Mi noche con Mac DeMarco: 90’s, tacos y karaoke

El canadiense celebró su segunda visita en Cavaret. Crédito: Ignacio Robles de Loza.

La anécdota de la noche empezó cuando creí que me quedaría fuera del concierto de Mac DeMarco por estarme comiendo unos taquitos. Eran las 20:20 –las puertas cerraban en media hora– y yo todavía seguía con el de carnaza. “¿Qué tan grave sería que me perdiera el concierto de este ídolo millenial?” pensé. Mis expectativas tambaleaban luego de escuchar algunos tibios comentarios acerca de su presentación en NRMAL.

Llegué rayando la hora con los zapatos empolvados luego de haber cruzado el Periférico y el camellón terregoso. La vista del Teatro Estudio Cavaret lucía tapizada de gorras, tal como el estilo despreocupado del chico canadiense pregona. Alrededor de las 22:00 horas Vernor Winfield McBriare Smith IV, alias Mac DeMarco salió con todos los 90’s en pantalones negros y camiseta roja holgados para tocar el primer tema de la noche: On the level. Los pubertos alrededor de mí (que no eran pocos) coreaban hasta el “ti-ri ti-ri ti-ri ti-ri ti-ri ti-ri ti ti”. Le siguió Salad Days, un lindo himno al tedio juvenil “Oh mama, actin’ like my life’s already over. Oh dear, act your age and try another year. Always feeling tired, smiling when required. Write another year off and kindly resign”.

La melancolía con tinte juguetón e infantil tan propia de Mac DeMarco se ha agotado toda nuestra cursilería desde el lanzamiento de su primer disco, en 2012. Esa autenticidad de la música que él mismo produce mientras holgazanea en su casa se materializa en letras introspectivas y videos de colores chillantes plagados de referencias pop noventeras. Sin embargo, cuando esos ecos de guitarra suenan en un show en vivo, todo lo que importa es Mac DeMarco pasando un rato chido con un bonche de amigos, mientras tocan canciones de amor: “While she’s been away, Living day-to-day has been tough. Without her at my side, Simply being alive has been rough. It’s just like seeing her for the first time again. It’s just like seeing her for the first time again”.

Al fondo del escenario transcurrían los espacios cotidianos de EarthBound: caminos laberínticos, habitaciones pixeleadas y diálogos entre sus infantiles personajes que luchan por salvar al mundo. Esa intimidad que rodea todas las creaciones de Mac DeMarco.

Escuchamos, coreamos y escuchamos corear algunos de los temas más populares, como My old man, One another, My kind of woman y Chamber of reflection de este multi-instrumentalista de casi 28 años en un foro que desbordaba público. “Estuvimos en Guadalajara ¿hace cuánto?, ¿más de dos años? Esta vez está mucho más lleno”, afirmó Mac. Los “¡¡Te amo!!” no pudieron faltar como respuesta.

Luego de estar a punto de perderme este show por un par de tacos, puedo afirmar con seguridad “qué bueno que alcancé a librar ambos eventos con éxito”, ya que fueron equitativamente deleitosos –en gran parte a los covers chavorruqueros que se armaron casi al final a viva voz desafinada del baterista y guitarrista–. Todas nuestras memorias millenials se reavivaron cuando sonaron Kiss me, Man in the mirror, Under the bridge, High and dry, Say it ain’t so y hasta In Da Club. En fin, podemos garantizar que este 10 de marzo la melancolía noventera ganó cuando nuestro corazoncito encontró refugio en su memoria acolchonada. Y todos salimos satisfechos.

Mac DeMarco en Cavaret

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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