CORONA CAPITAL 2017. Festival en mutación para moldear la posteridad

Al fondo, Malcolm Young atestigua una noche de rock en su honor. Crédito: Lulú Urdapilleta.
Al fondo, Malcolm Young atestigua una noche de rock en su honor. Crédito: Lulú Urdapilleta.

Se nos fue otra edición del Festival Corona Capital, la octava para ser precisos. Y es la página 2017 de la historia de este evento la que será recordada por grandes presentaciones y algunos cambios. Un cartel llamativo por sus headliners de primer nivel, pero tal vez para algunos, no con la suficiente variedad de actos musicales medianos y chicos para conocer, como lo fue en otras ocasiones.

Así como hayan sido las opiniones encontradas, el pasado 18 y 19 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez, Corona Capital registró tumultuosas entradas de personas que disfrutaron de una gran variedad de emociones.

Lo bueno y lo malo

Desde el lanzamiento del cartel se intuía que la edición 2017 sería diferente, con dos pesos pesados del rock como Green Day y Foo Fighters, además de otros dos conocidos headliners, como lo son Phoenix y The XX. La experiencia del festival sigue siendo un referente a nivel internacional. Decoración, Organización y Actividades, principalmente dispuestas por los patrocinadores, son detalles que encantan a cualquiera dispuesto a pasar un excelente fin de semana.

Los escenarios cumplen en iluminación y tamaño, pero con esto pasamos a un aspecto negativo de este año, que fue el acomodo. Entre el escenario Corona y Corona Light, originalmente casi gemelos en anteriores años, se abrió una distancia a punto que ya no fueron visibles entre uno y otro a pesar de tener horarios consecuentes. Bien el cansancio de la caminata pudo ser un aspecto criticable, pero lo que pesó en realidad fue encontrarnos con empalmes de sonido entre estos escenarios con el Doritos Stage, gracias también a los ángulos del acomodo. Puede que el cambio ayudó a la organización en cuanto a las activaciones y el acomodo de la zona Plus, pero probablemente no fue la mejor de las opciones tomadas.

Dos vibrantes noches vivimos en el Corona Capital. Crédito: César Vicuña.

Dos vibrantes noches vivimos en el Corona Capital. Crédito: César Vicuña.

Sábado 18

Con todos los cambios y expectativas, el ánimo de la audiencia no decayó en ningún momento. El festival dio inicio con proyectos bastante bailables como Sheppard y Spencer Ludwig, aunque el primer artista con gran convocatoria fue You Me at Six. Con un poco de retraso que solo aumentó la expectativa, la banda británica de pop punk no escatimo en entrega, mientras su líder Josh Franceschi demostró su gran capacidad para levantar a un cuantioso público. Memorable set que cumplió las expectativas de fans y nuevos adeptos.

Siguiendo la tarde rockera, mientras Circa Wavves regresaba por segunda ocasión al festival, las chicas de Cherry Glazer traían un set lleno de sucio indie-rock, con una vocalista queriendo demostrar su “locura” a cada instante, aunque esto, no afectó la calidad de sus canciones, palpable en su último disco Apocalipstick. Aunque si se habla de grandes discos presentados en Corona Capital, no se puede dejar de lado a Angel Olsen, en la última parte de la gira del excepecional My Woman y presentando un nuevo álbum de rarezas (Phases), llamó la atención de gran cantidad de público en el escenario Doritos. La banda de Angel es excepcional, aunque su música al ser tan minimalista y suave, en momentos era opacada por el sonido de otros escenarios o de la audiencia.

Angel Olsen, una de las mejores voces del primer día de Corona Capital. Crédito: César Vicuña / OCESA.

Angel Olsen, una de las mejores voces del primer día de Corona Capital. Crédito: César Vicuña / OCESA.

A la par, la banda británica Daughter se presentaba en un lleno escenario Corona Light, y posteriormente la cantante de electro-pop Daya hacía lo mismo en el Corona, llegando así el primer atardecer de este año. Y con la noche llegó el esperado show de Mogwai. La banda escocesa de post-rock presentó un memorable set. A pesar de la ausencia del baterista Martín Bulloch, la baterista (sí, Cat Myers es el nombre de la chica) en turno fue una revelación, y probablemente influyo para que la banda fuera mucho más energética y consistente en su ejecución, al menos comparándolo con su presentación de 2011 en el mismo festival, solo podríamos lamentarnos por la corta duración, esperando verlos pronto de regreso.

Un muro de ruido y mucha distorsión. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

Un muro de ruido y mucha distorsión. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

Metronomy en el escenario Doritos daba uno de los shows más concurridos del día, mientras que Japandroids iniciaba su set en el Corona, sin embargo fue notorio que el sonido de este no alcanzó las expectativas. Aun con todo esto, el sucio performance de Japandroids alcanzó a encantar a varios, a diferencia de Metronomy, quienes al parecer tenían al público ganado desde la primera nota.

Llegando las 8 pm, se dieron dos de las presentaciones más memorables de esta edición. Por un lado Cage the Elephant llegaba por primera vez a México. La banda estadounidense aprovecho todo el frenesí palpable en la gente, volviéndose uno de los actos más alocados del fin de semana. Pero no podía dejar de lado a PJ Harvey, visitando México después de más de una década de no hacerlo. La cantautora británica estuvo acompañada prácticamente de una decena de músicos. La cantidad no mermó para nada la calidad, al contrario, fuimos testigos de una de los momentos con mejores arreglos y sonido, sumándole al hecho que PJ abarcó varias de las piezas musicales fundamentales en su historia, desde Let England Shake hasta Down by the Water, pasando por White Shalk, entre otras.

Polly Jean Harvey enloqueció a la masa humana. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

Polly Jean Harvey enloqueció a la masa humana. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

Al finalizar el set de PJ Harvey, el escenario Corona fue el lugar para la primera presentación de Elbow en México. Una hora para demostrar casi dos décadas de un legado dentro de la música británica, acompañados de dos coristas y una bola disco. Interpretaciones de One Day Like This, Grounds for Divorce y Magnificent (She Says), nos dejaron con ganas de otro concierto más de ellos.

Poco antes del cierre de la noche, The XX cumplían con un enorme show, como cierre de la gira de I See You, sin duda uno de los discos destacados de este año. Los británicos convocaron a la mayor cantidad de gente, aunque también llamó la atención la presentación de Banks & Steelz, proyecto de Paul Banks, de Interpol y RZA, de Wu-Tang Clan, reuniendo principalmente a fans de ambos grupos origen.

Romy, voz principal del trío británico. Crédito: César Vicuña / OCESA.

Romy, voz principal del trío británico. Crédito: César Vicuña / OCESA.

Mientras tanto el escenario Corona se preparó para un festín de clásico rock de estadio brindado por la banda más esperada del día. Desde horas antes, la audiencia comenzó a aglomerarse hacia el escenario, para que a las 11 de la noche en que los Foo Fighters hicieran su aparición, la cantidad de personas fuera incalculable. Dave Grohl llegó corriendo como una mecha encendida junto con su banda, interpretando un merecido homenaje a Malcolm Young y AC/DC con Let There Be Rock. La explosión siguiente fue inevitable con canciones como All my life, Learn to fly y The pretender. El líder de Foo Fighters demostró una vez más su dominio del escenario, agradeció a la ciudad de México por apoyarlos, en especial en la creación de Sonic Highways, y creando melancólicos momentos con My hero y Times like these.

Dave Grohl, una auténtica máquina de rock. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

Dave Grohl, una auténtica máquina de rock. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

La banda está en total sincronía con Dave Grohl, en especial su baterista Taylor Hawkins que incluso tuvo su momento estelar, cambiando lugar con Dave para interpretar Under pressure, de Queen. Se le podría acusar a la banda estadounidense de hacer larguísimos jams y extenderse en los finales de sus canciones, pero no se puede negar que fueron el set que logró conectar como ninguno con una audiencia tan grande, algo notorio en la canción Best of you. Para finalizar llegó la esperada Everlong, que marcaba cierre para la noche de Foo Fighters y la primera jornada del festival.

Domingo 19

La segunda jornada del festival incrementó en ánimo, pero principalmente en receptividad de un público, que desde las dos de la tarde ya festejaba con proyectos como Honne y Lanny, lo cuales no nos sorprendería ver de regreso muy pronto, dada la gran conexión con el público mexicano. El cantautor pop Parson James también tuvo un gran día, sorprendido de la recepción de los asistentes, llenó de emoción cada una de sus interpretaciones.

Para las 4 de la tarde comenzaron las difíciles decisiones, y se notaba el por qué este último día mucha gente decidió ingresar más temprano al recinto. Wild Belle encantaba con su indie-pop en el escenario Doritos, al tiempo que el Corona Light recibía la música de Whitney, proyecto del ex-baterista de Unknown Mortal Orchestra, Julien Ehrlich, quien junto al resto de la banda lograron adueñarse del ambiente relajado de la tarde. La recepción del público fue inmejorable para los de Chicago.

Mientras Dua Lipa convocaba uno de los más grandes aforos de la tarde y Mystery Jets emocionaba a los adeptos de su indie-rock en el Doritos Stage, nos trasladamos a la Carpa Levi’s para presenciar el “en vivo” del proyecto de Ernest Greene. Washed Out ya conoce bien las tierras mexicanas y en esta ocasión presentó su más reciente álbum Mister Mellow, un acercamiento más a lo bailable que a lo introspectivo de sus primeros discos. Afortunadamente para él y su banda, la carpa Levi’s no sufrió como el resto de los escenarios y pudieron ofrecer uno de los sets con mayor calidad de audio, además de impresionantes visuales.

La británica supo echarse a la bolsa al público vespertino. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

La británica supo echarse a la bolsa al público vespertino. Crédito: Raúl Kigra / OCESA.

