Sopor vivaz en Roxy Fest 2018

LCD Soundsystem, la agrupación neoyorquina encargada de cerrar Roxy Fest. Fotos: Ignacio Robles de Loza.

Esperamos el Roxy como si fueran nuestros XV años. Con presencias como Peter Murphy, Franz Ferdinand, Incubus y LCD Soundsystem, yo ya tenía a mis chambelanes completos y hasta de sobra.

El sol era impiadoso cuando la gente empezaba a llegar al recinto esa tarde del 21 de abril, el sudor que recorría mi cuerpo eliminaba toda idea de glamour que tenía acerca de los festivales musicales.

La Unión arrasó con todo nuestra melancolía retro y desesperanza. Rafa Sánchez, muy moderno con sus pantalones entubados y camiseta floreada, lanzaba un canto animado y mensajes motivacionales al público. El ambiente era sofocante y vivaz, los niños corrían al lado de sus padres para inaugurar el área kids, una idea brillante para un festival cuyo line up abarca desde millenials hasta chavorruquitos. Mucha gente se resguardaba en tipis y en las enormes flores que emergían del suelo y extendían sus pétalos sobre nuestras cabezas.

Pasó el tiempo y el sol árido avanzaba. Di un recorrido en busca de una compa (célebre por su colaboración en mi crónica del Ceremonia), una cerveza, y recovecos desconocidos del festival tapatío que revive la memoria de uno de los espacios más emblemáticos en la historia musical de nuestra ciudad.

Sonaban ritmos poperos sensualones a cargo de Jonáz, mente maestra de proyectos célebres de saborrrr pachangoso como Plastilina Mosh y A Band of Bitches. Su público brincaba y coreaba gustoso frases rítmicamente lascivas que levantaban la tierra ardiente. “Castígame, me he portado mal, diviértete, gozas y me gusta. Y me detengo con tus ojos cristalinos como gotas de champán y sin embargo no dejo de pensar en lo suave de tus labios cuando sueles besar y el sabor de tu saliva cuando empiezas a amar”. Simultáneamente, las morras de The Warning se encontraban lanzando guitarrazos en el escenario Guadalajara/Zapopan.

The Warning, una de las gratas sorpresas de la segunda edición del festín musical.

Rodeados de aromas deleitosos que despedían los suculentos alimentos gourmet que se cocinaban en el área de los foodtrucks, los sonidos electrizantes nos llenaban el cuerpo en esta fiesta de vida y música.

Alrededor de las 5 pm, el cuarteto uruguayo de cinco nos animó con su rock alternativo de pulsión audaz. Luego de la presentación de Cuarteto de Nos, le corrí con gran anticipación y emoción al escenario Jack Daniel’s para escuchar al rey gótico, la misma encarnación del espíritu post punk ochentero: Peter Murphy, 40 years of Bauhaus feat David J. Antes del comienzo, el espacio ya se encontraba abarrotado. Estatuas humanas del siglo XXI, o mejor dicho, memes estereotípicos de los más asiduos fans desde los inicios de Bauhaus, así como de sus seguidores jóvenes agregados, esperaban inmóviles.

Peter salió oscuro y monocromático con unos pantalones algo así como unos leggins, camiseta larga, y sus ojos hundidos y algo siniestros. Los ecos resonaron con la grave voz de esta leyenda de la historia musical. Con canciones como Dark entries, Kick in the eye, y por supuesto, Bela Lugosi’s dead, los 40 años de Bauhaus culminaron –forzosamente– en una gran ceremonia sombría, y hasta trifulca, luego de que la banda se negara a dejar el escenario al sobrepasar el tiempo de su show, aún cuando Erasure ya había prendido su show drag. Los reclamos, chiflidos, gritos y aplausos no se hicieron esperar, en apoyo a la banda que se resignaba a bajar del stage ya sin sonido.

Sublime with Rome nos trajo más nostalgia chavorruca, al igual que God Save the Queen, el famoso tributo a la banda del símbolo setentero, Freddie Mercury, y Richard Ashcroft –quien les comento que, sorpresivamente, tiene más canciones chidas aparte de la tan choteada y exprimida y demandada Bitter sweet Symphony.

Antes de que saliera Franz Ferdinand, (oh, sorpresa) de repente se escuchó una voz en-off mencionando que el mismísimo, nuestro Príncipe de la Canción, José José, estaba en medio de una operación, y que pues se iba a armar el karaoke con intensidad, para echarle todas las buenas vibras. “No mames, se está muriendo ‘:O” dije llorando para mis adentros, pero pues nel. Salió Hugo Rodríguez, de Azul Violeta,  a poner pauta a los alaridos que gritamos con célebres temas como El triste y Amar y querer. ¿En qué momento el Roxy Fest se convirtió en El Bar Gil a las 12 30 am?

La banda de indie rock escocesa de tintes retro salió con toda la energía para levantar los ánimos después del sustazo que nos sacaron con la noticia sobre la salud de nuestro José favorito. Temas como No you girls, Love Illumination, Do you want to y Take me out nos hicieron cantar y brincar el corazón.

Pasaban de las 11 50 pm y todos esperábamos con ansias al chulo de Brandon Boyd y compañía, uno de los chavorruquitos roxyfesteros más bien conservados (en nuestra memoria). Creo que a la mayoría de nosotros nos recuerda una buena sarta de anécdotas y cursilerías principiodosmileras. Todos gritábamos desaforados sentencias de amor –y algunos más hasta le rogaban quitarse la sudadera que tapaba sus músculos. Pardon me, Anna Molly, Are you in? <3, Drive y un mix de su versión de Wish you were here con la de Pink Floyd nos regocijaron gustosamente.

Ya era la 1 am, y las piernas destrozadas parecían dos hilachos sin voluntad. Sin embargo, era la hora de la verdad: la mítica banda de la que he charlado, escrito y guardado memorias de momentos y personas… LCD Soundsystem. El show de hora y media que parecía no agotarse logró enderezarme las piernas y abrirme los ojos después de 12 horas seguidas en la celebración tapatía y del mundo llamada Roxy Fest. Get innocuous!, Daft Punk is playing at my house, I can change, Call the Police, New York, I love you but you’re bringing me down, Emotional haircut, All my friends y, la popular y magnífica Dance Yrself Clean nos abrieron las venas con un dance-punk colorido y bellamente sarcástico. Un pico en el cardiograma de este festival y nuestras vidas.

James Murphy al frente de LCD en Roxy.

Y así transcurrió el final de la noche –ya madrugada– de un momento tan esperado, después del sopor y las botellas tiradas. Hasta la próxima, nuestro festival chavorruco favorito.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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