Sueño de una noche con The Marías

Crédito: Lucía Ges.

La presentación de The Marías la noche del 7 de marzo en el C3 Rooftop quedará en la memoria de sus asistentes como una de las mejores que se vieron en la ciudad durante este año. Ya pintaba así desde los primeros segundos que los angelinos pisaron el escenario y fueron recibidos con ovaciones y chiflidos del público antes de que arranquen un show memorable con Cariño.

Hay dos cosas que hacen a esta banda increíble. La más obvia es María, su vocalista. No tiene caso negar que gran parte del appeal de la agrupación gira en torno a ella. Su desenvoltura en el escenario tiene un carisma que surge de la mezcla de la dulzura de su voz con la incorpórea manera con que va de aquí para allá al ritmo de la música. Canta cosas como “Quiero tanto devorarte/ esta vez besarte / si es que soy capaz” de una forma que te hace desear que la rola vaya dedicada para ti. Ojo, que The Marías no empieza y termina ahí. El resto de la banda envuelve el performance de María en una atmósfera onírica con ritmos que te llevan a un mundo de soul psicodélico súper confortante. Ver y escuchar a The Marías es eso: el equivalente musical a una larga noche de descanso en medio del mejor sueño que hayas tenido en tu vida.

Incluso cuando sube la velocidad con temas como I like it nunca llegan a volverse frenéticos, el ritmo solo acelera un poco, justo lo suficiente para volverse un poco más sugerente. Además, los momentos en que la voz de María hace mancuerna con las del guitarrista Jesse Perlman y Josh Conway crean un contrapeso que mantiene el sonido interesante.

El show continúa y aparecen I don’t know you (que fue la más coreada) y ABQ. Yo ya estoy perdido. La voz de María, y el ligero golpeteo de Conway me tienen embelesado. Estoy a sus pies. Las rolas pueden comenzar a decirme que vaya y robe un banco y voy a ir a hacerlo.

Entre rola y rola a María le gritan que la aman. Alguien le pide una foto “¿Cómo la quieres?”, responde ella y le pide el celular para tomarse una selfie junto con el resto de la banda antes de lanzarse hacia uno de los mejores momentos de la noche al coverear Baby one more time, de Britney Spears. Chale, me gustó más que la original.

Aquí es cuando la banda avisa que llegó la hora donde se supone que se van para luego volver y cerrar con un encore, pero en el foro no hay donde esconderse, así que ni modo. A tocar las rolas que quedan sin andarse con rodeos. De cualquier manera, el C3 les responde pidiendo más como si ya no estuvieran ahí.

El final comienza con la riquísima Clueless, donde dos chicas tienen la oportunidad de subir al escenario para acompañar a la banda al ritmo de “You’re tellin’ me ‘I can’t take this shit no more, baby’ / How does it feel every time I let you down?”. Aquí entra un solo sencillo pero abrumador de teclado que te pega como una droga.

Los muchachos tocan Déjate llevar y les hacemos caso para disfrutar los últimos minutos de la noche. A estas alturas María ya es un ícono al que le estamos rindiendo tributo. Como tal, la chica se lanza al escenario mientras los músicos lanzan una tormenta eléctrica neones difuminados. María flota sostenida por las manos del público. Regresa al escenario. La banda sale entre ovaciones y desaparece en el backstage. Los primeros instantes luego de abandonar el foro son como los que tiene uno cuando va despertando tras una larga noche.

About Javier Armendáriz

Exiliado de Chihuahua. Lic. en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Aún no supera a Nirvana.
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