25 años después, Café Tacvba

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A partir de anécdotas, reflexiones y recuerdos contados a viva voz por Rubén, Joselo, Quique y Meme, es que Enrique Blanc nos adentra en la historia oficial de Café Tacvba, el único grupo de rock mexicano, surgido en la segunda mitad de los ochenta, que continúa reiventándose en cada ingreso al estudio de grabación.

Sin Documentos MX tuvo la oportunidad de charlar con Enrique Blanc, avezado periodista musical, sobre Bailando por nuestra cuenta, libro que recientemente puso en circulación editorial Planeta.

Sin Documentos.- ¿Cuándo y cómo surgió la idea de Bailando por nuestra cuenta?

Enrique Blanc.- He colaborado con Zona de Obras desde hace muchos años, una revista que era impresa y ahora su formato es digital, que tiene su origen en España pero tiene un interés muy particular en el rock latinoamericano. Ellos hicieron con la SGAE una colección de libros que se llama Conversaciones con…, y como yo era el corresponsal en México me pidieron proyectos, entonces hice Puro power mexicano. Conversaciones con Molotov y De mis pasos. Conversaciones con Julieta Venegas, y desde luego, les interesaba un libro de Café Tacvba. Me acerqué a la gente del grupo, les mostré los libros que ya había hecho y su respuesta fue: ‘sabes qué, sí, pero ahorita no’.

Pasó el tiempo y cuando se dio la coyuntura de los 20 años, me buscó Café Tacvba para decirme: ‘ahora sí. Nos interesa hacer un libro que cuente nuestra historia, un poco a la manera que nos habías mostrado. ¿Cuándo comenzamos?’ Así es como surgió la idea general.

SD.- ¿Cómo llevaste a cabo el proceso de entrevistas con la banda?

EB.- Ernesto Contreras y JM Cravioto estaban con lo de Seguir Siendo Café Tacvba y comenzamos a coquetear con proyectos editoriales. Hubo una editorial independiente que quería publicar el trabajo y una vez que estaba terminado, en revisión, con la editorial, se tardó como dos años, dos años y medio, que no salía y, finalmente la persona que estaba en la editorial tuvo un nombramiento político y entonces, se quedó empantanado.

Surgió una segunda propuesta: Rhythm & Books, con la que estuvimos trabajando, yendo y viniendo con ideas, sin embargo, en la demora apareció Planeta, editorial con la que a través del management de la banda se hizo un contrato. Durante este proceso de ir y venir yo hacía actualizaciones. La verdad es que sí encontre a los Café Tacvba muy dispuestos, incondicionales hasta el final, siempre con la idea de que el libro avanzara en contar la historia que todavía no se había actualizado.

Me reunía con ellos para hacer entrevistas individuales, por lo que habrán sido diez horas de entrevista con cada integrante, unas 40 horas en total para recabar toda esta información y vertirla en un texto que, obviamente, fui trabajando mucho en relación a pulir, darle sentido a muchas cosas, elegir ciertos testimoniales sobre otros, en fin.

SD.- ¿En cuánto tiempo desarrollaste este ejercicio?

EB.- Siete años, entre que se publicaba con una editorial no, con otra tampoco y hasta que se logra publicar con Planeta.

SD.- ¿En qué años realizaste las entrevistas?

EB.- De 2009 a 2016, siete años.

SD.- ¿Las entrevistas fueron presenciales, vía correo o telefónica?

EB.- Todo presencial. Arrancamos en El Ensayo, me fui a Satélite, donde tuve las primeras charlas con cada uno de ellos. Después aprovechábamos cuando venían a Guadalajara, se daban un tiempo y platicaba con ellos mientras estaban en el hotel. Me iba a la Ciudad de México, los visitaba en sus casas y trabajaba con ellos.

El último segmento de entrevistas se hizo un día previo a la grabación de El Objeto Antes Llamado Disco, con Rubén, Meme y Joselo; con Quique concluí en una FIL de Guadalajara, en la que él estaba por una razón personal, y era con quien me faltaba hablar sobre esta última parte.

En total se cuentan 25 años desde sus verdaderos inicios hasta un poco después del lanzamiento de El Objeto Antes Llamado Disco.

SD.- ¿Acompañaste a Café Tacvba en algún momento de sus giras nacionales o internacionales?

