Morrissey: seducción y activismo en Roxy Fest

Tras una larga ausencia de nuestro país y un retraso de casi 40 minutos, finalmente Morrissey puso a cantar a toda la generación Roxy y a los más jóvenes que se dieron cita en el Parque Trasloma el pasado sábado, en la exitosa primera edición del Roxy Fest.

Cuando parecía que el exlíder de The Smiths saltaría al escenario, una pantalla resumió su trayectoria musical a través de videos de Ramones, James Brown, Sex Pistols y Public Enemy, así como extractos de la filmografía de Pier Paolo Pasolini, intercalados con imágenes de abusos policiales alrededor del mundo y de sacrificio de animales. Así nos preparaba El Divo de Manchester para una sesión musical donde el activismo social estaría presente.

De inmediato, Suedehead se convirtió en moneda de cambio para saldar la deuda del cantante británico con México, con la que desató la euforia de la mayor parte de las 25 mil personas que agotaron el boletaje en taquilla.

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Guadalajara, el placer es mío.- Morrissey.

De buen ánimo, en ocasiones bromista y en otras activista, pronunció mensajes en contra de Trump y sus intenciones de instalar un muro entre México y Estados Unidos, y aprovechó para burlarse de los toreros que son heridos o mueren en el ruedo, mientras una ráfaga de imágenes ponían en contexto los dichos del cantante.

Como un dandy en plena faena, Morrissey supo en qué momento dar y quitar sin grandes desplantes de súper estrella. Escoltado por cinco músicos, algunos enfundados en playeras con la leyenda Fuck Trump, Moz sabe de su intachable elegancia y enorme presencia escénica.

Mientras el viento helado se colaba entre quienes permanecían inmóviles, vigilando los movimientos del padre del brit pop, otros, afanosamente buscaban una cerveza en las interminables filas de las barras hidratantes.

Speedway, Everyday is like sunday, How soon is now?, World peace is none of your business, Let me kiss you, Shoplifters of the world unite, The bullfighter dies, You have killed me y First of the Gang to die, redondearon el regreso a Guadalajara de uno de los más grandes iconos del rock del siglo XX.

Antes de ceder la estafeta a Morrissey, Placebo celebró su vigésimo aniversario en Guadalajara con un racimo repleto de sus más grandes éxitos, entre los que sonaron Pure morning, Special needs, Nancy boy, Special K, The bitter end, Nancy boy y Running up that hill, original de Kate Bush. Cabe destacar que Brian Molko apareció en escena con un cubrebocas, luego de la cancelación obligada de un show en Mérida por una enfermedad respiratoria.

Otro acto esperado fue el de Smash Mouth, agrupación californiana que contagió a los melómanos tapatíos con su ska punk y canciones que recuperaron frescura en los parlantes del festín musical y gastronómico. Una respuesta similar saludó a James, banda británica que se mantuvo cerca de los asistentes más próximos al escenario a través de su cantante Tim Booth, que cuando regresaba al entarimado se sacudía de manera particular al ritmo de Laid, Interrogation, Nothing but love y Sometimes, entre otras.

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Más temprano, el rosarino Fito Páez nos recordó de qué está hecho el rock latinoamericano, con una selección de temas que resumen muy bien su discografía. Por ahí sonaron 11 y 6, Circo Beat, Ciudad de pobres corazones y Dar es dar.

Los encargados de apagar el radiante sol que caía sobre Trasloma, fueron los británicos de Hot Chip, en su versión DJ Set, que cambiaron el chip del ambiente con versiones diferentes de temas como Ready for the floor y I feel better, por mencionar algunas.

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Hiromi, la pianista or¡ginaria de Japón, hizo su lucha por conectar con el público, pero difícilmente su free jazz lo logró. Hemos entendido que el género de la síncopa no se adapta a los masivos. Una lástima, porque mientras ella se esforzaba por encajar, la gente atendía otras cosas.

Cincuenta minutos antes, Caloncho y sus ritmos cadenciosos, impregnados de aromas frutales, atrageron a los menos exigentes del público. Lo mismo sucedió con Siddhartha, quien con menos suerte, logró captar la atención de una minoría que ya se manifestaba en el terreno.

Entre el par de músicos antes citado, Hercules & Love Affair aprovecharon al máximo su participación, a pesar del aplastante sol. Para muchos, un desperdicio haber programado a Andy Butler y compañía tan temprano.

El show de David Brighton, que rinde homenaje a David Bowie y viaja por el mundo con la bandera de Space Oddity, lució algo desangelado frente al escenario. En principio por la ausencia de público y por la acartonada y forzada imitación de Brighton. De acuerdo a los organizadores, se había pedido a las bandas participantes que en su setlist incluyeran alguna canción de Bowie, sin embargo, todas hicieron caso omiso. ¿Cuál homenaje a El Duque Blanco?

Al mediodía, Elsa y El Mar, y Maite Hontelé se encargaron de recibir a los primeros asistentes, junto con la exposición David Bowie: El hombre que una vez cayó en México, integrada de fotografías sobre la única visita que hizo el artista británico al país.

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El cierre

En esta primera edición, Roxy Fest se despidió dejándole la llave a Empire of The Sun, agrupación australiana que cimbró los alrededores de Trasloma, con un explosivo espectáculo ya bien entrada la madrugada.

Atorados

Quienes sufrieron y estuvieron atorados en los spots de bebida y comida fueron los asistentes, que tuvieron que hacer filas de más de una hora para conciliar el hambre y la sed, cuando empezaba a caer la noche. Más tarde, el área gastronómica se colapsó al resultar insuficientes los food trucks instalados para atender a 25 mil personas.

El acierto

Con la variedad de géneros que abarcó el cartel musical de esta primera edición, estaba contemplado que el público mayor pudiera asistir en compañía de sus hijos, por lo que se habilitó el área Roxy Kids, que funcionaba como una especie de guardería mientras los papás disfrutaban de las agrupaciones en los escenarios estelares o daban el tour por Trasloma. Clase de yoga, cuentacuentos, zona de lectura de libros, talleres de graffiti, de siembra y pintura fueron algunos de los atractivos que mantuvieron cautivos a los más pequeños durante la jornada musical del sábado.

Van por la segunda

Tras la conclusión del primer año de Roxy Fest, sus organizadores, con la encomienda de mejorar detalles en la experiencia del festival, tienen la mira puesta en la segunda edición que tendrá lugar el 21 de abril de 2018.

 

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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