Coordenada 2017, música entre el bullicio urbano

Thomas Mars durante la presentación de su banda, la noche del viernes. Crédito: Ignacio Robles de Loza.

La música es resistencia. Disfrutar de las canciones que más nos gustan es oponernos a la inacción de esos que creen que todo nos está dado. Este viernes 20 y sábado 21 de octubre bailamos, gritamos, y lloramos en Coordenada 2017 para recordar que aún quedan muchas cosas por sentir y disfrutar, a pesar de que algunas veces las cosas pinten mal alrededor o dentro de nosotros.

1.

La jornada comenzó a las 15:30, cuando Midnight Generation salió a uno de los cuatro escenarios que nos harían caminar más que la ruta de la romería. La gente daba vida a Trasloma, algunos luciendo sus mejores looks, otros tomándose selfies o chelas, comiendo, cantando… todos dispuestos a pasar un día inolvidable luego de haber pasado la prueba de fuego (literalmente) de media hora o más haciendo fila bajo el sol tapatío. El primer día apenas comenzaba.

Los sonidos reunidos en ese espacio que ha sabido metamorfosearse en bodas y graduaciones fueron tan diversos como sus asistentes. Ése fin de semana, el salón vestiría de ritmo para recibir a artistas como Glass Animals, que en su primer visita a Guadalajara se entregarían en cuerpo y alma, hasta que Dave Bayley terminara entre su público. Hubo denuncias sociopolíticas y mensajes de esperanza por parte de Amandititita, recuerdos de aquella adolescencia soft emo que delatamos con cada letra memorizada de División Minúscula y Paramore, y mucho rock y psicodelia con The Growlers.

A las 22 en punto el itinerario musical de muchos de nosotros llegaría a su punto más introspectivo. El escenario camaleón se tornó negro y rojo. El recuerdo de la primera vez que escuchamos a Interpol despertó de su rincón en nuestros cerebros, con el borboteo de guitarra de Untitled. Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino prendieron la luz de nuestras memorias que en conjunto con su primer disco han cumplido 15 años. Durante un poco más de una hora, todos nos hundiríamos en un vacío suspendido en la interpretación cercana y admirable de los neoyorkinos.

La larga caminata al escenario al otro lado DE GUADALAJARA, nos serviría para cambiar al mood ideal para presenciar el showzaso de Phoenix. Thomas Mars, Deck d’Arcy, Laurent Brancowitz y Christian Mazzalai, presentaron su nuevo material discográfico, Ti Amo, con un ambiente vivaz tan característico de su ritmo indie pop francés. Su presentación fue una fiesta de sonidos nuevos y familiares, que han hecho nuestras vidas un poco más parecidas a una película de Sophia Coppola desde el principio de este milenio. La química entre el público y la banda fue total, y se notaba en la expresión, el feeling de cada canción, y, sobre todo, a la hora en que el vocalista se lanzó al público muy quitado de la pena, lo que provocó fascinación en los que lo alcanzaron a tocar, y en los que no, recelo traducido en “échenlo pacá”, “nos toca a nosotros”.

2. 

Luego del bailongo del viernes ya nos dolían los pies al segundo día, pero esa no fue excusa para disfrutar menos el festival que esta vez nos traería más experiencias musicales. La Habitación Roja, aún sin uno de sus miembros, logró mostrar su poder en el escenario. Tino el Pingüino, entre discursos de Fadanelli acerca del lenguaje, alzó su rap para mover a un público devoto. Las Víctimas del Dr. Cerebro prendieron el ska con un performance de ultratumba. Mientras que Jarabe de Palo y Band of Horses nos pusieron en veces más reflexivos y melancólicos. Los enamorados se hicieron espacio para bailar abrazados y los solos para llorar un poquito.

A eso de las 20 40 horas, cobijados por la oscuridad, Kinky nos hizo bailar hasta quemarnos una vez más. Ambientado con dos cubos y una pantalla que transmutaban en ciudades, rostros y muchos emojis, la presentación de estos regiomontanos nos recordó que los mexicanos cantamos y bailamos muy bien las electro-rancheras.

El traslado (afortunadamente) fue corto esta vez, por lo que pudimos ver a Garbage en todo su esplendor. Esta banda mítica noventera, salió con la mejor disposición y humildad para deleitar a sus fans. Shirley, que encabeza la banda con un girl power espectacular, mostró su solidaridad y amor hacia la gente mexicana, y hasta a Molotov, para quien dijo que sólo calentarían el escenario.

Alrededor de las 22 20 regresaría la fuerza musical latina con Los Auténticos Decadentes, para ir cerrando con sabor y guepaje. Aunque las piernas ya suplicaban una esquina donde reposar, no pudimos evitar echarnos otra bailada, y los que ya se habían sentado, tuvieron que levantarse para hacer lo que el cuerpo les pedía.

La fiesta estaba por terminarse cuando Molotov salió al escenario, pero en lugar de lamentarnos, siguió la pachanga. Y cuando terminó Molotov, también siguió la pachanga. Y aunque ya no escucháramos la música, seguimos bailando sin temor a ser vistos como locos por los outsiders, como dice una de esas frases choteadas que le atribuimos a Nietzsche.

CRDNDA 2017

About Mónica Hernández

Soy licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara, escribo sobre cosas que me gustan, como la música y eventos culturales.Me gustan los perros gordos y la poesía.
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