King Dude trae a Guadalajara sus historias de amor y muerte

Noche corrió entre los riffs más potentes de Cowgill. Crédito: Christian Ferenc.

La noche quedó inaugurada con los sólidos riffs de CVRN, quienes ofrecieron un set breve pero potente al público congregado en Palíndromo para una noche de atmósferas lúgubres alrededor del acto principal de la noche: King Dude.

A las 11:00 de la noche, TJ Cowgill y compañía tomaron el foro. Los misteriosos ritmos de cortes como I wanna die at 69, donde la voz rasposa de Cowgill nos conduce entre la reverberación de la guitarra y un elegante ritmo en el teclado. Si el infierno fuera un bar y Lucifer tocara el piano como acto principal, así sonaría.

El Seattle estuvo acompañado de su banda en Guadalajara.

El set se pone melancólico con la suavidad de Death won’t take me, una balada como un manto de seda negra que precede antes de sumergirnos más profundo en las tinieblas con la historia de amor, muerte y pactos faustianos que nos narra Deal with the Devil. Pero no solo de lentitud se trata esto, así que la música se mueve a territorios más salvajes cuando suena Fear is all you know y provoca el rugido del público.

A pesar del tono lúgubre presente en toda su música, Cowgill es afable. Sonríe cuando algún acorde le suena particularmente bien, disfruta cuando rasguea su guitarra y acerca su boca al micrófono. “Are you having a good time?”, nos pregunta. “Are you drinking in the fucking bar? It is Friday night, what else are we supposed to do?”

Cuando suena Silver crucifix aparece el momento intimista de la noche gracias a líneas como “There are too many vampires in this world. No silver crucifix could fix this old world without you” antes de que los lamentos vuelvan a ceder paso a los riffs de Swedish boys y Rosemary.

Más adelante la banda se retira y Cowgill queda como la única presencia en escena. Será aquí cuando el set sonará completamente folk, él y su guitarra haciendo todo el trabajo. Es aquí cuando arribamos al clímax de la noche con el público coreando Lucifer’s the light of the world, todos unidos en un pequeño homenaje a la particular concepción que Cogwill tiene del portador de la luz. “Jesus and Satan are not the same guy!”, nos informa a todos antes de tocar.

Luego nos toca escuchar River of gold y Spiders in her hair, entre tragos de mezcal con el público. El resto de la banda reaparece en el escenario para darle cierre al set. Se despiden con un estallido de rasgueos y la rocosa garganta de Cowgill vociferando el escenario como punto final a una velada de música oscura y misteriosa, el soundtrack de estar perdido en una carretera hacia ningún lugar.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la plataforma.
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