Los mejores de la cosecha 2018

¡Otro año que se va! Aquí en Sin Documentos pasamos los últimos doce meses enfrascados en una racha bastante fresca y variada de sonidos que le pusieron ritmo a nuestro día a día. Tuvimos retornos en toda su gloria (A Perfect Circle), unos agradables a secas (Smashing Pumpkins) y otros más bien confusos (Jack White). Hubo grandes debuts de actos que habrá que no perder de vista en el futuro (Middle Kids). Hubo riffs voraces para descabezar gallinas con la boca (High On Fire) y delicadas piezas para llevársela leve (St. Vincent, Lykke Li, Kurt Vile) y uno que otro redescubrimiento de actos veteranos (Nine Inch Nails) y supergrupos que sorprendieron por lo bien que funcionan (boygenius).

Pero uno no puede escuchar todo y, al cerrar el año, un va descubriendo las joyas que se escaparon al radar en su momento (Blood Orange, YOB). Sea como sea, 2018 fue un año rico en sonidos que nos dejó un gran sabor de boca. Al final, esto fue lo que más se va a quedar en el recuerdo de este año musical para el güey que escribe estas líneas:

Arctic Monkeys - Tranquility Base Hotel & Casino

Alex Turner y los suyos regresaron y, en lugar de jugarle a lo seguro con la fórmula que ya perfeccionaron, optaron por demostrar que la suya es una banda que tiene más que ofrecer que el recuerdo del revival del garage rock que vivimos en la década pasada. El resultado es un disco fino como el terciopelo con una banda que demuestra que ha logrado superar uno de los más grandes peligros que rondan a cualquier músico: encasillarse en un sonido y dar los primeros pasos a volverse un acto de nostalgia. Nada de eso por aquí, más bien una propuesta que, de seguir así, se añejará como los mejores vinos.

The 1975 - A Brief Inquiry into Online Relationships

Si me preguntaran cómo suena la música en 2018, este álbum sería la respuesta. Con un sonido pop accesible y conmovedor, A Brief Inquiry Into Online Relationships no solo es otro triunfo en la hasta ahora impecable carrera de The 1975, sino una cápsula del tiempo que contiene el presente. Debajo de ese excelente trabajo de producción hay letras que abordan el amor en los tiempos del hashtag, los choques generacionales, la ansiedad millennial y uno que otro comentario político. La vida moderna en quince rolas. No podemos esperar a ver qué depara su secuela proyectada para el próximo año, Notes On a Conditional Form.

 

Snail Mail – Lush

Snail Mail es la enésima prueba de que el presente y futuro del indie están en las morras (creo que ya lo he dicho como cien veces). Lush cumple con esa función pilar en la música de ser un documento de la angustia y confusión juvenil en una época. Se trata de una colección de rolas donde la ingenuidad y el sentimiento a flor de piel se encuentran con el precoz talento de Lindsay Jordan para dar como resultado una gema.

 

Lucy Dacus - Historian

Algo parecido a lo dicho sobre Snail Mail se puede decir de Lucy Dacus, con la diferencia de que en esta ocasión es algo más bien orientado a los primeros años de adultez y donde se puede encontrar algo más de ira. En Historian, Dacus ofrece un monumento al duelo tras un corazón roto y la ira, superioridad moral y, eventualmente, aceptación de todo el proceso. Un tema común, pero que se ve elevado gracias a la capacidad compositiva de su autora. Además, esa voz y esas guitarras vienen de la tripa, y eso siempre da como resultado que la música se quede grabada en la cabeza.

 

Alice In Chains - Rainier Fog

Este es, más que nada, un capricho personal. Rainier Fog es la reafirmación de que los veteranos de Seattle siguen teniendo con qué dar batalla a pesar de los años y las tragedias. Con este disco, la banda logra encontrar su identidad sonora combinando los sabores de antaño y las incorporaciones tras su resurgimiento hace una década. No ofrece nada nuevo al género ni reinventa la rueda. Pero es efectivo, me mama esta banda y es un gustazo que sigan produciendo música que no pierde el punch.

 

Courtney Barnett - Tell Me How You Really Feel

Luego de un más que excelente debut y una colaboración con Kurt Vile que no decepcionó, esta chica australiana perfecciona su estilo y lo lleva más allá: hay más punk, hay más ira, más sinceridad, más Barnett. El rock no murió en 2018 y esta es la prueba. PINCHE DISCAZO, CHINGADA MADRE. Si no lo oyeron, háganlo ya. Neta.

 

Kanye West – Ye

Kanye sigue está loco y aquí nos cuenta al respecto. Con Ye, el esposo de Kim Kardashian perfecciona una estética de lo mínimo en su música y nos da un trabajo breve, sencillo, visceral, frágil, melódico, redentor y contradictorio. Ghost Town es una de las mejores rolas que se escribieron este año.

 

Pale Waves - My Mind Makes Noises

La nostalgia ochentera sigue su curso y Pale Waves se encarga de llevar la batuta pero darle un toque contemporáneo. Es synth-pop gótico que se puede bailar lo mismo en un antro que cuando estás valiendo verga. Tiene una dulzura sintetizada y espolvoreada con estética dark que funciona y es más fresca de lo que cabría esperar. Como un chocolatito. Rico.

Sleep - The Sciences

En pleno 20 de abril, los predicadores cannabicos por excelencia regresaron por sorpresa a la tierra de los riffs. La leyenda continúa viva, las guitarras siguen siendo una avalancha de distorsión y THC que te aplasta de la manera más lenta posible. Larga vida a los reyes. Larga vida a Sleep.

 

Deaheaven - Ordinary Corrupt Human Love

La banda poster del blackgaze, el grupo de metal que seguro le gusta a tu amigo hipster. Los responsables de la gentrificación del metal. Hasta los nominaron a los Grammys por este álbum, por Dios. Lo cierto es que Deafheaven está desafiando una por una las convenciones del género que se supone que tocan (si es que sigue siendo posible encasillarlos a ello). Ordinary Corrupt Human Love es su trabajo más desafiante de manera deliberada. Y, en el proceso, no se olvidaron que el disco también tenía que ser bueno. Y vaya que lo es. Que se metan sus quejas por el recto los conservadores del metal.

Low – Double Negative

Los chicos insignia del slowcore demuestran que siguen teniendo nuevos trucos bajo la manga con Double Negative, donde realizan su trabajo más desafiante hasta el momento. Toman la reptición y sencillez que los caracteriza, lo recortan y hacen un collage de motivos glitch con ello. El resultado es corrosivo, oscuro y misterioso. O sea, toda una delicia para los oídos.

About Javier Armendáriz

Exiliado de Chihuahua. Lic. en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Aún no supera a Nirvana.
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