Polyphia: los más odiados sin temor al cambio

La historia comienza en 2010 con un par de adolescentes texanos que tenían una característica en común: el gusto por agarrar una guitarra y tocarla, tocarla rápido con los dedos paseándose por el mástil como relámpagos. Estos dos adolescentes eran Timothy Henson y Scott LePage y a partir de ahí nació Polyphia. Una cosa llevó a la otra y en 2013 publicaron Inspire, el EP debut de esta banda instrumental. Cinco años después y, ahora flanqueados por los tocayos Clay Gober y Clay Aeschliman en el bajo y la batería respectivamente, su música llegará por primera vez a México con motivo de celebrar The Most Hated, su última placa de corta duración. Entre las ciudades en donde harán escala se encuentra Guadalajara, donde se presentarán el próximo 9 de febrero con el C3 Stage como sede.

“Ninguno de nosotros a excepción de Scott ha estado antes en México, pero por lo que hemos escuchado de amigos que han tocado ahí esperamos pasar un buen rato”, nos comentan los miembros de Polyphia en el mail donde respondieron a las preguntas que les lanzamos con motivo de su próximo show.

Una de las características particulares de este cuarteto es su capacidad para beber sin complejo ni miedo alguno de diversas fuentes de inspiración. Si bien su estilo inicial estaba basado en complejas secuencias de shredding que puede remitir a guitarristas como Steve Vai o a bandas de deathcore, eventualmente su sonido fue dándole prioridad a lo melódico al mismo tiempo que comenzaba a incorporar ingredientes de electrónica, pop y hip-hop. Esta constante evolución se comienza a dar a notar a lo largo de sus producciones posteriores, como lo son sus dos álbumes de larga duración Muse (2014) y Renaissance (2016). Sin embargo, sería hasta la publicación de Lit, una nueva versión de una pista previa con la incorporación de beats electrónicos. A partir de aquí, la expansión sónica del grupo no solo fue ya evidente, sino irreversible.

“Cuando comenzamos a experimentar con otros géneros, fue con ritmos electrónicos, es por eso que Lit suena de la forma en que lo hace.” Sin embargo, lograr esta transición no fue un proceso sencillo. “Fue un poco complicado saber exactamente qué hacer. Nunca habíamos hecho algo así. Se trató de una manera de familiarizarnos con esa forma de producción. Siempre estamos tratando de hacer algo fresco, que tenga un sonido nuevo, así que nos vemos trabajando con otros estilos musicales en el futuro”.

El viaje de ampliación musical de Polyphia tiene en The Most Hated su más reciente forma de expresión. El nuevo EP publicado el año pasado supuso para la agrupación “una época completamente diferente para nosotros. Un aspecto verdaderamente cool al respecto fue diversificarnos y trabajar con nuevos productores como Lophiile, Y2K y Judge. Nuestro sonido está desarrollándose a un ritmo bastante estable. Nosotros nos dejamos llevar y creamos de manera constante”.

Este estado de ininterrumpida creación suele partir de ideas “simples y genuinamente buenas que ponemos en Ableton y después trabajamos en guitarra. Por lo general Tim tiene una idea y Scott la finaliza o viceversa. Entonces Clay y Clay entran y terminan de definirla”.

Polyphia ha pasado por diversos cambios en su alineación hasta establecerse con la que tienen actualmente, la cual se mantiene desde 2016. Gracias a esto, la situación interna dentro del grupo se encuentra saludable. “Definitivamente nos hemos vuelto más cercanos, lo cual ha beneficiado todas las facetas de la banda. Cuando Clay entró como baterista de tiempo completo pudimos finalmente moldear nuestra dinámica como la de un grupo de cuatro mejores amigos”.

Estos amigos gustan de crear música y no tienen miedo de fantasear respecto con lo que pueden hacer con su trabajo. Mencionan que de tener la oportunidad les encantaría poder hacer una colaboración con Kanye West o con Jimmy Hendrix (aunque este último está un poco difícil). Dado que se trata de un proyecto instrumental, cuando les pido que me describan cómo sería la película perfecta para la cual su música serviría de soundtrack, comentan que sería “Un ánime violento como la chingada con montones de sangre, sexo y gore. Quizá algo con vampiros o caníbales. O vampiros caníbales”.

Estas ideas han dado como fruto una propuesta particular que combina el virtuosismo técnico con ritmos contemporáneos que puede resultar difícil de digerir para los seguidores más puristas de las guitarras. No es de esperarse que el rechazo a esta exploración sea algo con que la banda se ha encontrado a lo largo de su trayectoria. Esta actitud tiene sin cuidado a los miembros de Polyphia. “Somos más que conscientes de que hay gente que no aprecian el crecimiento y la expansión. No hacemos música para esas personas”, sentencian.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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