‘Tell Me How You Really Feel’ es otro paso adelante para Courtney Barnett

En cinco años, Courtney Barnett ha construido una carrera excepcional sin haber dado nada que pudiera considerarse un paso en falso. Tras debutar en 2013 con la doble compilación de EP’s A Sea of Split Peas, demostrar sin dejar espacio a duda que había llegado para quedarse con Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit en 2015 y Lotta Sea Lice el año pasado, este último un colaborativo hecho hombro con hombro con Kurt Vile, y salir a la carretera en compañía de nombres como Nick Cave & The Bad Seeds o Patti Smith, la semana pasada por fin tuvimos el gusto de ver publicado Tell Me How You Really Feel, un segundo LP solista que, precisamente debido a lo activa que esta chica australiana ha estado desde que salió a la luz, hace que el disco se siente ya como el trabajo de alguien bien establecido en el panorama musical contemporáneo y no como esa prueba de fuego que supone siempre el segundo álbum luego de un debut sobresaliente.

Barnett a estas alturas ya no es una novata y eso es algo que queda clarísimo durante toda la placa. Si en trabajos anteriores había mostrado sus habilidades como compositora y guitarrista, aquí esto queda no solo reafirmado, sino que también proyecta un crecimiento en su versatilidad en el momento creativo. Aunque la música de Barnett nunca se ha sentido contenida, Tell Me How You Really Feel transmite una comodidad consigo misma acrecentada, con un manejo de las seis cuerdas que se aventura a utilizar nuevos trucos guardados bajo la manga. Lo cual resulta irónico porque este es un disco que básicamente trata de no estar cómodo con uno mismo.

El álbum entra fuerte con uno de sus mejores momentos gracias a Hopefulessness y ese sencillo rasgueo que podría haber salido de un demo perdido de Nirvana que abre el camino a los temas que Barnett explorará durante el resto del disco: la alienación, la inseguridad en sí mismo y el odio como fruto de esta. Este último se insinuará en otras ocasiones en los cortes siguientes, abordándose ya sea como un conflicto personal o un problema social. Nameless, faceless, la que fuera la primera rola que conocimos de esta colección, es el ejemplo perfecto de ello. El detalle extra de tener como invitada especial a la ex Pixies Kim Deal haciendo trabajo vocal y de guitarra en esta y otras canciones no hace sino sumar un nombre más a la lista de leyendas con cuya bendición cuenta la australiana.

En todos sus discos, Barnett ha hecho de un estilo inexpresivo su sello personal. Esto sigue presente en Tell Me How Your Really Feel y, a decir verdad, le permite acercarse a las problemáticas en que se sumerge el álbum sin que caiga en el melodrama o que se sientan personales en demasía. La cantante se vuelve así una especie de testigo en las situaciones que describen sus canciones, lo que le abre la puerta a una sinceridad que se permita ser cruda pero digerible. A pesar de esto, se permite pequeños detalles vocales en los que no se había aventurado en trabajos anteriores, como una que otra melodía en los coros de Need a little time.

Courtney Barnett realiza una especie de exploración en este álbum acerca de los miedos que residen en el interior de uno mismo y que, de una forma u otra, provocan que las cosas alrededor de uno se jodan. Lo hace desde una perspectiva que se siente como si tratara de conversar con alguien pero no pudiera de verdad llegar a un entendimiento, como una discusión que no llega a ningún lado, pero que al menos alcanza una especie de concilio cuando Sunday roast baja el telón. También se mantiene lejos de cualquier forma de sentimentalismo barato y durante el transcurso deja momentos de guitarra sobresalientes. Lo que queda al final es un disco que se volverá un clásico de una chica que, con los años por venir, quedará grabada como uno de los nombres clave del rock en esta década.

Calificación

9.5 / 10

About Javier Armendáriz

Exiliado de Chihuahua. Lic. en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Aún no supera a Nirvana.
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