GoGo Penguin libera un rugido minimalista: «Call to the void»

El trío originario de Manchester explora la fascinación por el vacío y el instinto

GoGo Penguin

Hay una sensación extraña, casi instintiva, que ocurre cuando te asomas a un precipicio y, por un segundo, sientes el impulso de saltar. Los franceses lo llaman l’appel du vide. Los chicos de GoGo Penguin simplemente decidieron convertir ese vértigo en su nuevo sencillo: Call to the Void.

El trío de Manchester, formado por Chris Illingworth, Nick Blacka y Jon Scott, vuelve a la carga con una pieza que sirve como carta de presentación para su próximo EP homónimo, el cual verá la luz a través de XXIM Records.

Un rompecabezas rítmico desde Manchester

Si algo define a GoGo Penguin es su capacidad para sonar como un DJ set de electrónica orgánica sin haber tocado una sola caja de ritmos. En Call to the void, el piano de Illingworth mantiene esa pulsión cinematográfica, mientras que el contrabajo de Blacka le da el cuerpo necesario para que no nos perdamos en la abstracción.

Lo de Jon Scott en la batería merece mención aparte. Desde su incorporación, el grupo ha ganado una pegada más directa, menos cerebral y más física. En este nuevo track, la batería no acompaña; conduce, empuja y, finalmente, nos lanza a ese «vacío» del que habla el título.

Explorando el lado indómito

Según la propia banda, esta pista no solo es un ejercicio técnico; busca inspiración directa en «el lado más oscuro e indómito que vive dentro de todos nosotros». Es ese rincón de la psique donde el orden se pierde y aparece el instinto primario, una temática que encaja perfectamente con el sonido expansivo y a veces inquietante de la formación.

¿Qué esperar del nuevo EP?

Este lanzamiento no es un hecho aislado. Call to the void es el pistoletazo de salida para un EP que promete explorar los contrastes entre la fragilidad acústica y la energía de la pista de baile.

A diferencia de sus trabajos anteriores, este nuevo material de la mano de XXIM Records parece respirar mejor. Hay espacio para el silencio, para que las notas mueran lentamente antes de que el siguiente patrón rítmico te atrape de nuevo. Es, en esencia, GoGo Penguin en su estado más puro: música para quienes disfrutan de pensar mientras bailan (o viceversa).