Troker invoca lo «Paranormal»

La banda tapatía estrena video bajo la dirección de Mike Lombard, marcando el retorno de miembros clave en la agrupación de jazz

Troker

El sexteto tapatío arrancó el año con el regreso de Tibu y DJ Sónico.

Troker ha decidido sacudirse el polvo de los años para reclamar su lugar en la vanguardia del jazz psicodélico mexicano con Paranormal, un sencillo que no solo funciona como una pieza de asalto sonoro, sino como el punto de reunión de una alineación histórica. Tras un periodo de experimentación y rotación, la banda tapatía recupera la esencia que los colocó en los escenarios del Glastonbury con el regreso de dos piezas fundamentales en su engranaje creativo: Tibu Santillanes en el saxofón y DJ Sónico en las tornamesas. Esta reintegración no es un ejercicio de nostalgia, sino una actualización necesaria para un ensamble que siempre ha entendido el jazz como un ente vivo, capaz de absorber el funk, el rock y la electrónica sin perder la compostura.

El regreso a las raíces eléctricas

La incorporación de Santillanes y Sónico devuelve a la banda esa dualidad entre el virtuosismo técnico y la textura urbana. Mientras el saxo de Tibu aporta una calidez melódica que a veces roza lo abrasivo, la presencia de DJ Sónico reintroduce el scratching como un instrumento rítmico de primer orden, alejando al grupo de las convenciones del jazz tradicional para acercarlo a un sonido más crudo y cinematográfico. En Paranormal, se percibe una madurez que solo otorga el tiempo fuera del estudio; hay una urgencia contenida, un groove que se siente más pesado y una estructura que permite que cada integrante explore los límites de la improvisación controlada.

Estética de lo invisible

El sexteto tapatío ha encontrado en la visión de Mike Lombard el cómplice ideal para traducir su sonido a imágenes, logrando una estética que se aleja de los videos musicales convencionales para apostar por algo mucho más sugerente. En este video, la banda se sumerge en un juego de luces y sombras donde las siluetas de los músicos parecen cobrar vida propia, delineadas por un resplandor eléctrico que brilla en la oscuridad. El efecto visual hace que los integrantes se vean como figuras de neón que vibran al ritmo de la batería y los metales, logrando que la música no solo se escuche, sino que se sienta como una energía palpable que emana de sus instrumentos. Es una propuesta visual que encaja perfecto con el aire misterioso de la canción, transformando la ejecución de la banda en un espectáculo de luces que atrapa la mirada desde el primer segundo.

La evolución del sonido tapatío

La trayectoria de este sexteto ha sido una constante de derribar muros. Con Paranormal, la dirección artística parece apuntar hacia un sonido más denso, donde la producción se permite capas de post-rock y matices electrónicos más profundos que en sus trabajos anteriores. Ya no se trata solo de ver qué tan rápido pueden tocar, sino de qué tan profundo pueden calar en el oyente. La producción destaca por una claridad asombrosa en la sección rítmica, permitiendo que el bajo y la batería sostengan el caos organizado que proponen los vientos y las máquinas. Es música diseñada para el club nocturno, pero también para el análisis minucioso con auriculares.

El futuro inmediato de la agrupación

Este estreno es la punta de lanza de una etapa que promete devolver a la escena nacional esa cuota de riesgo que a veces se echa de menos en los géneros instrumentales. La química renovada de los integrantes sugiere que el próximo material de larga duración será un punto de inflexión en su discografía. Troker demuestra que, tras años de giras internacionales y cambios internos, mantienen intacta la capacidad de sorpresa. Paranormal es la prueba fehaciente de que el jazz hecho en México no solo está vivo, sino que sigue teniendo una actitud desafiante y, por momentos, aterradoramente buena.