Luzia, entre la realidad y la fantasía

Continúa en Guadalajara el espectáculo Luzia, de Cirque du Soleil, inspirado en la cultura, la historia y las tradiciones de México, donde acrobatas, cantantes, malabaristas y artistas de todo tipo de la compañía circense de Quebec, consagran todo su genio a un viaje, entre realidad y fantasía.

El público podrá salir de la Carpa del Cirque du Soleil hablando con entusiasmo sobre lo increíble que puede ser el acto del contorsionista ruso, pero también se sorprenderán con el escenario giratorio o se preguntarán si es real la cortina de lluvia que cae sobre las tablas.

En cada mínimo detalle, cuidado al máximo, bajo la dirección de Daniele Finzi Pasca, México está presente, con el apoyo musical de Nortec, la dupla creativa que integran Bostich y Fussible. Las referencias al papel picado, esas pancartas de papel cortado que tanto amamos, están en todas partes, se ven en los colores brillantes del programa, y más en una cortina circular masiva con recortes.

Pronto llega una mujer vestida como una mariposa monarca, enormes alas de marioneta revoloteando a su lado. Un caballo salvaje, otra marioneta, corre detrás de ella. Los acróbatas saltando en el aro están disfrazados de colibríes. Otros trajes y accesorios sugieren peces, una serpiente, un cocodrilo, una iguana. Cactus humanos caminan a la vista. La solista vocal Majo Cornejo usa un vestido blanco, cuya falda florece en rojo.

La música es impulsada por la guitarra, los metales y la percusión, evocando cumbia, banda, norteño y huapango.

En cuanto a los elementos del circo, los casi 10 actos tienden a mostrar elementos minuciosos de arte fino.

De los intérpretes de la noche de estreno y hasta ahora, el que obtuvo la respuesta más grande de la audiencia fue el contorsionista Aleksei Goloborodko, un joven delgado que tuerce su cuerpo en las formas imposibles que estamos más acostumbrados a ver ejecutados por mujeres. Entre el público es imposible no escuchar expresiones de dolor y expresiones de compasión cuando Aleksei se dobla hacia atrás, tanto que puede colocar su trasero sobre su cabeza. Equilibrando sus manos o su torso, libera sus piernas para girar en filigranas. Él es una exposición de escultura humana.

Un par de cracks del fútbol —Abou Traoré de Guinea, Laura Biondo de Italia y Venezuela, respectivamente— mantienen un balón de fútbol balanceado o girando mientras ejecutan movimientos de baile, en una secuencia particularmente desafiante a la gravedad, un giro de breakdance.

Vestido como un salvavidas, Ugo Laffolay de Francia se balancea por un lado sobre los brazos largos y delgados de su torre de vigilancia, inclinando su cuerpo hacia los lados y dando forma a sus extremidades en patrones graciosos. Un adagio, parecido a un salón de baile presenta a tres hombres girando a una mujer de lado en el aire o balanceándola como una cuerda de saltar.

El espectáculo se realiza en un escenario circular que puede girar, pero la gran innovación es una cortina de lluvia que libera una sola banda vertical de duchas. Sus boquillas pueden controlarse individualmente, dejando caer una corriente solitaria para frustrar a un payaso sediento que espera abajo para llenar su cantimplora o, en el Acto 1, soltar agua en chorros y espacios en blanco para crear patrones de papel picado visibles a la luz cuidadosamente enfocada. Los peces bajan por la cascada, acompañados de pájaros, patrones otomíes y más.

El agua mejora un par de actos aéreos de manera escalofriante. Los artistas ya están arriesgando la vida y la integridad física, por lo que aumentar el grado de dificultad haciéndolos lidiar con superficies resbaladizas parece casi absurdo.

Sin embargo, nadie puede negar los resultados. Hay una especie de emoción de Flashdance cuando una mujer en un trapecio solitario (Enya White de Canadá) gira bajo la lluvia, su largo cabello arranca corrientes de agua. Más tarde, Benjamin Courtenay (Canadá), saca su cuerpo hacia un lado de una correa sobre la cabeza, cayendo de vez en cuando a un lavabo para sumergir las extremidades o las ataduras en el agua.

Aún así, los actos son en su mayoría delicados. El espectáculo carece, por ejemplo, de acróbatas volando desde trapecio a trapecio en lo alto; las grandes representaciones de circo muestran una inducción más confiable. Entonces la poderosa tecnología tiende a robar la atención. Además, lucha contra la visión mística y antigua de México, para la cual el escritor y director Daniele Finzi Pasca y la directora creativa Patricia Ruel, con inspiración de la fallecida Julie Hamelin, parecen encarar.

Sin embargo, hay una pequeña parte de la tecnología humanoide que es una auténtica delicia. Antes de que comience el espectáculo, dos pequeños robots plateados, que usan sombreros de cabeza al revés como sombreros, tienden el campo de las maravillas. Ellos arreglan las plantas, se limpian las cejas y golpean las moscas, sus ojos eléctricos brillan expresivamente. Sin duda, podrían hacer más. Son un accesorio tecnológico del que ningún circo de alta tecnología debería carecer.

Luzia, presentado por Cirque du Soleil
Explanada López Mateos
Temporada hasta el 23 de septiembre
Boletos disponibles a través del sistema Ticketmaster y en taquilla

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la plataforma.
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