‘Egypt Station’ es una parada interesante en el prolongado viaje de Paul McCartney

Hay vida después de los Beatles (qué anacrónico suena decir eso en 2018 jaja). Aunque Paul McCartney siempre será recordado por los años en que formó parte del cuarteto de Liverpool, lo cierto es que el hombre se ha mantenido activo prácticamente todo el tiempo desde que la primera boy band de fama mundial se disolvió. Han sido años interesantes en los que ha suplido a Kurt Cobain al frente de Nirvana, colaborado con Kanye West y hasta con Allen Ginsberg. Nada mal para el tipo que inspiró a Charles Manson, nada mal.

A veces a uno se le olvida, pero Macca es un músico bastante activo. Contrario a lo que más de uno podría pensar, Egypt Station no es ningún tipo de regreso triunfal después de un largo periodo relegado al ocasional cameo musical por aquí y por allá, sino el más reciente eslabón en una carrera solista que se remonta hasta hace cinco décadas. Y, al menos en lo que concierte a este periodo en específico, McCartney demuestra por qué es uno de los mejores compositores que han pisado la Tierra.

Hoy en día es fácil decir que los Beatles están sobrevalorados y olvidar la colosal cobertura de estilos, géneros y experimentaciones que lograron abarcar en tan solo una década de actividades de manera exitosa. Sin embargo, el arma secreta de los ingleses siempre fue esa accesibilidad pop que tuvieron desde el primer momento. Este álbum es un recordatorio del papel que McCartney jugó en eso y que sus habilidades están lejos de estar agotadas.

Tenemos entre manos algo que suena potente desde el incio con I don’t know, que toma esa habilidad para componer melodías pegajosas y efectivas y le da un oscuro toque de desorientación y que viene seguido de Come on to me. No en vano fueron los primeros sencillos del álbum, son dos de las rolas más fuertes de la colección y se benefician mucho del trabajo de Grerg Kurstin, quien les inyecta un aire de grandiosidad que eleva al álbum a los estándares pop contemporáneos. Esto es particularmente notable en la segunda rola, la cual empieza algo tímida y de pronto es un tromba de metales y coros más grande que la vida.

Desafortunadamente la sección media del disco adolece de un sentimiento un tanto filler. Rolas como Confidante o Who cares se sienten como paja en un disco que, con 57 minutos de duración (y eso que no escuchamos la versión que trae dos bonus tracks) bien pudo haber prescindido de una que otra composición. En esta parte del trayecto resaltan Fuh You, que tiene por ahí detalles que recuerdan un poco a Regina Spektor (y no hay manera de que eso no sea un cumplido) y Back in Brazil, que es la más juguetona al parecer el tema de una comedia de los ochentas o algo por el estilo.

Queda claro en temas como Hand in hand y Dominoes que el tema del disco va sobre vivir el presente. Hay un cierto sentido de ausencia en el pasado y de peligro en el futuro, por lo que todo lo que le queda a McCartney es el aquí y ahora, como deja claro en Do it now. “Do it Now, do it now / while the vision is clear. /Do it now while the feeling is here, / I you leave it too late / It could all disappear”.

Egypt Station guarda una última gran sorpresa con Despite repeated warnings, una ambiciosa rola en tres tiempos que recuerda a los mejores días de las óperas rock. El mundo es un barco dirigido por un capitán inepto que lo lleva directo a la catástrofe a menos que el pueblo tome el control. Cada quien interprete eso como quiera, pero creo que la inspiración de esa rola queda muy clara.

Egypt Station es un muy buen disco que tiene sus tropiezos pero que en general muestra a un McCartney que no ha perdido el filo a la hora de componer. Puede que escucharlo no sea una experiencia, pero eso es una cuestión meramente contextual. Me atrevo a decir que más de una rola acá podría haber sido un clásico de haber visto la luz en los sesenta. La verdad es sorprendente que a la bolsa de canciones de Paul no se le haya acabado la magia después de tanto tiempo.

8.5/10

About Javier Armendáriz

Exiliado de Chihuahua. Lic. en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Aún no supera a Nirvana.
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