En ‘The Now Now’, Gorillaz demuestra que menos es más

Hubo un tiempo en que Gorillaz representaba el sonido del futuro. Cuando debutaron con su álbum homónimo, la banda liderada por 2-D en las pantallas y Damon Albarn en el escenario era un proyecto que solo podía darse en los albores del siglo XXI: cuatro músicos virtuales que presentaban una propuesta mezcla de electrónica con hip-hop que tanto en el concepto en el que habían sido creados como musicalmente parecían darnos la bienvenida a un futuro que solo había estado presente en la ficción y que ahora nos abría las puertas para adentrarnos en él.

Diecisiete años después, este futuro brillante cada vez agarra más y más toques distópicos y los tiempos han alcanzado a la banda, la cual sigue ofreciendo trabajos de calidad incuestionable pero ya no tienen ese encanto de ser algo nunca antes visto con que contaron en sus inicios. Sea como sea, Gorillaz es uno de los actos más establecidos hoy en día. Pueden desaparecer durante años, mientras sus miembros se enfocan en otros proyectos y, cuando regresan, el hype es tan alto que llega a ser difícil superar la marca. Exactamente eso fue lo que sucedió con Humanz el año pasado: un disco sobrecargado que, aunque lejos de ser malo, era mucho más bueno en nuestras cabezas previo a su lanzamiento.

Después de caer por exceso de colaboraciones y cambios de estilo, ¿qué hacer? Pues un giro de ciento ochenta grados. Con un estilo mucho más simplista, de eso se trata The Now Now. La drástica reducción en los invitados especiales y en la ambición de las composiciones da como resultado un conjunto bastante cohesionado.

El tema del regreso a casa es el hilo de Ariadna por el que todas las canciones de The Now Now se guían en su recorrido. Con la ausencia de Murdoc, actualmente preso por una trampa tras meterse en problemas con un criminal, 2-D realiza una exploración introspectiva que hace que el disco parezca ser un trabajo solista de su parte (no por nada es el único miembro que aparece en la portada). Perdido en un mundo hedonista que está a punto de devorarlo por completo, tal como lo relata acompañado por Snoop Dog y Jamie Principle en Hollywood, 2-D suplica por volver al hogar en un intento de escapar a la crisis existencial típica del rockstar virtual: en Humility, el cantante expresa su deseo de escapar al aislamiento para buscar conectar con aquello a su alrededor. “I’m on my journey home with no fuel, alone. I think I’ll coast a while”, canta durante Kansas y para entonces queda claro que The Now Now es el particular viaje de 2-D en busca del Mago de Oz para volver al lugar del que vino.

El álbum tiene un aire de disco retro que a ratos parece salido de las mismas sesiones que el Random Access Memories de Daft Punk y, aunque equipado con colores vivaces, hay un tono de melancolía que flota por todo el disco y que es mucho más notoria en rolas como Magic City o Idaho, ambas canciones en las que el anhelo por algo perdido de una manera bastante estilizada. Es como pasearse por una mansión con las paredes sucias y los muebles hechos pedazo, una coexistencia entre el desastre y la elegancia.

The Now Now es el disco más minimalista de Gorillaz. Esta es la primera vez que la banda no apuesta a lo más grande, lo más aparatoso, lo más ambicioso y en su lugar entrega un trabajo que lo que tiene de sencillo lo tiene de efectivo y que da fe que, en ciertas ocasiones, menos es más.

Calificación

8.8 / 10

About Javier Armendáriz

Exiliado de Chihuahua. Lic. en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Aún no supera a Nirvana.
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