‘The Deconstruction’, de Eels: Volver la mirada hacia el punto de quiebre

Los cuatro años que E ha estado fuera del mundo de la música no han significado que el intérprete haya estado del todo inactivo. La vida nunca se detiene, y Mark Oliver Everett puede dar prueba de ello. En el periodo entre la publicación de The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett (2014) y The Deconstruction (2018), ha tenido tiempo para aparecer ocasionalmente en Love, la serie de Netflix producida por Judd Apatow, contraer matrimonio por segunda ocasión, tener a su primer hijo y ver ese segundo matrimonio disolverse. Everett no es extraño a las tragedias personales, ese es el sello de su música. El suicidio de su hermana Elizabeth y las muertes de sus padres han sido pasajes de su vida personal que han quedado plasmados en su música. Esa es probablemente la característica que atrae a sus escuchas: Eels es algo así como una terapia musical. Un slice of life congelado en sonidos en los que uno puede acudir para recordar que, oye, la vida es la vida es la vida es la vida.

The Deconstruction no es la excepción. El álbum plantea un estado emocional de extraña y no necesariamente reconfortante calma después de la tormenta, como estar parado en medio de las ruinas que el huracán dejó a su paso. Es volver la mirada y reflexionar en qué momento todo se fue a la mierda. “The deconstruction will begin/ only when there’s nothing left” nos advierte la primera pieza del album y que también le otorga su título a este. A partir de aquí viajaremos al pasado, volveremos la mirada para emprender un viaje hacia lo que en alguna ocasión fue brillante y de lo que ahora no hay más que ruinas.

Bone dry presenta un tono un tanto más agresivo que viene a servir como la fase de la ira durante el duelo. “Can’t give you more ‘cause you took all of it”, murmura Everett con una voz rasposa mientras detrás de él las guitarras y percusiones construyen una atmósfera oscura con ciertos toques de southern gothic antes de disolverse en el breve interludio instrumental que es The quandry, la cual abre el camino para la que es la gran joya de este álbum: Premonition. Aquí es cuando el álbum toma una navaja de afeitar y se abre el pecho con ella para mostrarle al escucha sus entrañas. Everett se muestra cansado y herido pero dispuesto a continuar. “I had a premonition, it’s all gonna be fine / You can kill or be killed but the sun’s gonna shine”. Una canción que solo se sostiene en un sencillo ritmo de guitarra, la voz de Everett y un ocasional y suave coro femenino en el fondo; entre los tres logran esculpir en apenas tres minutos el corazón que bombeará sangre al resto del conjunto de canciones.

Sin embargo, esa tranquilidad se pierde en Rusty pipes. Aquí tenemos a un E que ha perdido el control, con el agua llegando hasta el cuello y dividido entre aferrarse a lo que sea o simplemente dejarse ahogar antes de decidir dejarse envolver por el anhelo en Epiphany, una sencilla pieza en donde Everett afirma que todo lo que quiere es regresar a un lugar y momento donde las cosas iban mejor. Las cuerdas que hacen el acompañamiento a su voz transmiten ese cansancio, esa atmósfera de rendición que impregna a las letras. Este es otro de esos momentos de gran intimidad que aquí desafortunadamente se ve cortada de tajo por la extrañamente alegre Today is the day, con un Everett que ha recuperado las ganas de vivir y parece haber alcanzado una especie de concilio con la situación en que se encuentra. Una guitarra más colorida y una batería juguetona hacen pensar que este es el momento en que el viaje emocional del álbum parece haber alcanzado su conclusión con un nuevo amanecer. El principal fallo de esta canción es la extraña posición que ocupa en el álbum, habiendo sido más natural posicionarla más hacia la sección final del disco, desafortunadamente su lugar en el conjunto hace que se sienta alienante, como si otro álbum estuviera reproduciéndose de repente.

El tono se recupera con Sweet Scorched Earth, el corte más apacible de todo el álbum que captura ese idealismo que probablemente remite a E a los primeros días de su segundo matrimonio. La rola transmite un ambiente idílico en cada segundo de su duración, antes de tener otro interludio en la forma de Coming back cuyo título sirve de anuncio de que la hora de la reconstrucción ha llegado, como queda patente en Be hurt, que con un color más optimista nos reconforta al advertir que “Your heart my have to break / though it feels like it’s the end / you can’t see around the bend”. Es hora de comenzar a tomar en cuenta el futuro.

El disco da un giro hacia el rockabilly con You are the shining light que continúa con la actitud de volver a levantarse. Acá los lamentos y la melancolía quedan desplazados por una actitud más orientada a la autoafirmación; ´sin embargo, no termina de despegar en cuanto a energía concierne. A la música le habría venido bien un poco más de músculo y dinamismo para de verdad marcar una nueva dirección emocional dentro de la narrativa del álbum que de cualquier manera no llega muy lejos debido a que There I said it vuelve de inmediato —y una vez más, de forma brusca— a la melancolía de los tracks anteriores.

El momento más dulce llega con la breve pero bonita Archie Goodnight una canción de cuna seguro inspirada por la reciente experiencia paternal de Everett que sirve como preludio a la recta final del disco con el instrumental The Unanswerable que dibuja el primer punto de luz al final del túnel, el cual se acrecienta con la maravillosa In Our Cathedral. “Your heart’s been battered / your spirit’s broken / but there’s a place where your heart can still be open”, canta Everett y así concluye su deconstrucción: se ha vuelto la mirada, se han contemplado las ruinas, se ha llorado lo perdido y el dolor no se ha ido, pero se ha encontrado una forma de vivir con ello.

En resumen, The Deconstruction es un disco bien ejecutado y con momentos potentes que obviamente se beneficia de partir de la experiencia personal, aunque habría sido un conjunto mucho más redondo de haberse puesto más cuidado en la cohesión entre las pistas y algo más de dinamismo en los instrumentos.

Calificación:
7.5/10

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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