Lykke Li da un giro existencial con «Lucky again»
La artista sueca se presentará este año en la CDMX junto a Robyn
Lykke Li regresa a la escena con una declaración de guerra contra la autoayuda moderna en su nuevo álbum, The Afterparty, que aterrizará en plataformas el próximo 08 de mayo bajo los sellos Neon Gold y Futures✦. Con el estreno de Lucky again, su primer sencillo, la compositora sueca rompe el silencio tras la quietud minimalista de EYEYE (2022) para sumergirse en una producción de gran escala. Lo que escuchamos ahora no es la melancolía desnuda a la que nos tenía acostumbrados, sino una pieza cinematográfica, cargada de drama orquestal y una energía que ella misma define como «un robo con venganza».
El descenso hacia el yo inferior
La narrativa de la sueca ha dado un giro de 180 grados. Si durante casi dos décadas su discografía fue un inventario detallado de la «adicción al amor», este nuevo ciclo marca el inicio de su era existencial. Mientras la industria se obsesiona con el concepto del «yo superior» y la iluminación espiritual, Li prefiere hurgar en el «yo inferior». The Afterparty se construye sobre las cenizas de la vergüenza, el deseo de revancha y la desesperación, elementos que la artista abraza para alejarse de los clichés del bienestar contemporáneo y ofrecer una honestidad brutal que se siente tan incómoda como necesaria.
Un sample de Vivaldi para el caos moderno
Lucky again utiliza como cimiento la recomposición de Las cuatro estaciones, de Max Richter, una elección que eleva el track a un nivel de sofisticación sonora poco común en el pop actual. Para la artista, la canción representa el samsara: ese ciclo infinito de ganar, perder, vivir y morir. Lo que en un principio pudo ser una pieza solemne para un funeral, terminó transmutando en un himno de supervivencia con matices de música disco. Es el sonido de alguien que ha tenido algo valioso, lo ha perdido y ahora reza —o lucha— por recuperarlo, ya sea dinero, vitalidad o afecto.
La sofisticación de Estocolmo y el eco de Los Ángeles
La arquitectura sonora de este nuevo material nació del contraste. Aunque las canciones fueron compuestas bajo el sol de Los Ángeles, la grabación final se trasladó a Estocolmo para inyectarles ese rigor escandinavo tan característico. La inclusión de una orquesta de 17 músicos no es un adorno caprichoso; es el motor que impulsa este giro maximalista hacia un art pop expansivo. Es evidente que la dirección hacia la que se dirige la banda sonora de su vida busca la grandiosidad de los arreglos de cámara mezclados con la urgencia de la electrónica de vanguardia.
Una vigencia cimentada en la reinvención
Desde aquel lejano Youth Novels, en 2008, la trayectoria de la cantante ha sido una huida constante de lo predecible. En esta ocasión, la «sacerdotisa del desamor» parece haber encontrado una nueva fuente de poder en la aceptación de sus propias sombras. The Afterparty no parece ser el cierre de una noche de fiesta, sino el momento crudo de lucidez que llega cuando la música se detiene y solo queda el eco de nuestras propias obsesiones. Con una gira mundial en puerta, la sueca se prepara para llevar este nuevo «atraco emocional» a los escenarios, reafirmando que su lugar en la música alternativa sigue siendo tan oscuro como brillante.
De Coachella a CDMX
Esta nueva etapa no solo vivirá en el estudio, ya que la artista ha diseñado un recorrido global que la llevará por los escenarios más prestigiosos del circuito internacional. La gira comenzará con fuerza en abril en el festival Coachella (Indio, CA), para luego descender hacia Sudamérica con paradas en el Vivo Rio de Río de Janeiro (22 de mayo) y el Parque Ibirapuera en São Paulo (24 de mayo). El verano europeo la recibirá en el Metronome Festival de Praga, un set especial junto a Wolf Alice en el Finsbury Park de Londres y un esperado cierre como headliner en el Pohoda Festival de Eslovaquia. Sin embargo, el punto álgido de este calendario para el público latinoamericano será el 19 de septiembre en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. Esta fecha no es una más en la agenda, sino un evento histórico que reunirá a las dos mentes más brillantes del pop escandinavo en una misma noche, ya que Li se unirá a la icónica Robyn como invitada especial de su Sexistential Tour, prometiendo una catarsis colectiva en el domo de cobre que cerrará con broche de oro su paso por Norteamérica.

Lykke Li - The Afterparty

1. Not Gon Cry
2. Happy Now
3. Lucky Again
4. Famous Last Words
5. Future Fear
6. So Happy I Could Die
7. Sick of Love
8. Knife In the Heart
9. Euphoria

Periodista musical, con más de 20 años de experiencia. Amante y curioso de la música. También hago media PR y creo playlist para marcas. Music makes the place.