Desgenerado por convicción

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Desgenerado por convicción, Kevin Johansen, listo para su primer show con Mis Américas en Guadalajara, narra en entrevista para Sin Documentos MX sus descubrimientos como “cancionista” en la escena neoyorkina y sus lances creativos por varios géneros musicales y literarios.

Su última producción, le hizo viajar por Nueva York, Río de Janeiro y Buenos Aires y está lista para presentarse en el Teatro Degollado de Guadalajara este 1 de noviembre.

SC.- El inicio de tu carrera en el CBGB ¿Cómo fue que debutaste en este lugar?

Kevin Johansen.- Yo había empezado en Buenos Aires, pero a los 25 años fui a Nueva York a reencontrarme con el país de mi infancia, pues viví e San Francisco hasta los 12 años. Cuando fui a Nueva York tuve una suerte de que me recomendaran el CBGB’s como uno de los lugares para ir a tocar, y la primerísima noche que toqué solo con la guitarra algunas canciones en un show que me habían dado un martes por la noche con tres amigos haciéndome el aguante y 10 o 15 personas presentes nada más estaba el dueño ahí presente, Hilly Kristal y se me acercó un señor que yo no conocía y me dijo que le gustaban mis canciones, que yo podía tocar ahí, que podía foguearme y así fue el encuentro.

SC.- Cómo es el ejercicio de composición musical y lírica que tú llevaste entonces y cómo ha evolucionado… ¿Qué fue lo que le llamó la atención a Hilly Kristal, dueño del CBGB’s?

KJ.- Eso fue una cosa fortuita. No te olvides que las siglas de CBGB’s significan Country, Bluegrass y Blues y a él le cayeron los Ramones, unos punks, un movimiento diferente al que él tenía en mente. Yo soy muy cantautor, de algún modo, muy cancionista, él andaba buscando cancionistas, le gustaba mi mezcla también porque él insistía mucho para que yo mezclara el inglés con el español, que hiciera canciones en los dos idiomas, que no me preocupara, que no fuera prejuicioso conmigo mismo, que no fuera tímido, en ese sentido fue un gran aliciente tener alguien cerca a esa edad. Por ejemplo, canciones emblemáticas mías con los The Nada, como Guacamole, salieron gracias a esta presión que él me puso.

Yo había escrito mucho de adolescente aquí en Buenos Aires en un taller literario que estudiaba en la escuela, hacía cadáveres exquisitos, jugaba mucho con las palabras con mi madre que era muy políglota, entonces el juego de palabras estaba muy presente. Le tomé un poquito la idea de relajarme un poco, Guacamole, es una especie de cadáver exquisito por sonoridad, que habla de comidas, lugares geográficos, futbol, pero va haciendo una asociación libre, y es una de las canciones hasta el día de hoy que más me piden.

Guacamole y las canciones subsiguientes fueron el embrión de The Nada, este proyecto que ya lleva 15 años desde que volví a Buenos Aires en el 2001.

SC.- Inglés, español, espanglish, bachata, folk, rock, reggae… se diría que no hay géneros para Kevin Johansen ¿Cómo describes tu música?

KJ.- He dicho hace muchos años que soy un desgenerado, respondiendo a la pregunta, en realidad, mi género es la canción, eso lo tengo muy claro y hasta diría que soy bastante talibán de la canción, más allá de que juego con géneros y que puedo encontrar la forma dependiendo el motivo, si es un corrido mexicano o si es una milonga o un tango o un bolero… Creo que muchos cancionistas tenemos ese gusto por el aprendizaje, por ahondar en temáticas o en géneros que uno conoce o ha escuchado de niño, en nuestro caso creo que muchos de nuestra generación saben lo que es un son cubano o un sonido de banda mexicano, un tema country o un bossanova.

La letra también te puede llevar al género o a veces el género en la composición te lleva a la letra. En Mis Américas hay hasta una bachata que nombramos Bach Chata con Marco Mundstock de Les Luthiers que hace un monólogo maravilloso y Palito Ortega que también participa.

Hay un bolero llamado El Jardín del Desdén, un son caribeño en Oh What a Waist (Pero qué cintura). Hay un abanico de las américas y de esos sonidos que uno escuchaba de niño.

SC.- En este disco tienes varias colaboraciones, una de ellas con tus hijas Miranda y Kim Johansen ¿Cómo ha sido este proceso de acercarte y tu relación con distintos artistas e invitarlos a tus producciones, en vivo o en estudio?

KJ.- Siempre es muy buena, uno se va cruzando con colegas y por momentos se cruza con gente de generaciones anteriores y en otros momentos con contemporáneos y siempre me guío por la afinidad energética, por una afinidad estética, aunque sea diferente a la de uno, porque muchas veces enriquece la canción con alguien que trae un timbre, tono o ritmo distinto.

