‘Leer no te hace mejor persona’: Joselo Rangel

Ilustración de Alejandro Magallanes para la portada de la primera incursión del músico, compositor y cantante, en la literatura.
Ilustración de Alejandro Magallanes para la portada de la primera incursión del músico, compositor y cantante, en la literatura.

El “secreto mejor guardado de la literatura mexicana“, conocido en la música como Joselo Rangel, y descrito así por Bernardo Fernández “Bef”, amigo desde hace más de dos décadas, aliado y coach del guitarrista de Café Tacvba en diversos proyectos literarios, realiza un tour por el país en el que promociona One Hit Wonder (Almadía, 2015), que no es otra cosa que una “colección de cuentos, que se parecen a las canciones punks, de dos o tres minutos: directas, sin paja y limpias”.

Sobre esta publicación, el músico y escritor veracruzano platicó con Sin Documentos, en la que ahonda sobre sus primeras lecturas, métodos, Textos Mutantes y su nueva faceta, la de escritor.

Sin Documentos.- Vayamos desde el principio. ¿Cómo llegó a ti la literatura? o ¿Cómo llegaste tú a ella? ¿Cómo recuerdas este encuentro? ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?

Joselo Rangel.- La literatura llegó antes que la música. Mi papá leía mucha ciencia ficción, aunque yo no me daba cuenta, tenía diez años. Vi La Guerra de las Galaxias, cuando no había videojuegos y mis papás no tenían dinero para comprarme los personajes de la peícula, mucho menos sabía que existían. Entonces, lo que hice fue leer todo lo que tuviera que ver con el espacio, naves espaciales, y lo primero fue agarrar los libros de mi papá, en pleno boom de la ciencia ficción, es decir, finales de los setenta y principios de los ochenta, así que en cualquier tienda departamental había libros y todos eran de ciencia ficción. Me aficioné y se convirtió en mi primer sueño (ser escritor de ciencia ficción).

A los 15 años llegó el rock y cambió muchas cosas en mi vida, entre ellas el interés por hacer canciones, que de alguna manera tiene que ver con una forma narrativa, o al menos para mí. Las canciones son otra forma de contar historias. El matrimonio entre letra y música me interesa mucho.

SD.- En el repertorio de Café Tacvba hay canciones de tu autoría que bien podrían ser cuentos. ¿Surgieron éstas como cuentos?

JR.- Sí, en el último disco de Café Tacvba, El Objeto Antes Llamado Disco, hay una canción que se llama Zopilotes, la cual surgió como cuento, pero traté de escribirla como relato y no me funcionó, por lo que decidí hacerlo canción. Fue así que llegué con la banda, se las presenté y ahora es lo que es: un cuento musicalizado.

SD.- ¿Por qué escogiste el cuento como género para hacer tus primeras incursiones en la literatura?

JR.- Intenté escribir dos o tres novelas y nunca pasaba de la página 60 o 70. En ese momento me di cuenta que me faltaba oficio de escribir, escribir, escribir, y escribir. Quise pensar que de alguna manera los cuentos se parecen a las canciones punks de dos o tres minutos: directas, sin paja y limpias. (Aunque) casi no he leído cuento, más bien he leído  novela, empecé a escribir los cuentos y me sentí muy cómodo Entonces me inventé el blog Textos Mutantes para hacerme un rigor y una disciplina, para dejar de dudar y ponerme a trabajar en lo que siempre me ha gustado. Los textos mutantes son como un gimnasio, es estar poniéndome en forma para llegar a otros géneros, como la novela, la novela gráfica o cualquier forma literaria que me dé la gana.

SD.- ¿Escribes bajo algún método? ¿Hay algún horario en que prefieras escribir?

JR.- No ninguno. Bueno, según yo lo inventé, pero Bef me dijo que ese método ya existía. Consistía en ponerme a escribir sin parar durante 30 minutos. Partía de una idea básica o de un principio, un conflicto y un final. Luego hacía revisiones, recortaba lo que no servía. También tenía estos largos viajes de gira con Tacvba, en los que me fijaba el reto de escribir un cuento mientras durara el vuelo, que me ayudaba a distraerme de las turbulencias, además que ser muy buena terapía ocupacional. En alguna ocasión leí un libro de (Ray) Bradbury y después un reportaje, en el que dice que en su estudio tenía escrito “Don’t think” —No pienses—, única regla que tenía para escribir.

SD.- ¿Por qué el rock y los jóvenes son los principales temas en One Hit Wonder?

JR.- No es que lo haya decidido así, aunque parezca todo planeado. El hecho de que publicara un cuento cada semana, provocaba que no me diera cuenta de qué es lo que estaba haciendo. Es ahora que me lo hacen notar en las entrevistas o encuentros con lectores. No sé, me estoy descubriendo también. Supongo que hay algo que quiero resolver o desentrañar.

SD.- ¿Te consideras un comelibros?

JR.- Sí, definitivamente sí. Ahora que tengo dinero para comprar libros, me compro muchísimos, a pesar de que hay gente que me pregunta cuándo voy a leer eso. Seguro voy a leerlo, les respondo. Todos los libros que compro les pongo la fecha en que los adquirí, después me doy cuenta que comienzo a leer libros que compré hace diez, 15 o 20 años. Siempre estoy leyendo. Intento leer un libro a la vez, pero luego empiezo a leer otro; me aburro de uno, lo regreso; vuelvo al primero, lo dejo y continúo con uno más. Siempre estoy leyendo algo.

SD.- ¿Qué leen tus hijas? ¿Qué les recomiendas?

JR.- A mis hijas no les digo “lee esto o aquello”. Es lo peor que uno puede hacer con cualquier persona. Hasta con mi hermano, quien me recomienda libros y no lo leo porque me lo está recomendando él, por llevarle la contra (risas). Ahora ya le hago un poco más de caso. Lo mismo hace él cuando le recomiendo títulos o autores. No funciona.

A mis hijas les leo mucho. Les gusta que les lea o intercambiamos. Ella lee un párrafo, yo leo otro, pero sin intención de inculcarles géneros, autores o lo que sea. No creo en esto de inculcar la literatura Ni modo, hay gente sigue programas sobre la lectura y que la gente lea más. Leer no te hace mejor persona. Hay gente a la que le puede hacer mucho mal. A mí me hizo mucho bien, pero esa es mi experiencia personal.

SD.- ¿En qué soporte prefieres leer?

JR.- Sólo he leído un libro en digital. Y lo hice porque sé que en algún momento eso va a ser lo único que va a existir. No me gustó tanto, prefiero leer en papel. Pero estoy dispuesto a creer que esto en cierto momento cambie y no me quiero quedar atrás. No quiero ser de este tipo de personas que están añorando el pasado cuando todo ya cambió. Sería muy tonto. En la música es mucho más patente. Si ahora yo pensara en que solo quiero escuchar CD o acetatos, ya estaría muy atrás. Aunque hay músicos a los que no les gusta Spotify, para mí es una gran herramienta para descrubir y buscar música que nunca hubiera podido conseguir de otra manera.

SD.- Esto que acabas de decir, ¿lo afirmas como consumidor o como músico?

JR.- Desde todos los ángulos. Soy músico y soy consumidor. Hay música que utilizo para inspirarme o como ‘research’, y hay otra que la escucho porque tengo ganas. Desde cosas muy pop hasta ondas más oscuras. Es lo que estamos viviendo. Hay gente que me dice: ‘qué feo lo que está pasando’ o ‘antes era mejor’. Mi respuesta es que, cómo lo defines en esos términos. Está cambiando y yo no quiero quedar atrás. Al final, yo soy un generador de contenido: hago música y escribo cuentos. Así que, por el medio que pueda llegar al escucha o al lector, lo haré.

Si te gustó One Hit Wonder, no dejes de visitar cada miércoles Textos Mutantes, página de Joselo donde publica semanalmente un relato nuevo desde el 1 de enero de 2014.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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