EB.- Coincidí en muchos momentos con ellos, previamente a la elaboración del libro. Los conocí en Nueva York, en el New Music Seminar, en una edición creo que de 1991, a donde iba una delegación mexicana que, digamos intercambiaba algunas experiencias con los españoles. Entonces iban Memo Briseño, Santa Sabina, Maná, Sangre Azteca, Café Tacvba; de España acudieron Los Rodríguez, Celtas Cortos, Os Resentidos, Luz Casal, Duncan Dhu, Héroes del Silencio… Era un evento básicamente anglosajón, donde había bandas como Fishbone, Ambitious Lovers, pero tenía esta entrada para bandas latinas, porque no existía otro evento latino en Estados Unidos. Fueron los pioneros.

Ya luego vinieron LAMC, Revolución, Watcha Tour, donde coincidí con ellos, porque yo viajaba con Aterciopelados, en el 2000. También iban Enanitos Verdes, A.N.I.M.A.L., Café Tacvba y Molotov. Prácticamente ahí levanté todas las entrevistas para el libro de Molotov, publicado por Zona de Obras. También hice un acercamiento bonito y de amistad con Tacvba, aprovechando que era viajar y estar juntos todo el día.

También estuve con ellos en la rueda de prensa de la presentación de Re, que remata con aquel concierto en el que el público de Cuca los baja del escenario, tal cual.

SD.- ¿En algún momento los sentiste incómodos, te pusieron alguna barrera? ¿Cómo era el ambiente de esos momentos?

EB.- Una vez que se pactó el libro, la verdad es que, todo fue muy llevadero. Claro, uno guarda distancia también y trata de ser lo menos inoportuno. Me invitaron en México, como en tres o cuatro fechas, y estaba con ellos en el concierto, en el backstage conversaba con (Juan de Dios) Balbi, luego con la banda después de ver el show para darme una idea y detonar preguntas.

SD.- ¿Te tocó vivir ese momento oscuro por el que atravesaba la banda cuando Revés/Yo Soy?

EB.- Entonces no tenía tanta cercanía. Siempre me ha gustado que las bandas no quieran ser siempre las mismas; me gusta que se reinventen, que corran riesgos. A mí me llamaba mucho la atención ese disco y, si bien decía ‘¡wow, qué atrevimiento tan grande!’, estaba contento con esa actitud. Claro, despues la disquera les pide que sumen Yo Soy. Ellos lo cuentan en el libro que quisieron hacer una correspondencia entre los dos discos para que no se vieran desfasados. Yo aplaudí el Revés y después me enteré, tal como lo cuentan, que sí recibió muy buenas críticas fuera de México.

SD.- ¿Hubo algún tema que quisieras abordar y ellos se negaran?

EB.- En lo absoluto. También tenía claro que no me iba a meter en ámbitos que no me correspondieran. Yo quería hacer una entrevista distante de lo que acostumbran hacer las revistas de farándula, cuyo interés son los aspectos de la vida privada de los artistas para generar morbo. Desde el principio tracé una línea. A mí lo que me interesa es la obra, que es lo más valioso. Uno como periodista musical siempre tiene esa columna vertebral que puede ser la obra de cualquier músico para acercarte a él, sacar conclusiones, qué trabajos pesan más que otros, cuáles presagian a los que vienen, cuáles son las influencias que están por ahí.

En el caso de Café Tacvba también podrían ser un montón de cosas bien interesantes, claro que sus experiencias como una banda que se había internacionalizado, que había salido de México, que además había sido la agrupación más importante de ese momento en el que el rock latino tenía esa búsqueda de identidad, con una complicidad con un montón de grupos a lo largo del continente: Los Tres, en principio. El caso de Café Tacvba es muy interesante en esta idea de agradecimiento al hacer estos popurrís, que ellos cuentan que antes del que aparece grabado en El Viaje, es un tributo a las bandas latinoamericanas que los marcaron o con los que coincideron en algún momento: Babasónicos, Los Prisioneros, hicieron un popurrí mexicano con las bandas que les gustaba. Es una agrupación agradecida.

Además, sus colaboraciones. Han hecho muchas colaboraciones: Rubén ha grabado con todo el mundo; Joselo, Meme y Quique han producido a un montón de proyectos. Y además ellos cuatro. En este caso no es como en Zoé, donde básicamente León Larregui es quien destaca y los demás están un poco detrás. Acá no, tú hablas de uno y hablas de los cuatro.

Desde un principio llamaba mucho la atención, lo cual está muy claro en el libro: Era Rubén, quien era el cantante, además de dos personajes muy parecidos, los hermanos Rangel y, luego el otro, que era como el niño genio del grupo.  Hay mucha personalidad en la banda y me interesaba indagar en las vidas y desarrollos de cada uno de ellos.

