La Mambanegra y su ‘calentura’ latina

mambanegra

Cobijado en la memoria de su bisabuelo el “Callegüeso”, en la mitología Yoruba y en la energía salsera caleña y neoyorquina, este proyecto musical dirigido por el hijo del cineasta Fernando Vélez, Jacobo, consolida y abre puertas a la actual escena de músicos colombiana.

La Mambanegra es su nombre, como la letal serpiente africana, esta orquesta de 11 músicos logra una ecléctica combinación influenciada por el rock and roll, jazz, funk, música jamaiquina, música africana, champeta, afrobeat y latin-jazz. Hoy figura en Europa y otros continentes gracias al sello inglés Movimientos Records.

En 2017 prepara una gira por Brasil, Argentina, Chile, Perú y Europa, además de su participación en el Perth International Arts Festival de Australia.

La jerga que los define, las influencias cinematográficas y culturales del boom artístico de Cali en los años 70; Andrés Caicedo, Caliwood, Martin Scorsese, Mano Negra, Rubén Blades, Héctor Lavoe, Víctor Wooten, Maceo Parker.

De todo esto nos contó en entrevista para Sin Documentos MX el “Callegüeso” Jacobo Vélez, director musical de La Mambanegra.

Stip Contreras.- ¿Qué significa para ti México?

Jacobo Vélez.- Dentro de las búsquedas espirituales que he hecho, la filosofía tolteca me gusta mucho, la he estudiado poco. México para mí es toda esa fuerza. Empecé con Carlos Castaneda en “Las enseñanzas de Don Juan”. Y también en el primer video que realizamos hago un homenaje a la catrina, pues soy gran admirador de Diego Rivera y Frida.

SC.- ¿Cómo describes La Mambanegra en vivo?

JV.- Lo que se siente es una descarga. Son 777 mil toneladas cúbicas de pura descarga latina. Lo que se siente con La Mambanegra es la agresividad territorial de ese animal africano. Te levanta, te lleva. Se respira la fuerza. Se respira el calor que se siente en Cali a las 12 del día. Se respira el atardecer con brisa; todo ese ‘mulataje’ que tienen las mujeres y los bailadores cuando van a bailar salsa a las 12 de la noche. Es una descarga de mucha música caliente.

Lo que la Mamba pone en escena es a 11 músicos, en su mayoría de jazz, de latin-jazz y de música latina. Músicos que también han aportado y son del pacífico, con apellidos como Lukumi, que vienen directamente del África. Se siente el guerrero en cada uno. Músicos que han estudiado el funk del bajista Víctor Wooten, una influencia directa del nuestro Jeffry Obando.

SC.-En México desconocemos la jerga colombiana, cuéntanos un poco de las palabras recurrentes en tu proyecto; Mambanegra, Malamaña, Callegüeso.

JV.-La mambanegra es una culebra, la más peligrosa de África. Ese nombre tiene que ver con un regalo que le hizo Luciano Pozo González, “Chano Pozo”, un músico cubano muy importante en el origen de la música latina, a mi bisabuelo. Ese regalo era una flauta transversal forjada en África por un tipo que le decían Matunda, el gran señor de lo antiguo.

Esa flauta hecha de ébano y boquilla de marfil, llegó a manos de Chano y le dijeron que tenía el poder de devolverles la memoria a las personas que la han perdido, a cambio de su propia historia. La manera en que la mambanegra te cura, es cuando la tocas. Así que ese nombre, La mambanegra, no tiene que ver con la jerga caleña.

Esto surge por una investigación que hicimos con la periodista Julia Díaz, quien es la actual corista de la banda. Descubrimos una cantidad de cosas. Yo sabía de la historia por lo que me contaba la abuela, pero después de hacer entrevistas a personas que sabían de este personaje, reconstruimos una historia, un mito de muchas versiones, una reinterpretación.

Mi bisabuelo sale del puerto de Buenaventura en el pacífico sur colombiano, rumbo a Nueva York como polizón. Se montó ilegalmente en un barco porque quería ir allá a formar una orquesta que era su sueño. Cerca de La Habana lo descubren y lo lanzan al mar, nadó mucho y a punto de morirse lo rescata un pescador, quien lo lleva a La Habana, lo resucita y lo bautiza como el Callegüeso. Este pescador, el “Malembe”, de pequeño le dijeron que se iba a encontrar a un hombre en el mar y lo tenía que resucitar.

El Callegüeso, es un nombre compuesto y tiene dos características de los dones que le brinda el Malembe, quien fue sacerdote de la religión Yoruba. “Calle” se lo pone porque le dio los poderes de la rumba, del guaguancó, de la clave, del canto, del baile. Y “güeso”, es porque todos tenemos a la muerte a un brazo izquierdo de distancia, cuando nos vamos a morir la muerte nos toca y nos vamos.

Mi bisabuelo se quedó en La Habana viviendo sin memoria, la perdió en el accidente. Chano Pozo se dio cuenta que no tenía memoria, se hicieron muy amigos y le regaló La Mambanegra. Cuando recupera la memoria viaja de nuevo a Nueva York y logra montar su orquesta en los años 40 que en honor a la flauta que le regalaron la llama La Mambanegra.

