Dance Fever

Florence + The Machine desata una fiebre por el baile

Fiebre por el baile, es el mensaje que ayer compartió Florence + The Machine mediante el video para Heaven is here, el segundo anticipo de su quinto álbum de estudio, que hoy se ha confirmado que llevará el título Dance Fever, con fecha de lanzamiento para el 13 de mayo, vía Polydor Records. La confirmación del título llega con el estreno de un tercer adelanto, My love junto a un clip, nuevamente bajo la dirección de Autumn De Wilde, quien se ha encargado de llevar a pantalla los videos de esta nueva temporada musical de la artista británica.

Cargada de sintetizadores, la nueva pista de Florence Welch y compañía, se crece cuando dispara su estribillo de estadio: «So tell me where to put my love / Do I wait for time to do what it does / I don’t know where to put my love«. Líricamente, Florence se inspiró en las heroínas trágicas del arte prerrafaelita, la ficción gótica de Carmen María Machado y Julia Armfield, así como en las películas The Wicker Man y The Witch hasta Midsommar. Por su parte, el clip se nutre de imágenes al estilo Great Gatsby, con una coreografía a cargo de Ryan Heffington, quien también dirigió la coreografía en King y Heaven is here.

A veces, creo que las canciones de baile más importantes tienen un núcleo realmente triste.- Florence +The Machine.

Dance Fever se grabó predominantemente en Londres en el transcurso de la pandemia en previsión de la reapertura del mundo. Evoca lo que Florence más extrañaba en medio del confinamiento: clubes, bailes en festivales, estar en el torbellino de movimiento de unión y la esperanza de reuniones por venir. Es el álbum que trae de vuelta lo mejor de Florence: el festival que encabeza Boudicca, empuñando himnos como una espada en llamas.

Justo antes de la pandemia, Florence se había fascinado por la coreomanía, un fenómeno renacentista en el que grupos de personas, a veces miles, bailaban salvajemente hasta el agotamiento, el colapso y la muerte. Las imágenes resonaron con Florence, que había estado de gira sin parar durante más de una década, y en el confinamiento se sintió extrañamente profética.

La imagen y el concepto de la danza, y la coreomanía, permanecieron centrales a medida que Florence tejió sus propias experiencias de danza, una disciplina a la que recurrió en los primeros días de sobriedad, con los elementos folclóricos de un pánico moral de la Edad Media. En los últimos tiempos de letargo y confinamiento, la danza ofrecía propulsión, energía y una forma de ver la música de forma más coreográfica.

Comenzando, como siempre, armada con un cuaderno de poemas e ideas, Florence acababa de llegar a Nueva York en marzo de 2020 para comenzar a grabar el disco con Jack Antonoff cuando el Covid-19 la obligó a retirarse a Londres. Atrincherada en casa, las canciones comenzaron a transformarse, con guiños al baile, folk, Iggy Pop de los 70, temas folklóricos de anhelanza a la Lucinda Williams o Emmylou Harris y más. Este quinto álbum, también tiene participación de Dave Bayley, frontman de Glass Animals, en la producción.