SD.- ¿Hay algo que lograste descubrir a apartir de esta serie de entrevistas? ¿Algo que te sorprendiera?

EB.- Muchas cosas, obviamente. A partir de las entrevistas que he realizado con la prensa, he detectado que a la gente le extraña la elocuencia de personajes como Meme o Quique, quienes quizás no hablan tanto en las ruedas de prensa y en el momento de hacer este ejercicio de memoria fueron muy generosos y contaron completamente un montón de cosas, a veces anécdotas muy claras de canciones, como aquella que escribió Quique.

También, cuando tocaron en Lollapalooza y nosotros tenemos ese evento muy mitificado, por el festival que es, pero en realidad tocaron cuando abrieron las puertas y su único público eran los que hacían el aseo.

Hay un montón de historias que te pintan un cuadro que va más allá de lo que las canciones te dicen.

SD.- ¿Qué papel juega Café Tacvba en el panorama musical de Iberoamérica?

EB.- Es un referente, en principio del rock mexicano. Es como el más grande embajador del rock nacional en el continente latinoamericano. No veo una agrupación que tenga la presencia, la base de seguidores y el empuje que tiene Café Tacvba. Es muy claro el hecho que pasó en Chile: Cuando salió Re, Chile fue el país que los acogió, mientras en México no fue tan bien comprendido el álbum y, a través del cariño del pueblo chileno hacia este disco, Café Tacvba pudo continuar con su carrera.

Obviamente es una agrupación que ha participado en muchos festivales a lo largo del continente. Es una de las pocas agrupaciones que tiene una penetración importante en el mercado hispanoamericano de Estados Unidos. Es, hoy en día, la banda mexicana de rock y música de fusión con más proyección a nivel internacional.

SD.- Tras tus primeros acercamientos con la banda, ¿vislumbrabas en lo que podía convertirse?

EB.- Claro que no. Uno no lo pensaba y ellos tampoco, lo cual dejan ver en el libro. Ver a Rubén brincando de esa manera en el escenario, de un lado a otro, con una actitud muy desenfadada. Teniendo además el antecedente de tantas agrupaciones mexicanas que surgieron y se murieron: Café de Nadie, Casino Shangai, Juguete Rabioso.

Si nos ponemos a hacer historia, de esa generación ya fue Santa Sabina, queda Cuca, La Lupita con muchos cambios, Caifanes va y viene, Maldita Vecindad también. Es decir, la banda que ha mostrado más cohesión es Café Tacvba.

SD.- ¿Qué te interesaba recuperar de los aspectos técnicos de cada disco o etapa del grupo, además de las historias personales?

EB.- En principio, diría que soy muy ignorante de esa parte, pero me interesa mucho la tradición de la elección de los instrumentos. Cuando estuve en casa de Meme, descubrí que tiene un montón de aparatos, unas cosas medio vintage. Me interesaba tanto la operación técnica de los instrumentos, como la cuestión estimatiba: ¿Dónde lo compraste?, ¿dónde lo conseguiste? Esas cosas de las que se rodean los músicos, en este caso, y que les son útiles en algún momento y después entran en desuso, pero tienen un valor que simboliza un momento, como la propia caja de ritmos.

Siendo un seguidor del rock, me llama mucho la atención las guitarras que se usan y las comparas con las de Bruce Springsteen o de Eddie Van Halen o de quien tú quieras. Y cómo se transformaron, de ser una banda acústica volverse una banda eléctrica. ¡Cómo sufrieron siendo acústicos! El tololoche no se podía sonorizar bien, por lo que finalmente optaron por el bajo eléctrico.

SD.- ¿Consideras Re el mejor trabajo de Café Tacvba?

EB.- Es un disco muy logrado. No en vano, la banda le hizo una gran celebración, que como sabemos en México tardó un tiempo en ser reconocido. Sobre todo, es un disco que simboliza ese momento de búsqueda de identidad en la música nacional, particularmente en el rock, más allá de lo que logró Caifanes, con El Silencio, Maldita Vecindad, con El Circo, Jaime López, con todo el trabajo de fusión.

Re es quizás el punto más alto, un momento difícil de alcanzar, un trabajo muy diverso, que obedece, en gran parte, a la investigación que el grupo realizó al viajar de manera muy natural, espontánea, a través del país.