Por eso es que mi orquesta es La Mambanegra y me dicen el Callegüeso. Yo encarno al personaje, cuando me monto al escenario me visto todo de blanco como él, me pongo un sombrero de cortero de caña, como en el contexto setentero y personifico a una deidad de la religión Yoruba que es denominado Changó, que es el rey de la rumba, del trueno, del tambor, de la virilidad masculina.

SC.- ¿Qué artistas fueron parte de la banda sonora de tu infancia en Cali?

JV.-Lo primero que recuerdo de mi niñez, gracias a mi madre, fue escuchar mucha música clásica y algo de jazz. Pero cuando me subía en un bus para ir al colegio, lo que oía era una salsa pesada, la salsa neoyorquina de los años 70, Puerto Rico, Cuba, era un viaje musical. Digamos que Rubén Blades, Willie Colón, Héctor Lavoe, todos ellos hicieron parte de esos viajes urbanos hacia mi colegio.

Después descubrí a Pink Floyd, Led Zeppellin, The Beatles, Rolling Stones, pero definitivamente hubo un quiebre muy interesante que fue en un Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá, donde vi un naciente circo del sol, era un escenario gigante en donde salían dragones y motos, en el que había una banda increíble que me impactó mucho, esa banda se llamaba Mano Negra. Eso fue un golpe directo al espíritu y un despertar.

Volví a Cali. Entonces escuché a Los Van Van más conscientemente, y a un grupo que me marcó mucho que se llama Irakere, una bandota, uno de mis grandes referentes. Descubrí el jazz, John Coltrane y Miles Davis fueron mis más grandes influencias. Con James Brown y Maceo Parker, mejor dicho, el funk se volvió parte de mi piel.

Aunque yo no estuviera en el contexto de Cali, y mis amigos no estuvieran ahí, yo me escapaba a unos lugares solo, sobre todo a uno que se llamaba “Nuestra herencia” donde tocaban pura música jamaiquina, dancehall, raggamuffin y obviamente uno de mis héroes también es Bob Marley.

Es toda una mistura increíble que se nutre de la música afro-colombiana. Desde Totó la Momposina, Petrona Martínez, Hugo Candelario, músicos de acá de la escena rural que me llenaron mucho. Hay desde rock and roll, jazz, funk, música jamaiquina, música africana, champeta, afrobeat. Todo eso me iba volviendo loco.

SC.- Hay otro tipo de influencias que no son del todo musicales en tu trabajo. En tu canción Barrio Caliente decides homenajear la escena cinematográfica de Cali, mejor llamada Caliwood. ¿Cuáles fueron tus razones?

JV.-Cali fue una meca cultural en los años 70, donde había un señor que se llamaba Enrique Buenaventura que revolucionó el teatro en Colombia, un escritor que nos marcó que se llama Andrés Caicedo y directores de cine como Carlos Mayolo y Luis Ospina. En ese “parche” (grupo) mi familia se movía, mi tío fue amigo de Enrique Buenaventura, mi padre Fernando Vélez hacía parte del grupo de Caliwood, él hizo la cámara en blanco y negro de ese falso documental llamado “Agarrando Pueblo”.

Es bacanísimo conectar lo que hizo mi padre en el cine con lo que yo hago ahora, es como un homenaje a él también. De alguna manera, uno de los sueños, por el que regreso a Cali, es volverme a encontrar con esa meca cultural que existió en los años 70. Estoy seguro que estamos con un grupo de gente lográndolo, haciendo que Cali vuelva a ser efervescente a nivel cultural y estético.

Se viene pronto el video de El sabor de la Guayaba que será un homenaje a Taxi Driver, de Martin Scorsese. Eso para el que conoce de cine lo entenderá.

SC.-Sobre la escena de la música del pacífico colombiana con el Festival Petronio Álvarez y agrupaciones como Esteban Copete y su Kinteto Pacífico, Herencia de Timbiquí y Choc Quib Town ¿Cómo ves el momento que pasan estas agrupaciones y la escena musical de Cali?

JV.-Antes de La Mamba, yo tenía una banda que se llamó La Mojarra Eléctrica. Fundé esa banda por una búsqueda estética y algo que me pedía mi corazón, para entender y contar la historia de ese pacífico. Esa banda se formó en Bogotá y de alguna manera se volvió un canal importante para que algunas personas conocieran ese universo de la música del pacífico en Bogotá. Logramos abrir un espacio que no existía.

Se está volviendo efervescente desde el punto de vista cultural. La ciudad viene de una crisis estética y ética después de ese golpe desafortunado del narcotráfico. A pesar de que ese golpe apoyó a muchas bandas a que surgieran.

No solamente son estas bandas de las que hablas, sino otras como La Orquesta Clandeskina que tocan una salsa estilo Nueva York, brutal, pesadísima. La Orquesta Calibre, que tocan más timba cubana y un sonido caleño increíble; Casanova; MamaJulia y los Sonidos Ambulantes.

Hay una cantidad de cosas musicales pasando en Cali, que en cualquier momento la olla se explota, la tapa se rebosa y estoy seguro que se va a mostrar porque está en efervescencia, está hirviendo, se siente en el aire la calentura. Lo que pasa en Cali se proyecta hacia el mundo y se está olvidando toda esa secuela del narco y volveremos a esa época de oro de Caliwood, del teatro, de Piper Pimienta, Amparo Arrebato, Jovita Feijoo, El Loco Guerra, Andrés Caicedo, Enrique Buenaventura.

Estamos volviendo con otros sonidos, otros colores, otras voces.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Captcha numérico * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.