James Blake regresa a sus raíces con «I had a dream she took my hand»

Minimalismo y soul electrónico, la apuesta del músico británico para su séptimo álbum, «Trying Times»

James Blake

James Blake parece haber encontrado en el camino de vuelta a casa el combustible necesario para su siguiente etapa creativa. Tras una década de residencia en Los Ángeles, el productor y cantautor ha regresado al Reino Unido, un cambio de código postal que no es meramente administrativo, sino profundamente estético. Su nuevo sencillo, I had a dream she took my hand, se presenta como la primera coordenada de este retorno, sirviendo de antesala para su próximo álbum de estudio, Trying Times, que verá la luz el 13 de marzo a través de Good Boy Records.

El silencio como instrumento principal

En esta nueva entrega, Blake se aleja de las estructuras de club más pesadas que exploró en trabajos recientes para abrazar una fragilidad casi gélida. La pieza funciona como un ejercicio de soul electrónico minimalista, donde el espacio vacío tiene tanto peso como las notas ejecutadas. Es un James Blake que suena cómodo en la vulnerabilidad, permitiendo que su voz, cargada de una empatía melancólica, sea el eje gravitacional de una instrumentación que apenas susurra.

La producción de este corte sugiere un retorno a esa introspección que lo definió en sus inicios en la escena de Londres, pero con la madurez técnica de quien ha pasado años colaborando con los nombres más grandes del pop y el hip hop global. No hay pirotecnia innecesaria; hay, en cambio, una precisión quirúrgica para transmitir esa sensación de desconexión y anhelo que evoca el título de la canción.

Un álbum nacido de la transición

Trying Times se perfila como un diario de navegación sobre lo que significa reubicarse. La mudanza de California a Inglaterra parece haber filtrado el brillo del sol de la costa oeste para devolvernos una paleta de colores más sobria, grisácea y honesta. Este disco no busca necesariamente los festivales multitudinarios, sino más bien los auriculares en una tarde de lluvia, recuperando esa esencia de «música de habitación» que lo convirtió en un referente de la electrónica de autor.

El lanzamiento bajo el sello Good Boy Records también marca un hito en su independencia creativa, permitiéndole moldear un sonido que se siente menos presionado por las listas de éxitos y más conectado con su propia evolución personal. Es un capítulo donde Blake no intenta demostrar nada, sino simplemente ser, navegando entre la vanguardia del jazz moderno y el ambient más emocional.

La estética visual del retorno

El acompañamiento visual de I had a dream she took my hand refuerza esta narrativa de austeridad y cercanía. Dirigido por la dupla Harrison & Adair, el video opta por una estética de directo que resalta la interpretación física del artista. La cámara no se distrae con grandes narrativas; se enfoca en la tensión del momento y en la honestidad de la ejecución vocal, logrando una pieza que se siente orgánica y urgente.

Mientras el mundo espera la llegada del álbum completo en marzo, el británico ya prepara el terreno para llevar estas nuevas texturas al escenario. Ha confirmado una gira por Norteamérica que incluirá paradas dobles en recintos de culto como el Brooklyn Paramount en Nueva York. Será la oportunidad de comprobar cómo estas composiciones, nacidas del recogimiento en suelo británico, respiran ante el público tras años de ausencia de su atmósfera original.

En enero pasado, el músico y productor británico lanzó Death of love, el primer single oficial de Trying Times.