A mí me gusta particularmente por eso. He hablado mucho de la idea de la identidad en el rock, en esta distancia muy grande de querer ser los Rolling Stones mexicanos, a ser una banda que te suena netamente mexicano. Me parece que Re, en ese sentido, es una obra que refleja muy claramente ese momento, claro, sin subestimar otros logros que hubo en el país, pero sí creo que Re es un disco muy logrado.

También me gusta mucho Si No, un disco que consigue un sonido muy peculiar, ya con una banda muy madura, que sabe lo que quiere. Todo el trabajo que hicieron con los productores. Re me parece importante, incluso por la cantidad de canciones que sí marcó ese momento muy particular, un momento álgido en el rock latino, en complicidad con Los Tres, Los Fabulosos Cadillacs, La Porturaria, bandas que perseguían la misma idea que Café Tacvba.

SD.- ¿Por qué el título del libro y, en gerundio, además?

EB.- Desde que escuché Re, a mí me gustó mucho esa pregunta que ellos formulaban: ¿Seremos capaces de bailar por nuestra cuenta?, aludiendo a decir ‘podemos tener una música propia’ que, desde el ámbito en el que se desarrollaban, de la música de fusión o el rock, un género perseguido en México, cuando era difícil que en este género las bandas despuntaran a un nivel masivo y 21 años después, yo afirmo: Bailando por nuestar cuenta, es decir, se cumplió. Está clarísimo que Café Tacvba es una de las instituciones de la música mexicana contemporánea.

SD.- Difícil decidir cuándo ponerle punto final, ¿no?

EB.- ¡Sí, pero ya lo había estado actualizando durante siete años! (risas). La idea original es que englobara 20 años de su carrera, pero finalmente fueron 25. Me parecía que 25 años era un buen número y, además no se sabía qué tanto iban a tardarse en volver a grabar nuevo material, ahora ya tenemos nueva música en circulación, así que esperar más era postergarlo demasiado.

SD.- ¿Por qué decidiste contar la historia oficial de esta manera, pregunta y respuesta?

EB.- En principio porque la propuesta inicial fue esa que venía encaminada por el formato de los libros Conversaciones con… que había hecho anteriormente. Además era clarísimo después de escucharlos hablar y narrar esas historias. Los testimonios eran muy ricos en la manera en que estaban dichos.

Por otro lado, yo le adjudico un gran valor a la entrevista, si bien es un género en el que parece que trabajas menos, porque no armas tú la historia, pero me gusta mucho ese formato de pregunta y respuesta, porque te permite desdibujarte, pasas a segundo plano y ellos tienen el papel protagónico. ¿Qué más queremos si tenemos a cuatro personas que son muy articuladas, elocuentes y generosas con sus testimonios?

SD.- ¿Cómo definirías a cada uno de los integrantes de Café Tacvba?

EB.-  Cada uno tiene una personalidad muy distinta, por lo que resulta difícil definir a personas que, seguramente son mucho más complejas de lo que uno puede ver. Los cuatro muy atentos a lo que sucede en su tiempo. Gente que vive su presente con una actitud muy clara e intensa ante la vida, con ganas de emitir una respuesta ante su paso por el mundo.

Con Joselo he desarrollado una gran amistad. Es un tipo muy comprometido con la literatura, es un gran lector.

Rubén, obviamente muy preocupado por las causas sociales. Un tipo con un activismo constante, un interés muy claro en las culturas indígenas, con una preocupación profunda por las raíces mexicanas.

Meme, el niño genio de la banda, muy pendiente de las tecnologías y de cómo éstas pueden facilitaro complicar para bien las cosas en la música y el sonido de Café Tacvba.

Quique, quizás el más silencioso, jugando una relación muy importante con Joselo. Un tipo muy creativo, que también ha trabajado muy fuerte en la producción, con una visión muy particular del mundo.

SD.- ¿Con qué canción te quedas?

EB.- El fin de la infancia, María, Seguir siendo, Tengo todo, Eo, Eres, El puñal y el corazón.

SD.- ¿Un concierto?

EB.- Previo a la gira de los 20 años de Re, uno que tuvo lugar en el Auditorio Telmex, me parece que fue con Si No.

SD.- ¿Estamos ante el mejor momento de Café Tacvba?

EB.- Creo que han tenido muchos momentos a lo largo de su historia, con giras tremendas. Veo a una banda muy consistente. No veo un sólo momento álgido como en muchos grupos, más bien veo una consistencia.

About Omar Castañeda

CEO & Publisher. Escribo sobre música desde finales de la década de los noventa. Desde 2013 dirijo Sin Documentos MX y coordino el contenido editorial de la revista. Twitter: @OmCastan

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