Siguiendo en la carpa Levi’s, uno de los regresos más esperados tuvo lugar en este escenario, The Sounds, banda sueca liderada por Maja Ivarsson, que dominó el escenario. Mientras tanto The Drums regresaba al Corona Capital después de su participación en la edición 2012. Jonathan Pierce conoce bien a su público y logró cumplir con las expectativas, pero es notorio que este proyecto ya no es el mismo sin sus antiguos compañeros, queda esperar si el talento de Pierce podrá sacar adelante a The Drums, banda a la cual es notorio el cariño que le tiene nuestro país.

The Drums, la banda que se convirtió en el proyecto personal de John Pierce. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

The Drums, la banda que se convirtió en el proyecto personal de John Pierce. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

El anochecer llega con Grouplove, prendiendo la fiesta del escenario Doritos, y Cold War Kids, banda que tenía nueve años sin pisar México. Los Cold War Kids no dudaron en soltar sus mejores hits en la primera parte de su set, decisión correcta ya que Hang Me Up to Dry y otras canciones más engancharon a buena parte de la audiencia a esa hora. A pesar de tener años fuera del foco, la banda californiana poco a poco logro levantar el ánimo de los asistentes.

Al punto de las 7:30, The Shins llegó al escenario Corona, una banda esperada pero con parte de público ya expectante de la banda titular del segundo día del Corona Capital. Mientras esto avanzaba, subía al escenario Doritos Grizzly Bear. La banda de New York dio uno de los sets más cercanos a la perfección instrumental durante este fin de semana. No cabe duda que la experiencia de cinco álbumes les ha ayudado a alcanzar texturas sonoras llenas de delicadeza, sin caer en algún momento por la monotonía o lo predecible, Morning Sound y Two Weeks fueron de los tracks más celebrados, pero cada momento fue digno de enmarcación.

Sin embargo, aun con el excelente set de Grizzly Bear, no pudieron competir en convocatoria con Alt-J, una de las cabezas de esta jornada, y al parecer de los más esperados, ya que desde momentos antes, el acercarse al escenario Corona Light se volvió una odisea. Los británicos no decepcionaron a sus fans, queda a destacar su excelente montaje de escenario. Pero sí de montajes hablamos, quienes se volaron nuevamente la barda fueron Phoenix. A diferencia de su participación en Coordenada, la banda francesa trajo consigo la brillante producción con la que han girado durante casi toda la promoción de Ti Amo, álbum que si bien no ha sido el mejor de este cuarteto, ofrece momentos brillantes como J-Boy y Telefono, mientras que los clásicos recuerdan a todo escucha por qué es una de las bandas más queridas en estas latitudes.

Los franceses presentaron su álbum "Ti Amo" en Corona Capital. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

Los franceses presentaron su álbum “Ti Amo” en Corona Capital. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

Para cerrar el festival llegó el momento de ver a Green Day, que al igual que Foo Fighters el día anterior, convocó a la mayor cantidad de personas, predecible desde tempranas horas al ver la enorme cantidad de playeras de la banda. Si algo saben hacer los californianos es preparar a sus seguidores para el momento cúspide en que Billie Joe, Mike y Tré Cool subieran al escenario. Después de subir el volumen a la música de fondo para que los expectantes fans corearan Bohemian Rhapsody y Blitzkrieg Bop, Green Day hizo explotar las emociones de decenas de miles de personas. Know Your Enemy, Bang Bang y Holiday fueron las primeras en levantar los ánimos. Es conocido que la banda suele invitar a personas del público a cantar o tocar la guitarra con ellos, en esta ocasión invitaron a cuatro.

Los años en el punk rock no le pasan factura a Billie Joe. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

Los años en el punk rock no le pasan factura a Billie Joe. Crédito: Lulú Urdapilleta / OCESA.

Además de la parafernalia y pirotecnia de su show, Billie Joe Armstrong demostró su gran manejo de las audiencias, incluso superando en momentos a Dave Grohl, todo un maestro de ceremonias. Tal vez estaríamos hablando de que las 29 canciones interpretadas por Green Day fueron el mejor set de este Corona Capital, sin embargo el mal sonido hizo de las suyas y en algunas canciones los desniveles fueron notorios. Aun a pesar de todo esto, 13 años de espera de la fanaticada mexicana dieron fin en lo que fue una noche para recordar. Por momentos el cansancio se fue y los problemas se ausentaron, el discurso político no faltó con el rechazo a la homofobia, la corrupción y a Donald Trump, “This is Mexico”. American Idiot y Jesus of Suburbia sirvieron como un explosivo encore para darle un punto final a esta edición del festival con Good Ridance (Time of Your Life).

La fiesta debida llegaba a su predecible pero no menos emotivo cierre. Quedan como siempre cosas buenas y malas que seguirán moldeando la historia del Corona Capital, a la par que esperamos que cada individuo que haya disfrutado de esta fiesta genere recuerdos musicales muy gratos para su propia posteridad.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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