En el caso de los invitados en el disco Mis Américas, desde Miss Bolivia, Arnaldo Antunes, Ricardo Mollo, Palito Ortega, Marcos Mundstock, Lito Vitale hay una afinidad, pero además de que a ellos les sentaba bien la canción, uno va aprendiendo también eso, a que vaya por el carril del invitado la estética. A veces se logra, a veces no, en este caso conseguí que cada invitado tuviera un por qué, un motivo de ser, no estar por estar. Me parece que le da una coloratura a Mis Américas muy buena.

Siempre se aprende, es hermoso ver como se para frente a un micrófono alguien que aprecias o admiras como artista.

SC.- ¿Qué madurez ha adquirido tu proyecto con The Nada? ¿Quiénes han pasado por sus filas?

KJ.- Desde hace 15 años somos los mismos la mayoría. He aprendido a ser un buen director técnico, nos conocemos las mañas, como la gente que trabaja hace muchos años juntos. En este disco en la tapa está nuestro baterista, el Zurdo Enrique Roizner, quien ha tocado con todos, con Piazzola, con Vinícius de Moraes, es una leyenda de la batería a sus 76 años.

Disfrutamos mucho este lindo momento, 15 años de conocernos es un número bastante grande y sabemos lo que uno pide como cancionista, los timbres, los tonos y los colores. Y los The Nada son, como yo les digo cariñosamente, la aplanadora del folk. Tienen un sonido muy folclórico de norte a sur, conocen su tango y sus folclores del sur porque son muchachos de Buenos Aires la mayoría de ellos, hay un cordobés metido ahí también. Son músicos de una generación que también conoce el lenguaje universal del rock, esa conjugación va muy bien para lo que es este proyecto The Nada, que está atravesado por un sonido folk rock, pero con aperturas, siempre tratando de mantener la cabeza abierta.

SC.- ¿Cómo es tu relación con Liniers? ¿Cómo se conocieron y lo incluiste en tus shows?

KJ.- Liniers es un gran amigo que también conocí hace unos 15 años, es como un The Nada más, es un miembro más de la banda. Nos acompaña hace muchos años con su arte, y es también una forma linda de explicar esto desgenerado que tenemos, porque al subir a alguien que no es músico al escenario también de algún modo se demuestra. La relación con él siempre ha sido enriquecedora para nosotros y él también la pasa bien.

SC.- Regresando en el tiempo con tu álbum Sur o no Sur, fue tu pase de abordar para girar por Estados Unidos ¿Cómo describes ese álbum en tu carrera?

KJ.- Realmente fue un antes y un después. Así como The Nada el disco anterior que fue grabado en el CBGB’s fue un disco muy importante porque fue el comienzo, creo que la vuelta a la Argentina, en plena crisis, en plena caída de las Torres Gemelas en un momento muy delicado del mundo, Sur o no Sur marcó un poco lo que me pasaba personalmente y lo que le pasaba a mucha gente, ese dilema del ser o no ser del Sur, o ir a cambiar tu cultura por otra por necesidades o por exilios. Fue un disco que marcó, que dejó huella en el proyecto The Nada como en quienes nos conocen. Mucha gente recuerda muchísimos temas de ese disco y siempre tenemos que cantar una buena porción de temas de Sur o no Sur, La Cumbiera Intelectual, La procesión, No seas insegura, Timing, Daisy, hay muchas canciones que han dejado huella.

SC.- Cuéntanos como se realizó Mis Américas, el trabajo en estudio, la composición

KJ.- Fue grabado entre Nueva York, Río de Janeiro y Buenos Aires. Producido por Matías Cella, gran amigo y músico con quien hemos hecho varios discos como Citi Zen, Logo, él trabaja mucho con Jorge Drexler también, entonces me dijo, “vamos una semana a grabar a Nueva York con tus viejos amigos al CBGB´s”, grabamos varios temas ahí, después él quería grabar en Río de Janeiro y luego desembocamos aquí en Buenos Aires con los The Nada y redondeamos el disco y el sonido.

Cierto que hay tres temas que produje con Cachorro López, que fue una primera vez para ambos de trabajar juntos y fue una linda experiencia.

SC.- ¿Cómo vas a montar tu show en el Teatro Degollado, aquí en Guadalajara?

KJ.- Va estar atravesado por el disco Mis Américas, pero daremos cuenta de los temas que la gente pida, los clásicos de The Nada. Felices de estar nuevamente en tierra tapatía, ahí estaremos para disfrutar con todos.

Kevin Johansen + The Nada
Teatro Degollado

Martes 1 de noviembre, 21:00 horas

Boletos
Luneta : 1200
Anfiteatro: 900
Palcos primeros: 800
Palcos segundos: 600 y 500
Palcos terceros: 300

Disponibles a través del sistema Ticketmaster y taquilla

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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