admirador de la trayectoria de Stipe, logró amalgamar un equipo que en papel suena dispar pero que en la ejecución funciona con una precisión milimétrica. La batería corre a cargo de Travis Barker, quien se aleja de su habitual frenesí punk para dotar a la canción de un pulso orgánico, mientras que Josh Klinghoffer aporta texturas de guitarra que conectan con ese sonido expansivo y etéreo que Stipe domina a la perfección.

Esta colaboración no es solo un junte de nombres famosos, sino una convergencia de sensibilidades. Para Watt, trabajar con el ex líder de R.E.M. fue la realización de un anhelo personal: “Michael Stipe es un héroe para mí. Tener la oportunidad de escribir una canción con él fue un sueño. Es uno de los verdaderos grandes compositores de nuestra vida e hizo lo que solo él podía hacer en esta canción. Él lanza a Rooster hacia la luna haciéndote reír y llorar al mismo tiempo con la mejor canción temática de televisión con aplausos desde Friends”.

Un profesor de universidad y el llanto de un productor

La narrativa de Rooster gira en torno a un profesor universitario (Carell) que, en sus ratos libres, escribe novelas de bolsillo ideales para leer sin rumbo en la playa. Los creadores de la serie, Bill Lawrence y Matt Tarses, inicialmente buscaban capturar el espíritu de su propia época universitaria en los años 80, donde R.E.M. era la banda sonora indiscutible. La idea de contar con Stipe parecía, en palabras de Tarses, una quimera absoluta: “Cuando Andrew nos dijo que pensaba que podría conseguir que Michael Stipe escribiera y grabara una canción nueva para nosotros, dijimos: ‘Genial, buena suerte con eso’. Sabíamos que esto nunca sucedería”.

La sorpresa llegó meses después con un demo que rompió cualquier cinismo previo. Tarses confiesa que, al escuchar los primeros acordes de I played the fool en su teléfono, no pudo contener las lágrimas. La carga emocional de la voz de Stipe, intacta a pesar del paso del tiempo, añade una capa de melancolía luminosa a la serie que difícilmente se habría logrado con un artista emergente intentando imitar el sonido de aquella década.

El largo camino hacia el debut en solitario

A pesar de este lanzamiento, el misterio sobre el álbum de larga duración de Stipe continúa. El artista ha estado trabajando en su debut como solista durante años, dosificando su creatividad con una paciencia que desespera a los completistas pero que garantiza que, cuando algo sale a la luz, tiene una razón de ser. Sobre este nuevo aporte al universo televisivo, el propio Stipe se muestra genuinamente entusiasmado: “Estoy encantado de prestar mi voz a Rooster; como gran admirador de todos los involucrados, es un verdadero honor estar incluido con I played the fool”.

En un panorama musical saturado de algoritmos, escuchar a Stipe es un recordatorio de la importancia de la interpretación humana. I played the fool no intenta reinventar la rueda, pero sí logra que la rueda gire con una elegancia que pocos pueden emular. Es el sonido de un hombre que ya no tiene que demostrarle nada a nadie y que, precisamente por eso, se permite jugar, conmover y volver a ser el centro de la conversación.