La suavidad de la noche pincelada por Rhye

Mike MIlosh en escena. Crédito: Ignacio Robles de Loza.

En las horas previas a la presentación de Rhye en el C3 Stage se difundió en las redes sociales una solicitud para los asistentes del evento. Básicamente se exhortaba al público a guardar silencio y no fumar para que la banda liderada por Mike Milosh pudiera crear la atmósfera que ellos buscaban con su show. La música del canadiense va sobre la creación de atmósferas; cada una de las composiciones que componen los dos álbumes de Rhye están dotadas de fragilidad. Esa es, quizá, el sello de identidad de Rhye. Aun así, no me sorprendería que más de uno haya pensado que la insistencia en indicarle al público cómo comportarse haya sido vista con un toque de desconfianza dada la posibilidad de estar ante un artista que exige a su público en lugar de conquistarlo. Siendo completamente sinceros, algo así pensé en la parte trasera de mi cabeza cuando volví a ver las mismas indicaciones proyectadas en la parte trasera del escenario en los minutos previos a que la presentación comenzara.

“Me pidieron que les diera unas indicaciones”, comentó María Centeno en un paréntesis de su set de apertura para repetir a los presentes la misma invitación a una atmósfera de silencio durante el acto principal. Luego prosiguió con su espectáculo, el cual es interesante. Esta chica trae un rock melódico y minimalista que se sostiene en su voz y sus habilidades como compositora. Canciones como Mala resaltan en estos aspectos y es muy notorio cómo la banda que la apoya en el escenario aporta matices que incluso en los momentos en que la música sube en intensidad, nunca permiten que la voz de Centeno se ahogue. Un ejemplo claro de esto fue Las bestias, que constituyó el segmento con mayor energía pero que se las arregla para no perder la atmósfera de tranquilidad que tuvo el resto de la presentación.

María Centeno ofreció unas canciones al público antes del acto estelar. Crédito: Ignacio Robles de Loza.

Comenzamos a esperar a Rhye y las instrucciones vuelven a aparecer proyectadas en el escenario. ¿Será así siempre o será cosa del público tapatío?, me pregunto un tanto irritado. He estado en un par de conciertos donde, sí, los asistentes no han sido precisamente respetuosos con artistas con un sonido delicado. Es molesto no poder distinguir acordes porque alguien a tu lado decidió pagar equis cantidad de dinero para estar de pie discutiendo el más reciente partido de las Chivas con música en vivo de fondo. Pero también agüita que a uno no se le tenga un poco de fe y se le repita tanto qué puede hacer y qué no.

Entonces sale Rhye al escenario y todo tiene sentido. No solo se trata de una mente creativa tocando su música. Es algo más: Mike Milosh ha preparado un hermoso show que está pensado con precisión milimétrica, un paisaje acústico que la banda dibuja poco a poco ante nosotros con cada acorde, con cada movimiento, con cada rayo de luz en el foro.

La elegida para comenzar es 3 Days y bastan unos segundos para comprender de qué va a ir la noche. La voz de Milosh es frágil y delicada en los álbumes y en persona su alcance vocal luce todavía más. Su presencia en el escenario es la de un director de orquesta que hace gestos dirigiendo a su banda. Mueve el dedo y asiente mientras su percusionista hace un par de sonidos, cuando por un instante la canción es aderezada por un arreglo de su tecladista. Aquí hay que hacer una mención especial a los músicos que acompañan a Milosh y que aportan a su música una dimensión completamente nueva en vivo. 3 Days adquiere ciertas reminiscencias de góspel que se vuelven blues durante un extenso solo de teclado. ¿Te gustó lo que oíste en el álbum? Las versiones en vivo son capaces de volarte la cabeza.

A continuación hace su aparición Please y con ello queda inaugurada la presencia de Blood su nuevo álbum que precisamente fue lanzado el mismo día. Mención especial a The Fall en medio de un grito de emoción de parte del público. Esta última adquiere una fuerza instrumental enorme en su sección final que hace ver a la grabación del álbum como un mero ensayo. Milosh deja en claro una vez más que es un obsesivo que busca que Rhye vaya más allá de grabar música y tocarla en vivo. Rhye lo que se propone es que tengas una experiencia. En varias ocasiones a lo largo del concierto va e intercambia algún comentario con sus músicos, da instrucciones de iluminación entre canción y canción. Busca que la atmósfera que tiene en su mente y que expresa en su música se transmita en sus movimientos, que se respire en el aire, que se cuele en tus oídos mediante un sonido esculpido al milímetro.

La banda de Mike Milosh dejó caer su manto suave en el C3 Stage.- Crédito: Ignacio Robles de Loza.

La velada continúa con cortes como Last dance y llega a uno de sus mejores momentos con Taste. Uno de los primeros cortes de su segundo álbum que pudimos escuchar antes de su lanzamiento se vio dotado de una mayor fuerza en las percusiones que la vuelven mucho más festiva y la llevan en un crescendo donde el guitarrista se luce con un solo que transfiere tanta energía a la canción que le prende fuego y la consume. Es entonces cuando se hace el silencio por un segundo y el público lanza una ovación, ingenuos nosotros que pensamos que ahí ha terminado. Si la música ardió hace unos momentos, ahora el sonido es suave, lento, como si Rhye jugara con las cenizas que se pasean por el aire una vez que se ha extinto la hoguera hasta que, ahora sí, con gentileza, la canción se disuelve en el silencio.

“We love you, Mike!” gritan unas morras luego de que Stay safe y Open han hecho su aparición.

If I say I love you too then I’d be polyamorous, because I already said ‘I love you’ to the person over there”, responde Milosh antes de continuar con Hymn y Hunger.

This is the part that I regret the most every night: this is our last song”, anuncia Milosh y comienzan a tocar Song for you. Cuando la música termina y la banda se retira, muchos nos quedamos, ilusionados con un encore que nunca llega.

Pinche madre, qué feo es cuando se acaban las cosas bonitas.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan